Música y gastronomía

julia dopico dovale-13-12Julia Mª Dopico Vale.

Surgen estas líneas músico-gastronómicas de hoy a tenor de la presentación del «4º cuaderno de Arte Gastronómico y recetas de cocina» que presenta la veterana SAF en la que han participado más de medio centenar de artistas plásticos aportando «ricas y coloridas recetas» acompañadas de magníficas ilustraciones de pintores como Corín Cervera, la artista que mejor recrea mundos oníricos de hadas ensoñadoras y duendes fabulosos.

Y es que si bien la obtención de alimentos para cubrir nuestras necesidades de subsistencia responde a cuestiones básicas, la manera de elegirlos, prepararlos y presentarlos en la mesa acaba formando parte del acervo cultural e histórico de los pueblos: Desde la Roma Imperial donde se importaban alimentos procedentes de lejanos países a la Edad Moderna en la que la gastronomía evoluciona hasta obtener un rango artístico, proliferando su literatura en obras de investigación y divulgación como «Le grand Dictionnaire de Cusine» de Alexandre Dumas.

Entra la gastronomía también a formar parte de mundos literarios: En «Los Pazos de Ulloa» donde nuestra insigne Dña. Emilia Pardo Bazán concede un honroso puesto a la legumbre o en «las Nanas de la Cebolla» de Miguel Hernández: «La cebolla es escarcha/cerrada y pobre. Escarcha de tus días/ y de mis noches. / Hambre y cebolla/ hielo negro y escarcha grande y redonda».

En el ámbito musical la encontramos por ejemplo en los compases derramados de la «Cantata del Café» de Bach o en las contemporáneas melodías del «Vals Sarcástico de O Senhor Biscuit» de nuestro célebre Maestro Juan Durán. Anthony Burguess en su artículo publicado en «El País» recordaba que desde antiguo era costumbre que los sonidos melódicos de la música acompañasen la degustación de sabrosos manjares. Haydn, al servicio del Príncipe Esterhazy compuso música para sus banquetes, si bien este hábito se hace infranqueable en la época romántica: Beethoven no rozaba el teclado sin que se oyese una palabra, un carraspeo o el tintineo de una cucharilla de café…

Acompañaremos pues algunas de las suculentas recetas que la SAF presenta con una buena música. En cualquiera de los casos… bon appetit! .

 

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