El Obispado de Mondoñedo aparta a un sacerdote tras denunciarlo un joven por tocamientos

El Obispado de Mondoñedo-Ferrol ha apartado de sus funciones públicas, “dentro del respeto a la presunción de inocencia que también le ampara”, al sacerdote al que un joven que vivía hasta hace poco en la localidad mindoniense ha denunciado ante la autoridad eclesiástica por un episodio de acoso que habría consistido en tocamientos.

El denunciante ha confirmado que vivió este episodio de “actitud impropia” por parte del sacerdote, que ha identificado J M.D.F. (Mondoñedo, 1930) deán de la Catedral de Santiago cuando se produjo el robo del Códice Calixtino. Poco después, dimitió de su cargo y convirtió Mondoñedo en su localidad de residencia.

Un diario regional adelantó el caso este martes y relata que el joven se encontraba en la plaza de la Catedral con un amigo cuando este sacerdote les pidió que le ayudasen a bajar las escaleras. Fue al dar este paso cuando el sacerdote habría aprovechado para tocar el trasero al ahora denunciante.

COMUNICADO DEL OBISPADO

Al trascender esta información, el Obispado, con Luis Ángel de las Heras al frente, ha emitido un comunicado en el que, sin concretar el nombre del sacerdote, confirma que en agosto se recibió una denuncia por un episodio de acoso que habría sucedido hace dos años –el denunciante ha precisado que fue hace tres, ya que ahora tiente 20–.

“Tras las necesarias deliberaciones y de forma inmediata, con fecha 3 de septiembre“, explica que se abrió el correspondiente proceso de investigación “siguiendo los actuales protocolos de la Iglesia y ajustados a la legislación civil vigente”.

LA DENUNCIA SIGUE EN FASE DE INVESTIGACIÓN

Dicha apertura, continúa el Obispado, fue comunicada al denunciante, toda vez que el obispo designó a un delegado instructor para un estudio directo del caso. De la misma manera, se informó al denunciante de cada paso dado en el procedimiento, que continúa abierto.
Asimismo, dentro del proceso, se incluyó la toma formal de testimonio del joven implicado y de su padre por parte del delegado.

Con estas diligencias previas, el Obispado adoptó las medidas cautelares “preceptivas” que, según explica, pasan por apartar al sacerdote de sus funciones públicas, “dentro del respeto a la presunción de inocencia que también le ampara“. A fecha de hoy, puntualiza que tiene constancia únicamente de esta denuncia, que “continúa en fase de investigación”.

“LA PRIMERA PREOCUPACIÓN SON LAS VÍCTIMAS”

“Para nosotros, la primera preocupación son las víctimas de cualquier abuso de poder, de conciencia y sexual”, subraya el obispo, quien remarca que, por supuesto, suscribe “la condena de toda conducta inapropiada”.

“Y tal y como el Papa Francisco ha hecho y nos invita a hacer, pedimos perdón a las víctimas que han sufrido y sufren a consecuencia de conductas indebidas e inaceptables”, ha apostillado.

Del mismo modo, “mirando al futuro”, aprovecha para reiterar el “compromiso con las víctimas, que merecen el máximo respeto y toda la ayuda que se les pueda prestar, la colaboración con la justicia civil y la prevención de cualquier acción que vaya contra la dignidad de un ser humano”.

“Confiamos en que toda la sociedad se comprometa igualmente con las víctimas y para generar espacios seguros en cualquiera de los ámbitos en los que, lamentablemente, se han dado o pueden darse tales hechos execrables”, concluye.

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