El Salario Básico Universal existió y existe.

Enrique Barrera Beitia

Sabemos que aunque habrá nuevos inventos que nos harán la vida más cómoda, los robots destruirán millones de empleos, y por eso pensamos que nuestros hijos vivirán peor que nosotros. La única Gran Idea que puede devolvernos el optimismo es el Salario Básico Universal (SBU). Los que se oponen hacen constar que no hay dinero para implantarlo, y que si las personas reciben dinero por el simple hecho de existir, dejarán de trabajar y aumentará la delincuencia. ¿Tienen razón? Veamos sus precedentes, recogidos por el historiador holandés Rutger Bregman.

Sistema Speenhamland (1795)

Ante la inflación que encareció los alimentos y extendió el hambre, los jueces y líderes de Berkshire, reunidos en una posada de Speenhamland, crearon un subsidio que completase los ingresos de los pobres, para cubrir las necesidades básicas de alimentación y vivienda. Se financió con un impuesto a los contribuyentes y rápidamente se extendió por el sur de Inglaterra. Willian Pitt el Jóven quiso hacer una ley, porque se decía que funcionaba bien, y que había mantenido la paz social. Sin embargo, se abolió y estallaron disturbios sofocados por el ejército. ¿Qué pasó?

Pues que en 1832 se hizo un estudio de más de 13.000 folios, titulado Informe de la Comisión Real, que resumía negativamente la experiencia, indicando que el sistema había animado a la gente pobre a casarse y procrear de manera prolífica. Indicaba que tras suprimirse esta renta básica, la gente se volvió más trabajadora, y que mejoró la moral y las buenas costumbres.

El condado de Berkshire, Willian Pitt el Jóven y Edwin Chadwick.

Entre 1960 y 1970, varios investigadores analizaron este informe y descubrieron que había sido manipulado por el secretario de la comisión, Edwin Chadwick, ya que sólo utilizó el 10% de los cuestionarios previstos, los de clérigos y terratenientes, excluyendo los de los beneficiarios del sistema. Nuevos estudios sobre los condados del sur de Inglaterra, revelaron que el sistema en realidad fue un gran éxito, y que la natalidad era mayor en los pueblos que no lo habían implantado.

Guerra a la pobreza en EE.UU (1964)

En los años sesenta, el presidente Lyndon B Johnson, desarrolló en EE.UU un programa denominado Guerra contra la pobreza. Se implementó un experimento social a gran escala, con grupos de control y grupos experimentales. Unos 8.500 ciudadanos de New Jersey, Pensilvania, Iowa, Carolina del Norte, Indiana, Seatle y Denver, recibieron un SBU. Los informes acreditaron lo siguiente:

* aumentó el rendimiento escolar.
* se retrasó la edad de contraer matrimonio.
* las horas trabajadas sólo se redujeron en un 2%.
* disminuyó la delincuencia, los trastornos mentales y la violencia doméstica.
* las hospitalizaciones disminuyeron un 10%.

Su sucesor en la presidencia Richard Nixon, quiso implantar el SBU en EE.UU, iniciando los trámites parlamentarios. Desgraciadamente, su asesor Martin Anderson boicoteó la aprobación del plan con dos argucias. Primero, le entregó una copia de diez folios del “Informe Speenhamland” que figuraba en un libro del sociólogo Karl Polany, titulado La gran transformación (1945).

Richard Nixón dudaba, porque los informes de los grupos experimentales eran buenos. Entonces, Martin Anderson le entregó las conclusiones de un nuevo informe que indicaba que en estos grupos, los divorcios se habían disparado, porque esta renta daba mucha independencia a las mujeres. Fue el dato clave que hizo abortar la ley. Hace algunos años, investigadores universitarios descubrieron, que ese dato había sido falsificado. Alguien, al parecer, había corrido la coma hacía la derecha en la cifra de divorcios, de manera que en vez de aumentar un 5%, figuraba erróneamente un 50%. Ciento cuarenta años después, Martin Anderson había jugado el papel de Edwin Chadwick.

Lyndon B Johnson, Richard Nixon, el asesor Martin Anderson y el sociólogo Karl Polyani

Actualmente, el SBU está implantado en Alaska y se financia gracias al petróleo que se extraen en este territorio. Pese a ser un estado conservador, es el más igualitario de todo EE. UU y se debe precisamente a esta renta básica, de casi 1.900 dólares por persona y año, sin distinciones de ningún tipo.

Alaska es el único estado de EE.UU que tiene implantado el SBU. A la derecha, Dauphine, en Canadá.

Mincome (Canadá), 1973.

En 1973, el gobierno canadiense decidió hacer un experimento social en la localidad de Dauphhin (13.000 habitantes), entregando 4.500 dólares por persona y año. En 1977, el nuevo gobierno conservador suspendió el experimento sin analizar los datos. Años más tarde, cuando los archivos estaban a punto de ser destruidos, la profesora universitaria Evely Forget obtuvo permiso para hacer una investigación, y descubrió que había sido un éxito total, muy en línea con lo que realmente pasó en EE.UU: aumentó el rendimiento escolar, se retrasó la edad de contraer matrimonio, las horas trabajadas sólo se redujeron en un 3%, disminuyó la delincuencia, los trastornos mentales, la violencia doméstica y las hospitalizaciones.

Conclusiones

El SBU no es una utopía, porque ha existido y existe. No se puede implantar de golpe, pero nada impide introducirlo de manera selectiva y gradual a grupos concretos de población, en programas piloto, y haciendo un seguimiento científico de sus resultados.

 

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Un comentario

  1. Señor Barrera: Sin ánimo de faltarle al respeto tiene la insana costumbre de ver la natalidad como algo negativo (debe de haber olvidado que usted nació) y de ofrecer datos sesgados que nada aportan a nuestro entorno. Esas rentas básicas a las que alude son en general menores a nuestros subsidios, en estados no sociales, en momentos históricos distintos, financiados con beneficios petrolíferos… ¿Qué quiere defender exactamente que no se haga ya en España? ¿O su objetivo es que se pague por existir a aquellos cuya natalidad usted no defiende? De verdad que hay veces que no se sabe cuál es su intención.