Historias de la mar. El museo del navío Vasa, en Estocolmo

Juan J. Burgoa
Este pasado mes de Julio tuve la ocasión de recorrer uno de los museos más visitados de Europa, el conocido como Museo Vasa, que alberga en Estocolmo el navío de ese nombre, único buque del siglo XVII conservado prácticamente íntegro hoy en día.
Construido entre los años 1625 y 1628 en Estocolmo por orden del rey Gustavo Adolfo II Vasa, el buque contaba con diez velas en sus palos de mesana, mayor y trinquete, midiendo 52 metros de quilla a perilla y 69 metros de proa a popa, con un desplazamiento de 1200 toneladas. Por orden directa del rey se le agregó una cubierta extra artillada con numerosos cañones, aumentando la superestructura y causando un serio problema de inestabilidad en el barco.

Recién botado al mar, el 10 de Agosto de 1628 el buque de guerra Vasa salió del puerto de Estocolmo en su viaje inaugural, escorándose con rapidez y hundiéndose a los 300 metros de la salida, falleciendo 30 de los 200 tripulantes que llevaba a bordo. El proceso de búsqueda de culpables se saldó sin responsabilidad, dado que en el proceso se afirmó que el buque se construyó de acuerdo a las medidas aprobadas por el rey.


Gracias a la baja salinidad del mar Báltico y a la práctica ausencia de moluscos que atacan a la madera, el buque se conservó hundido en relativas buenas condiciones. Tras una serie de complicados trabajos de recuperación, pasados 333 años de su pérdida, en Abril de 1961 el buque fue sacado a la superficie.

Trasladado a un dique seco, el barco fue sometido a un largo y complejo tratamiento a base de productos antioxidantes y anticorrosivos y un laborioso proceso de rociado con productos cerosos. En Junio de 1990 el Vasa fue remolcado y situado en un museo construido en una isla cercana a Estocolmo con la finalidad de albergar el navío, restaurado con su colorida decoración original y acompañado de una completa muestra de su armamento, convirtiéndose en la instalación museística más visitada de Suecia.


De esta forma se ha conservado para la posteridad el navío del siglo XVII más grande y poderoso de su época. En mis viajes, tanto en este caso de Estocolmo como en otros puertos, siempre visito los buques que conformaron la historia de sus pueblos, pensando en Ferrol, incapaz de conservar, por ejemplo, un histórico velero como el buque escuela Galatea, tan ligado a nuestra ciudad.

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Un comentario

  1. Completamente de acuerdo. Ya que la Armada conserva pocos buques tradicionales de valor deberíamos empezar a pensar en conservar uno moderno. El Principe de Asturias ha sido una oportunidad de oro que se ha perdido; probablemente la crisis no ha permitido conservarlo, pero espero que en un futuro seamos capaces de conservar al menos un buque cuyas características permitan que se pueda musealizar y formar parte del conjunto de bienes y exposiciones dedicados en Ferrol a la construcción naval y a la Armada. Tal vez la mejor manera de que se alcance este hito sería compatibilizar los usos de dicho/s buque/s con otras como escuela flotante o incluso sede de algún organismo de la Armada.