¿Hasta cuándo la Navidad será Navidad?

Carlos J. García

Decir que la Navidad es una fiesta cristiana, no es descubrir algo; y decir que la mayoría de los cristianos celebramos el nacimiento de Jesús de Nazaret y, a los pocos días, su adoración por los Reyes Magos, (enorme carga simbólica, reyes adorando a un pobre) tampoco.

Ni lo es decir que para la inmensa mayoría, la Navidad, es la fiesta de la familia y sus valores, la fiesta del reencuentro familiar; y así se celebra cada año desde ni se sabe cuándo, aunque con altibajos a lo largo de estos siglos, como todo lo que dura.

Es en el siglo XIX cuando se consolida la Navidad tal como la entendemos hoy, incluida la evolución mercantil con ciertas dosis de consumismo, que no es malo y que en el fondo representa el cariño a quienes nos son cercanos; también Navidad es una lágrima por quienes ya se han ido. Son días en los que los más pequeños adquieren el protagonismo y reconocimiento de los mayores.

Así de simples son estas fiestas; que como todas fiestas patronales, se convierten en tradicionales, en fiestas arraigadas en la vida social y por tanto, dignas del máximo respeto por todos y principalmente por los regidores políticos, que están cayendo en la costumbre de creerse adoctrinadores, y solo son administradores temporales.

Muchos regidores provocan la mofa sobre estos actos festivos y de quién los vivimos intensamente, tal desprecio solo es síntoma de poca sensibilidad democrática y, quizás, de algún desajuste psicológico. Deberían de ser más valientes y decidirse a suprimir el carácter feriado del día de Navidad, del día de Reyes, del día de la Patrona y demás fiestas que tiene su origen en la religión. Sean coherentes dentro de su mal entendido concepto de estado laico. Háganlo, pero no las menosprecien tratando de desvirtuar la Navidad de su origen, porque eso es insultar y mal formar. Vds., dirigentes, no están para educar ni para maleducar. Están para mejorar nuestra calidad de vida y el desarrollo de los ciudadanos, poniendo a nuestra disposición los mecanismos necesarios para ello; no están para pensar por nosotros. Les Falta calidad política y social.

 

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2 comentarios

  1. Si pudiera expresar con aplausos lo de acuerdo que estoy con su valoración se oiría el estruendo hasta en Siberia: No sé con qué derecho se creen los administradores de nuestro dinero para intentar cambiar nuestra forma de pensar. Creía que la Constitución Española de 1978 había dejado claro que los españoles somos ciudadanos, y no súbditos… y mucho menos de los cargos electos. Espero que la sociedad llegue algún día a alcanzar la madurez colectiva como para no votar a nadie que trate de imponer sus ideas o de ofender a los que no piensan como ellos. Enhorabuena.