La errática muestra de la Semana Santa y el Cristo errante

Foro de Amigos de Ferrol

La unión entre Ferrol Vello y Ferrol de la Ilustración a través de la Cuesta de Mella ha sido una constante histórica siempre frustrada. Las últimas obras realizadas, con una fuerte inversión económica, trataron de recuperar la unión de los jardines de San Francisco con la Cuesta de Mella, incluyendo unas escaleras tipo lucernario y un ascensor panorámico, tratando de acondicionar la zona interior abovedada, mientras se modelaba de mala forma los jardines de San Francisco.

En esta polémica obra de los bajos de la Cuesta de Mella, el ascensor de subida a los jardines de San Francisco y sus instalaciones metálico-acristaladas, vienen sufriendo constantes destrozos y roturas de cristales, sin que el Concello supiese que destino darle a estas instalaciones. En distintos momentos se consideró instalar allí un Museo Arqueológico, un Museo de la Memoria Histórica, un Museo de la Ilustración e incluso un Museo del Camino Inglés.

Cuando casi todo el mundo sabe que lo que Ferrol necesita es un Museo de la Ciudad, se han destinado estas instalaciones para un Museo, o mejor Muestra, de la Semana Santa, exponiendo varias obras de imaginería, de orfebrería, textil y otras propias de esta celebración. Este lugar no parece el más adecuado para un museo de estas características, que, en todo caso, debiera haberse instalado en la parte baja que quedó sin rehabilitar, frente a la plaza de Amboage, del antiguo Hospicio Municipal, hoy un vacío y degradado Centro Cultural. Un lugar indicado para ese Museo por su proximidad a los puntos neurálgicos de la Semana Santa ferrolana: la plaza de Amboage y las iglesias de Dolores y de los Mercedarios.

En lo que se refiere a este nuevo y presunto Museo de la Cuesta de Mella, está situado en un lugar alejado de los circuitos de visita de la ciudad, con un horario de apertura al público que no parece el más indicado. Carece de un simple folleto informativo para el visitante, faltando también en muchas de las obras expuestas el necesario letrero o cartel que las documente o informe acerca de ellas.

Es sintomático que la Cofradía de las Angustias no haya llevado sus obras a esta muestra, que varias de las más importantes piezas de la Cofradía de Dolores tampoco estén presentes y que de alguna manera no esté representado el Cristo de los Navegantes, una histórica procesión de gran predicamento popular pero siempre poco considerada por parte de los prebostes de las cofradías oficiales. Se perdió además la ocasión de hacer el merecido homenaje a Guillermo Feal, el imaginero de la Semana Santa ferrolana.

El Cristo errante

Como guinda de esta errática muestra, el Concello sacó a la luz el Cristo de la Tahona, conocido por los estudiosos de las cruces de piedra gallegas como el Cristo Errante, debido a la torticera gestión municipal de esta interesante obra de arte popular, recuperada por Bonifacio Borreiros en el año 2000 para el patrimonio cultural de la ciudad, pero que lleva varios años sin una apropiada exposición pública.

Sin tener una relación directa con la Semana Santa, se ha considerado que esta cruz medieval de progenie franciscana debe exhibirse en este lugar. Hoy parece una obra recién llegada de los Baños de Arteixo, en la cual una extrema limpieza ha borrado la hermosa pátina que el tiempo, muchas veces mejor escultor que la mano del hombre, había dejado en las imágenes del Cristo, San Juan Evangelista y las Tres Marías o Santas Mujeres, que conforman la figuración del notable crucero.

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2 comentarios

  1. Un museo de Semana Santa se expone piezas de valor, ( imaginería, tronos , mantos de oro, orfebrería … ) Viendo lo que se montó en ese museo cueva, parece más un museo almacén , para dos cofradías que parece que no tienen donde guardar nada, ( Coincidencia que a lo largo de su historia han usado locales municipales, así teniendo una doble subvención por parte del concello )
    Si vamos de museo de Semana Santa Internacional , cómo se puede poner imaginería de cartón piedra, mantos de aplicaciones de nulo valor artístico, un museo lleno de maniquís ( que es un centro comercial ) y ya no hablemos de las luces a las imágenes, para quemar la policromía y los ropajes.
    Nula seguridad y esperemos que este legalmente abierto con sus correspondientes permisos municipales, extintores ,…. De no ser así y de ocurrir cualquier desgracia, algún responsable pasaría una temporada sin ver el sol y las hermandades pagando esa nefasta gestión.
    Felicidades al obispado por no ceder las imágenes de valor, para llevarlas a ese lugar, mejor en casa .

  2. Concordando con el autor del artículo y con el comentario de Ferrolano, añado: Si las cofradías quieren un museo, que alquilen (o compren) un espacio que les guste. Es un escándalo la cesión gratuita de un espacio público para una muestra confesional sin valor artístico o histórico alguno, sin plan museístico y, en fin, sin nada relevante.
    Se ha tratado (y conseguido) de ocupar un espacio público con el único fin de ganar aún más presencia social. Nada que ver con la cultura, salvo con la del pelotazo.