«Ahora que empezamos a remontar la crisis, subámonos el sueldo»

José Carlos Enríquez Díaz

«Ahora que empezamos a remontar la crisis, creo que es conveniente, al igual que ha pasado con el resto de funcionarios y trabajadores, estudiar el posible incremento de salarios con mucha moderación», estas son las declaraciones que hacía Ángel Mato en un diario provincial.  Aclara que todavía no está decidido, pero su planteamiento pasa por una propuesta de salarios ligada a la estructura funcionarial del Ayuntamiento, «para que sea una cuestión equilibrada».

Él tanteó al resto de los grupos para ver si le apoyarían. Pero al comprobar que no, se echó atrás. Pero Ángel Mato quería la subida de sueldos. También la deseaba para él. Pero le salió mal el asunto. 

¿Cómo se nos han educado en este país? ¿Qué hemos visto en nuestras familias? ¿Qué nos han dicho nuestros educadores? Cuando existe la opinión generalizada de que el talento y la categoría de una persona se mide más por «lo que gana» que por «lo que produce», es evidente que, donde ocurre eso, lo que manda es la ambición, no la honradez. Y el que manda, ambiciona mandar porque sabe que así, y mientras mande, se forrará de dinero.

Nos hacen creer que han venido para redimirnos. Se consideran en posesión de una superioridad ética y moral y nos perdonan por nuestros pecados, fruto sólo de nuestra ignorancia, pero no dudan en darnos motivos para alcanzar su fe, comunicarnos su catecismo y hacernos comulgar con sus ideas.

Mientras pretenden subirse los sueldos, las ONG de Ferrol detectan una pobreza que se hereda de padres a hijos y que se está haciendo crónica en las familias, de ahí que exista una capa de la sociedad que tiene que recurrir a las ONG, para poder superar el día a día, bien para la adquisición de productos de primera necesidad, como para el pago de viviendas y servicios esenciales.

Ángel Mato nos quiere hacer creer que Ferrol ha superado la crisis para justificar la subida de sueldos. Pero Ferrol está empobrecido, despoblado y envejecido como ninguna otra ciudad gallega.

La imagen que se lleva cualquier visitante que recorre las calles, es la de un tablero de damas en blanco y negro donde por cada local abierto se encuentra otro cerrado a dos pasos. Lo mismo pasa con los edificios en buen estado que se intercalan con los edificios en ruinas.

Vivimos en un país donde reina el «haz lo que digo pero no lo que hago». Y a pesar de que la incoherencia genera desprestigio en todos los campos de la vida, a ellos les da lo mismo. Sencillamente, porque ni les importa ni les afecta.

Estos «progres«, como todos hemos podido ver cuando nos tropezamos con ellos, la imagen que quieren dar es que son de ideas de izquierda, y cierta inquietud intelectual. Son  burgueses que no reconocen serlo, que no renuncian a su vida cómoda, pese a que dichas comodidades materiales que tanto aprecian vienen de su principal enemigo: el capitalismo. Pero nadie dijo que el progre viva de forma coherente con sus ideas; de hecho, es uno de sus rasgos característicos allí donde lo encontramos.

Decía Pérez Reverte: “De nada sirven las urnas si el que mete la papeleta es un analfabeto”. Me parece muy bien lo que dice Reverte, pero yo matizaría en que esto sirve para todos los partidos y no para uno en particular, ni para la gente de pueblo, sino para los analfabetos nuevos ricos. Pues en muchas ocasiones los cultos son más imbéciles que la pobre gente.

Muchas veces los menos aptos están en los grandes tronos. Sobre esto también escribió Ortega y Gasset en la rebelión de las masas… Antes mandaban los señoritos, algunos bien, pero a costa de los pobres y de la pobre gente.

Hemos aguantado y tendremos que seguir aguantando. Nos habéis desangrado económicamente para mantener una burocracia fuera de madre, os habéis bufonado de nuestros principios morales, habéis invadido nuestros hogares, pretendéis desquiciar a nuestros hijos con una enseñanza depravada. Impunemente, abusando quizá de la mayor crisis espiritual que hayamos atravesado. 

La democracia no está segura en vuestras manos, porque se trata de una dictadura encubierta, con apariencia de democracia pero con un grave desprecio de las libertades de la gente común, no de los desquiciados; sois demagogos, quizá los más grandes que nuestra historia haya conocido.  Séneca, sin embargo, consideraba la verdadera nobleza del hombre obedeciendo a la recta razón dejándonos profundas reflexiones  a lo largo de sus obras como esta: “la honestidad y la virtud son valores altamente apreciados, y la nobleza supone ser capaces de buscar causas, motivaciones y aspiraciones justas. “

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3 comentarios

  1. ¡Cuánta razón!

  2. JOSE Maria Weindl

    De acuerdo con el autor del artículo. Quiero añadir que, visto esta maniobra del recién elegido alcalde de Ferrol, está claro que tampoco este año tenemos la suerte de tener un servidor del pueblo y esto que ha hecho el ilustrísimo alcalde Ángel Mato se puede interpretar como un programa de gobierno para estos años que vienen.

    • Cierto, José María. Los cristianos, arropados por los valores del Reino, deberíamos estar en la vanguardia aproximando el Reino de Dios allí donde hay víctimas de las estructuras económicas y políticas injustas.