Los túneles de Lobadiz. Tan a la vista…que no se ven¡

Miguelangel López
Si existe en la zona un sendero que haya que caminar en alguna ocasión, ese es el que te llevará por la costa desde Doniños al Castro de Lobadiz, y desde allí hasta Herbosa acabando el paseo en el arenal de San Jorge por un camino ancho y cómodo incluso para bicis. Recorres una península que se adentra brava en la mar para separar los dos arenales… porque al crearse el mundo alguien debió de pensar que no era justo tener tanta cosabonita junta.

Toda ella es una franja de costa que abruma con buen tiempo por lo magnífico de las vistas. Pero si de verdad quieres ver de lo que la naturaleza es capaz, no dejes de ir en invierno en días de oleaje (¡¡¡con mucho cuidado!!!) porque entenderás de golpe lo pequeño que somos ante la inmensidad de la naturaleza.

Pues bien, justo entre ambos promontorios, a medio camino de ambos y en pleno monte mancomunado… hay tres viejos túneles que excavaron la roca y allí permanecen, a la vista de todos, tan evidentes que no conseguirás verlos hasta que estés en ellos. Son el viejo almacén del proyector de luz que señalaba los barcos en la noche, para que los imponentes Vickers 381 de Prior y Prior Chico pudieran hacer blanco en cualquier ocasión. De un ancho aproximado de 3 metros y una altura abovedada de 6 (a ojo de buen cubero!) servían para mover entre ellos una enorme bujía de 150 cm de diámetro con un alcance de entre 5 y 10 km según estuviera la noche, capaz de hacer visible a cualquier navío que osara acercarse con aviesas intenciones.

En forma de tridente, sólo dos de los túneles son operativos: el de la izquierda y el del centro, mirando al mar. El de la derecha parece no haber sido acabado, o haber quedado en desuso antes de rematarse.

A los dos túneles operativos puede accederse o bien por su bocana o bien por su retaguardia desde el camino que atraviesa de parte a parte la península… si es que llevas desbrozadora, sierra de mano, machete o traje grueso, dada la envergadura de las silvas que lo tapan.

Ese acceso se adentra en el montículo a un cuerpo de guardia en mal estado de conservación (pero aún “usable”) y mediante una rampa recta e inclinada te llevará lleva a los dos túneles visitables, que normalmente estarán anegados por una cuarta de agua de lluvia debido (supongo) al mal drenaje de la construcción (¡lleva botas si quieres entrar!).

En las bocanas atrincheradas aún pueden verse las bisagras de los enormes portalones, e imaginarse las dimensiones del farol que albergaban. A ambos lados y a unos cientos de metros, hay dos casamatas en las que aún se entra sin dificultad (con la nariz tapada, eso sí) y otra más en lo alto de los túneles a la que se accede por una chimenea desde ellos.

Aunque sería difícil aprovecharlos turísticamente como edificios, son una estructura imponente que te gustará recorrer, sobre todo con niños (para ellos es como la guarida del dragón, y hay tritones!!!). Con ganas, todo el conjunto podría ser parte importante de un recorrido paseable, un Camino Natural como el que hay entre Ribadeo y Reinante, justo en una zona cuyas vistas, además de militarmente cruciales, son imponentemente hermosas.
á :
https://www.facebook.com/pg/bateriasdelgolfoartabro/photos/?tab=album&album_id=158500507509165
http://manuelc2005.blogspot.com/2011/12/12741-bateria-de-proyectores-de-doninos.html
https://www.mapa.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/caminos-naturales/caminos-naturales/sector-noroeste/default.aspx

Lea también

El violín de Gaos

Julia Mª Dopico Vale Ya se puede visitar en la sede coruñesa de Afundación y …