Patinazos de la diplomacia.

Enrique Barrera Beitia

La mala calidad de los traductores e intérpretes, así como sencillas meteduras de pata, han provocado incidentes que varían en sus consecuencias. A veces, todo queda en una inofensiva anécdota, mientras que otras veces las consecuencias son reales. Veamos cinco patinazos.

1. Terminada la Conferencia de Berlín en 1885, se acordó entregar el Congo a un consorcio presidido Leopoldo II, rey de Bélgica. La embajada británica remitió toda la documentación a Londres, incluyendo no sólo el mapa con el reparto acordado, sino otro mapa desestimado que incluía la rica provincia de Katanga. Era agosto, los negociadores estaban de vacaciones, y nadie asesoró debidamentea los funcionarios, de manera que estos enviaron al parlamento el texto con el mapa equivocado. Los diputados también estaban a punto de irse de vacaciones y nadie detectó el error. “Lo hecho, hecho está; ha sido una cagada” dijo Sir Percy Anderson, ministro del Foreign Oficce.

Gracias a los tejemanejes de Leopoldo II, la conferencia de Berlín terminó por dar el Congo (actual Zaire) a Bélgica, un país que no quería tener ninguna colonia. Para rizar el rizo, un error de varios funcionarios británicos, añadió el regalo de la rica provincia minera de Katanga.

2. En 1890, hubo otra monumental metedura de pata del gobierno de su Graciosa Majestad. Los franceses se habían instalado en la costa de Dahomey, y los británicos no querían que conectaran con el territorio del Alto Volta (también en manos francesas), a unos 450 kilómetros al norte. Para impedirlo, firmaron un acuerdo que limitaba a 100 kilómetros el máximo progreso que Francia podía hacer desde la costa al interior. Nadie cayó en la cuenta de que los franceses, también podían avanzar desde el interior hasta la costa, que es lo que hicieron. Los ingleses pusieron cara de poker.

3. Menos gracioso es lo siguiente. Cuando en 1945, EE.UU entregó un ultimátum al gobierno imperial japonés, advirtiéndoles de que si no se rendían de inmediato, serían destruídos por un arma de enorme poder (no se mencionaba explícitamente la bomba atómica, pero los japoneses lo sabían), el jefe del gobierno Kantaro Suzuki, contestó escuétamente «mokusatsu«, que tanto puede significar “sin comentarios” como “nos da igual”. Desgraciadamente, los estadounidenses entendieron lo segundo.

4. Cuando en 1970 Richard Nixón visitó Paris para asistir al funeral de Charles de Gaulle, quiso pronunciar en francés la frase “hoy es un día muy importante para Francia”, pero lo que dijo fue «Hoy es un gran día para Francia».

5. Cuando Jimmy Carter visitó Polonia en 1977, dijo “He dejado EE.UU para conocer vuestra expectativas de vida”, y el traductor tradujo “He dejado EE.UU para conocer vuestras expectativas sexuales”.

“He dejado EE.UU para conocer vuestras expectativas sexuales” (Jimmy Carter a los polacos en 1977). “Nos da igual” (Kantaro Suzuki en 1945, sobre la bomba atómica). Un error de traducción simpático, y otro que no lo fue.

 

 

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