¿A quién votar? Consejos Gratuitos

Juan Cardona CJuan Cardona Comellas-(www.juancardona.es)

Después del fiasco de las últimas elecciones en las que la intransigencia de unos y la voluntad de otros nos dejaron a los españoles al garete y «en funciones»; donde los políticos electos no fueron capaces de cumplir con una de sus principales misiones (formar gobierno). Tan solo fueron diligentes a la hora de cobrar las indemnizaciones por cese y las subvenciones por votos, Todo esto hace que nos toque afrontar una nueva intentona. «Vuelta la burra al trigo».

Comienza una nueva campaña electoral. Es elemental, para llegar a buen puerto, que se reconozcan por todos los partidos los errores cometidos en los últimos cinco meses, y una vez asumidos se corrijan y no se vuelva a tropezar con la misma piedra. De mis consejos excusan, pero: Tienen que desterrar el cordón sanitario al que someten al Partido Popular; esa aversión que mantienen Sánchez e Iglesias roza en lo paranoico y debe de desaparecer, al menos por parte del PSOE. Igual se debe de desterrar el veto excluyente de Ciudadanos al señor Rajoy. Nos guste o no, el candidato Popular es elegido por muchos millones de españoles y no parece de recibo que un partido se injiera en el funcionamiento interno de otro.

El PSOE, por su parte, debe de homogeneizar su mensaje en todo el territorio. No se puede ser nacionalista en Cataluña, Valencia y Baleares y unionista en el resto. Por otra parte se echa de menos la defensa a ultranza de los valores que durante más de cien años han defendido. Deseo que recupere el sentido de cada una de las letras que forma su acrónimo: En estas últimas elecciones hubo cierta dejación, los malos resultados sobre malos resultados, así lo demostraron.

Ciudadanos debe de mantener el criterio de apoyar al partido más votado, con acuerdos de gobierno y con igual intensidad en todos los ámbitos. No estaría de más que mejorase los candidatos en ciertas Autonomías. Para muestra los dos escaños obtenidos en Galicia dejando sin representación a las provincias de Lugo y Ourense. Algo tendrá que ver las nulas explicaciones ante el problema de las infraestructuras Gallegas con la indefinición que se mantuvo de «AVE sí, AVE no, AVE sí, si esta licitado» o la callada por respuesta de algún candidato a la pregunta básica de cuáles serían sus primeras propuestas en el Parlamento Nacional. Las soluciones a nuestras deficiencias en comunicaciones, los problemas que arrastramos con la pesca, con el naval, con la leche, etc., tendrán que ser propuestas por un diputado de otra circunscripción más versado.

La falta de punch mostrado por el PP en diversas ocasiones, limitándose a condenar ciertas acciones aberrantes o el traslado de las afrentas al Tribunal Constitucional, con la fiscalía adormecida y perezosa tendrá que ser corregidas y fortalecida; además el no utilizar, aunque solamente sea amagando, la aplicación de la Constitución ante incumplimientos flagrantes del gobierno catalán le hace parecer ante muchos españoles como un partido poco comprometido con la unidad de España. Otrosí: La falta de contundencia en cortar de raíz los casos de corrupción con circunloquios variopintos hasta que las actuaciones judiciales muestren las desvergüenzas de los «propios» ya castigó al partido con la pérdida de tres millones seiscientos mil votos. Cuatro años de mayoría absoluta dejando en el tintero muchas reformas no es el mejor aval para mejorar los datos del 20D. Apartar a los pusilánimes y mejorar en el mensaje de los logros podría frenar la sangría.

Una calculadora no le vendría mal a Unidos-Podemos: el incremento en los programas de «gasto disparado» (equivalente a casi 18 veces el presupuesto de Defensa) se tendrá que equilibrar con más ingresos y con seguridad con más deuda. Una promesa de hoy puede condicionar el bienestar del mañana trasladando el problema de la deuda a nuestros nietos. Por otra parte el componente Comunista que ha incorporado en su composición es una incógnita; aunque muchos «podemitas» procedan de las filas de Izquierda Unida y a otros Lenin se les quede corto; no creo que una «Revisión Comunista Bolivariana» sea lo que necesite actualmente España: Descontento no equivale a extrema izquierda.

Ante este panorama tan solo nos queda reflexionar ante el dilema de a quién votar, y que nuestro voto se vea representado en el parlamento apoyando a nuestro candidato o al menos a otro afín y no se pierda en la papelera de la oposición de la oposición. La campaña está para rectificar errores y evitar que un nuevo Ortega y Gasset escriba otro «aldabonazo» como el que publicó el maestro a los pocos meses de la proclamación de la segunda República; finalizaba así: «¡No es esto, no es esto! La República es una cosa. El radicalismo es otra. Si no, al tiempo».

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3 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo, voya votar al que me parece menos malo. Y voto porque van a estar ahí de todos modos. Pienso que la representación en las instituciones debería ir en proporción al porcentaje del voto. Que vota el 60%, que sólo salgan el 60% de la cámara, y si quieren sentarse los 350 diputados que se lo trabajen de verdad. Cuando los oigo creo que piensan que somos tontos. Paso de la campaña, no aguanto a los políticos, votaré porque no queda más remedio.

  2. En el artículo cometí un pequeño error: Ciudadanos solo obtuvo representación en A Coruña, dejando huérfanos a las otras tres provincias.
    Perdón
    Juan Cardona

  3. Buenisimo, pero me temo que ni dándonos otro aldabonazo en la cabeza ,reaccionaremos a tiempo para no tener que decir lo que decía Ortega y Gasset……ojala nos equivoquemos.