Troula

Julia Mª Dopico Vale

Con gran expectación el gran público esperaba el estreno este viernes en el Palacio de la Ópera coruñés de esta “Troula” (alguirada, esmorga, folía…) del compositor Juan Durán, uno de los más brillantes de la contemporaneidad de Galicia y también de los más prolíficos, con títulos como la “Cantiga Finisterrae”, la ópera “O arame” o la “Alborada de noite e de luz” y al que debemos además un importante repertorio vinculado a Ferrolterra y su transcurso cultural.

Durán se proclamó triunfador de la velada musical con esta “Rapsodia Gallega” en la que él mismo se convierte en particular recitador de nuestra “épica musical” conduciendo con toda suerte de recursos vocales y orquestales- de los que es profundo conocedor-melodías populares en contraste con el sosiego de otras en las que alcanza relevancia la “Rosa de Abril” de Gaos, con versos de la sempiterna Rosalía: “nin eu teño mais que darche/nin ti mais que me pedir…”, éxito además de por la clara apuesta por la música de Galicia, por nuestra juventud musical, ya que “Troula” fue interpretada por la Orquesta de niños de la OSG, con la concertino Carlolina Fuentes Núñez y el Coro, el Coro Joven y los Niños Cantores de la OSG.

Antes pudimos escuchar la fantasía ensoñadora de Ravel “Ma mère l´Oye”, en la que la orquesta-aquí la Sinfónica-crea evocadoras atmósferas a través de los cinco movimientos de la obra plena de lirismo, exotismo y efectismo orquestal, acabando con los glissandi del arpa, los acordes del carrillón y los triunfales platillos.

Y para poner fin al magnífico concierto celebrado dentro de la “25 Temporada de la Sinfónica de Galicia” dirigida en esta ocasión por la honorífica batuta de Víctor Pablo Pérez, el “Requiem” en re menor de Fauré, una obra de la que él mismo se pronunciaba: “no expresa el miedo a la muerte, habiendo quien lo llama su canción de cuna; una suerte de liberación alegre, como una aspiración a la felicidad del cielo”. Y así es. Desde la parte más dolorosa del Kyrie, transcurrimos con milagrosos compases hacia una música de perfecta comunión de serena y sosegada paz, un equilibrio cósmico de inigualable conjunción armónica que hiere, misteriosamente con su absoluta belleza.

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