Los Limones. Emoción y ferrolanía en estado puro

María Fidalgo Casares (*)

En plena calle Real y organizado por el clásico bar Derby, más de centena y media de personas se congregaron para disfrutar y divertirse con el concierto de Santi Santos y su grupo Limones. El 23 en Gandarío, y el 24 en el Náutico de San Vicente, así como el 31 en La Toja han sido y son sus convocatorias. Desde sus comienzos, el artista ha demostrado un saber estar en el escenario y una dedicación a su público que le ha distinguido de la mayoría de los cantantes de su generación, más divos y menos cercanos. Santi Santos es un músico que jamás defrauda y hace que el público participe y se involucre en la performance musical como muy pocos artistas pueden conseguir.

Jugando en casa

El éxito estaba asegurado porque jugaba en casa, pero todos los que siguen sus conciertos saben que es algo que consigue en todos los foros en los que actúa a lo largo del país. Desde sencillos restaurantes a bares de copas, o clubes elitistas en Madrid, La Toja, o La Coruña. En conciertos colectivos como su última actuación en Sanxenxo con Gurruchaga, y Nacha Pop, fiestas privadas o en solitario con su banda, Santi Santos muestra en sus conciertos su bonhomía como persona. Se deja la piel en el escenario y jamás escatima con su tiempo. Transmite con la misma pasión, ante auditorios multitudinarios -como en la inauguración de Virgin Records– como en modestas actuaciones benéficas o en bares de amigos. Santi Santos sabe empatizar con el espectador. Siempre ha tenido una voz cálida y afinada, pero ha ganado mucho con el tiempo. Como dicen ahora, ha “empastado” y canta mejor que nunca. Un atinadísimo y variado repertorio incluye sus grandes éxitos -algunos remozados-.

Junto a ellos, como homenaje a su público más fiel y a la generación que le hizo crecer como artista, aborda magníficos temas de los 80. Esto es algo que ahora hacen muchos grupos con versiones que suelen “rechinar” en los oídos. Sin embargo, Antonio Vega, Loquillo o Enrique Urquijo cantados por Santos suenan con la naturalidad de que fueran temas que hubieran sido suyos desde siempre. El alegre “Hace calor” al sensible “A tu lado”, el plantao “Rockand roll star” o el desenfado country de Dinamita pa los pollos, pasados por el tamiz de Santi Santos, suponen todo un lujo en una interpretación intachable avalada por unos músicos de altura: Marcelo Beltrán al bajo, Carlos Navajas al teclado, y Sergio González a la batería ( esta vez suplido por Chuchi)

Un atinado repertorio

Para los “no limoneros” suele interpretar grandes temas “de siempre”. Esta vez sorprendió con “Perfidia” y  “La Vida sigue Igual”  que tanto se cantaban en el Ferrol de los 70 en el que transcurrió su infancia. Siempre se saca de la manga selectas canciones clásicas que “recupera” del baúl de los recuerdos y cuya interpretación impregna de sensibilidad y calidad. Tampoco falta su personal homenaje a su identidad gallega interpretando algunos temas en gallego, a Andrés do Barro, o el Himno de Pondal. En el concierto del Derby sacó a la palestra a la joven bajista Alba Carballeira, que participó en la ejecución de “El Canto de la Sirena”.

Esta vez en Ferrol, además, Santi Santos y su grupo también tuvieron un recuerdo especial para nuestro más excelso Príncipe, del que parece que las autoridades de la ciudad se han olvidado: Su Alteza Serenísima el Príncipe Galín de Galicia, Principe de Galicia, Marqués de Curuxeiras y Señor de Ferrol Vello, ferrolano y gallego universal al que le hubiera encantado cantar un tema a duo con Santi Santos ¿Cual? Posiblemente el “Negra Sombra” que interpretaría con su extraordinaria voz de barítono y con su pandeiro sideral acompañaría a la armónica de Santos.

Santi Santos lleva casi 4 décadas de trayectoria musical y está unido emocionalmente por muchos motivos a Ferrol, la ciudad en la que nació y vivió. Además le ha legado para la posteridad un regalo impagable: su nuevo himno, que la ciudad ha adoptado como propio de forma espontánea. Cuando procedía a interpretarlo, un problema técnico suspendió la megafonía. No importó: el público se “arrancó” y cantó su himno “a capella” con sentimiento y convicción. Fue un momento mágico.

Mucho más que un himno

Sus versos tan intensos y su relato tan próximo ha hecho que “ Ferrol se cante también en todas las ciudades de Galicia y con el mismo fervor. Sin embargo, nosotros sabemos que es sólo nuestro, de los ferrolanos, como reza su título. Un himno que consigue emocionar y despertar sentimientos identitarios difícilmente descriptibles. En cada acorde de la -ya nuestra- canción más emocional, Santi Santos y sus Limones nos permiten sentir y asumir con orgullo que, aún cercados por la decadencia y la melancolía, los ferrolanos de corazón, amamos profundamente nuestra ciudad. Y que eso nos lo haga despertar una canción, es algo que te deberemos siempre, Santi Santos. Que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos amen también este Ferrol, donde nacimos y queremos quedarnos, donde está nuestro hogar, donde se acaba el mar.

 (*)María Fidalgo Casares, es Académica de la Historia y una de las máximas expertas de la movida de los 80

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3 comentarios

  1. antón cortizas

    precioso artículo. qué maravilla cuando hay corazón y calidad en la escritura.

  2. Enhorabuena, su artículo demuestra un gran amor por Ferrol.