El Senado: ¿Un cementerio de Elefantes?

Juan Cardona CJuan Cardona Comellas (www.juancardona.es)

Para averiguarlo formularemos unas preguntas muy simples: ¿Cuáles son las funciones del Senado? ¿Cómo se eligen los 265 padres de la Patria que lo componen? Nos encontramos con una primera singularidad: el senado se elige de forma mixta. Una directa, con nuestros votos señalando a los candidatos y una indirecta que la realizan y cocinan los Parlamento Autonómicos (uno por Autonomía, y otro más por cada millón de habitantes). En la actualidad hay 57 senadores «indirectos» elegidos por los propios partidos; procedimiento que se asemeja a los premios Goya, en donde los actores y «gente del cine» se votan y premian entre ellos. Los mal pensados dicen que estos senadores son una pléyade de políticos amortizados, a los que se premian con una poltrona y sueldo facilón o que se les nombra para que alguno pueda encontrar el aforamiento necesario ante la justicia ordinaría.

¿Cómo media el Senado en la aprobación de las Leyes? Su influencia es mínima, por no decir nula. En principio parece que su poder de veto, recogido en la Constitución, es definitivo. Nada más lejos. En realidad el sistema bicameral claramente descompensado a favor del Congreso, que impone su criterio legislativo por encima del Senado y que lo deja, en la práctica, relegado a una Cámara de segunda lectura y poco más. En las leyes orgánicas y ordinarias no puede imponer o introducir modificación alguna, solamente proponerlas y en plan de molestar: alargar el procedimiento. Pequeña, muy pequeña influencia. Las Tabletas y Smartphone de 64 GB de sus señorías tienen poco uso institucional.

Sin embargo hay situaciones en las que el Senado es importante: Cuando se intenta reformar la senadoConstitución, o cuando se quiere intervenir una Comunidad Autónoma. Esta última función, aplicación del famoso artículo 155 de la Constitución que regula la adopción de medidas para intervenir la Comunidad Autónoma que no cumpla con las obligaciones que la propia Constitución u otras leyes le impongan, o que actúe de forma que atente gravemente al interés general de España. Artículo nunca aplicado; aunque parece ser que el Parlamento catalán se esfuerza a diario en estrenarlo. En este caso sí que es importante el Senado: para aplicarlo se necesita la mayoría absoluta de la Cámara Alta, actualmente controlada por el PP. Menos mal que no depende de los votos nacionalistas.

La otra función relevante del Senado es su papel en la reforma de la Constitución. Por cierto invocada en esta campaña por todos los partidos y que constituyen el grueso de los nuevos mensajes: retocar las competencias de las Autonomías (curiosamente no nombradas en el texto constitucional), blindar competencias del Estado Central, modificar la Ley Electoral, retocar o suprimir el propio Senado o las Diputaciones Provinciales, intentar construir una España Federal, blindar el Estado Social, etc. Todas estas propuestas del PSOE y C’s necesitan para reformas «simples» la mayoría absoluta del Senado y los 2/3 del Congreso; y paras la consideradas «agravadas», que afectan al título preliminar, a la Corona o a las libertades públicas y derechos fundamentales necesita para su aprobación la mayoría de dos tercios en Congreso y Senado.

Sin pecar de visionario está claro que la mayoría absoluta que mantiene ahora el PP en el Senado hace inviable todas las reformas que el «programa pactado» Sánchez-Rivera propone como medidas de calado. Verdad axiomática: sin los votos del PP, la constitución del 78 se queda como está. Ainda mais: Los 122 votos del PP en el Congreso son suficientes para bloquear todos los acuerdos que necesiten para su aprobación el voto de los dos tercios; tal como hemos visto en asuntos constitucionales. Más de lo mismo.

Última pregunta: Si todos los partidos saben este catón constitucional, ¿cómo pretenden enmendar la Constitución sin el PP?, y ¿Cómo el PP sin los demás? Tendrán que aclarar (con mucho champú intelectual) las ideas tanto politólogo que anda suelto: ¿Nuevas elecciones? ¿Nuevos pactos?, o simplemente: Nuevos tiempos. Ni ellos mismos lo saben. País…

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