Rivera, ni contigo ni sin ti.

Juan Cardona. (www.juancardona.es)
El título, para ser más justo, debería de ser «Ciudadanos, ni contigo ni sin ti». No hay que olvidar que el Partido nació a partir de la plataforma cívica Ciutadans de Catalunya, allá por el 2005. Fundada por un grupo de intelectuales catalanes opuestos al nacionalismo catalán y que no se consideraban representados políticamente en Cataluña; entre ellos: Félix de Azúa, Albert Boadella, Francesc de Carreras, Arcadi Espada y Teresa Giménez Barbat. Un año más tarde fue el congreso fundacional del partido. Con Rivera como leader en junio de 2007, en su segundo congreso, el partido se definió como de centroizquierda, aunque su referencia más importante era el hacer oposición al nacionalismo a la vez que ocupaba un espacio vacío en el escenario político ya que el PSC cada vez se alineaba con el nacionalismo identitario. En 2007 Carreras decía: «Ciudadanos se nutre del liberalismo progresista y del socialismo democrático». En esos primeros años consigue poco a poco hacerse un hueco importante hasta llegar a ganar las elecciones autonómicas en Cataluña en 2017 con el liderato de Inés Arrimadas al reservar a Rivera para el Congreso de los Diputados en Madrid. En esos momentos el partido se autodefine como un partido constitucionalista, postnacionalista, liberal y progresista; eliminando la socialdemocracia de su ideario político.

En estos diez años de existencia el partido llega a acuerdos con el PSOE en Andalucía y en La Rioja, Madrid, Castilla León y Murcia con el PP. Parece que el papel de bisagra funciona y sin ánimo de protagonismos, ni carteras ni sillones cumple con la función a la que los partidos de «Centro» pueden ejercer.

En diciembre de 2015 el sistema bipartidista se rompe con la irrupción de Podemos y del propio Ciudadanos que consigue 40 diputados. Ese mismo éxito le hace cuestionar su papel de «bisagra» y aspira a algo más que ser un segundón: establece un primer cordón sanitario al PP por los casos de corrupción y Rivera manifiesta que no será parte de un Gobierno que no presida él mismo. Un par de meses más tarde llega a un acuerdo con Pedro Sánchez con doscientas medidas. No sirvió de mucho el acuerdo por las divergencias con Podemos y en el mes de mayo sin candidato a la presidencia, el Rey convoca nuevas elecciones. Vuelve a ganarlas el PP con subida de catorce escaños y Ciudadanos pierde 8. Nuevamente la suma no llega a la mayoría absoluta y comienza, o sigue, las reuniones entre partidos que se eternizan. Al final Rajoy con el apoyo de Ciudadanos y la abstención de PSOE, para no ir a unas terceras elecciones, logra la presidencia de un gobierno en minoría. El periplo de Rajoy fue complicado y finalizó con una moción de censura del PSOE, liderado por Pedro Sánchez con apoyos de Podemos, nacionalistas e independentistas.

Nuevas elecciones en el presente 2019 con el ingrediente de la participación de Vox, con 24 diputados y el descalabro del PP que pierde más de la mitad de los escaños. En estas últimas elecciones Rivera establece su segundo cordón sanitario esta vez al PSOE de Sánchez. Conclusión: el hipotético pacto Ciudadanos-PSOE que daría una mayoría absoluta no se puede establecer por la obstinación de Rivera (que ve como abandonan el partido algunos fundadores y figuras importantes al considerar el alejamiento del centro político o una simple escora a la derecha); y otra vez con un gobierno en funciones, esta vez del PSOE con los presupuestos del PP, con un futuro incierto y con el candidato que amenaza con nuevas elecciones. Sánchez repudia a Iglesias, aunque le pide sus votos. Un día negocian sillones en el Consejo y otro ofrecen puestos intermedios. En este despropósito parecen seguros los votos a favor de Sánchez de los independentistas, pero no hay acuerdo entre el PSOE y Podemos. Rizando el rizo Sánchez le recuerda a Ciudadanos sus doscientas medidas pactadas y al PP que Rajoy gobernó gracias a la abstención de los socialistas, pero ambos dan la callada por respuesta. Y así seguimos hasta la fecha…

España no tiene tradición de verdaderos partidos bisagra. Lo que si ha sucedido en nuestra reciente historia es el suicidio de unos partidos que podían haber ejercido esa función y no lo consiguieron: Adolfo Suarez con el CDS, Roca con Reformistas o Rosa Diez con UPyD. Lo que sí aconteció fue la desaparición y liquidación de estos partidos: Rivera, hay que aprender de los errores; mejor si son de los cometidos por otros…

 

 

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2 comentarios

  1. Magnífico analisis

  2. Cardona acierta en su análisis una vez más.Ese. ” centro bisagra” tan codiciado,no acaba de cuajar.
    Seria estupendo tener un partido que sirviese de muleta para reforzar mayorías,pero…..aún tendremos que esperar .

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