Errejón, ¿complica o simplifica el panorama político?

José Manuel Otero Lastres

Recuerdo que hace unos años en un programa de televisión dirigido por Pedro Ruíz un entrevistador preguntaba en la calle sobre si Mao Tse Tung “era chino o japonés”. Y una señora respondió: “me parece que las dos cosas”. Pues bien, a pesar de lo extraño que pueda parecer, y como verán en las líneas que siguen, Errejón complica y simplifica  a la vez el panorama político.

En efecto, al parecer, fue Frida Kahlo la que escribió en una carta fechada el 29 de mayo de 1927 y dirigida a Alejandro Gómez Arias la conocida frase “hay alguno que nace con estrella y otros estrellados”, añadiendo “y aunque tú no lo quieras creer, yo soy de las estrelladísimas”. Ayer, y por el enorme relieve que tuvo la noticia, parece que se produjo un verdadero seísmo en nuestra política española al darse a conocer que, por fin y gracias a Dios, la ciudadanía española contará el próximo 10 de noviembre con la posibilidad de votar a Iñigo Errejón y a su formación política “Más País”.

En su excelente columna “Vidas Ejemplares” de ABC, Luis Ventoso se preguntaba el pasado 22 de este mes “¿Y qué ha hecho?”, resaltando la gran dificultad que existe para encontrar los méritos políticos y profesionales que expliquen su “estrellato” político. Por mi parte y haciendo un uso sincero de la mayor objetividad posible, atribuyo su previsible éxito político a que es de los que Frida Kahlo diría que ha nacido con estrella debido a las dos circunstancias siguientes.

La primera es el bajo nivel que existe en la actualidad en la política española. Y es que solo en “cieguilandia” a un tuerto, como Errejón, no le es difícil sobresalir, pero no por sus méritos personales, sino por la mediocridad de los demás. Entiéndaseme bien. No afirmo que todos los políticos actuales son mediocres. Ni muchísimo menos. Lo que digo es que, entre otros, los factores de la “profesionalización de la política”, el severo régimen de incompatibilidades, la ausencia de requisitos para dedicarse a dicha actividad y lo escasamente remunerada que está en comparación con otras actividades del sector privado, coadyuvan a que los mejores ciudadanos de cada generación no opten precisamente por dedicarse a la política.

Y la segunda circunstancia es que, en su caso personal, maneja bastante bien el uso de la palabra, lo cual tiene su utilidad en una época como la actual fuertemente influenciada por los medios y redes sociales en la que el puesto de trabajo se gana, muchas veces, por lo que uno dice en los medios de comunicación y en los mítines políticos. Hasta ahora, Errejón no ha tenido roce alguno con la actividad de gestión y administración, ni pública ni privada, por lo cual el único parámetro por el que se le ha medido hasta ahora es más por “decir” que por “hacer”, para lo cual la condición de profesor universitario intermedio le ha venido francamente bien.

Pues bien, dicen algunos analistas políticos que el salto de Errejón a la política nacional se debe a la estrategia ideada en La Moncloa de crear una especie de “marca blanca” del PSOE con el objetivo de restar escaños a Podemos y diluir lo más posible su fuerza electoral. No sé si será verdad. Pero como ya decía Luis Ventoso en el reseñado artículo “… el flaco enredará en noviembre y aporta una novedad: además de tres derechas, ya tenemos tres izquierdas”.

La posible repercusión de una nueva fuerza política en la izquierda se muestra hoy en la encuesta de GAD3 sobre la intención de voto que publica ABC en la que se aprecia una recomposición de la izquierda: el PSOE obtendría entre 121 escaños, perdiendo 2, Podemos bajaría a 34, perdiendo 8, y la formación “Más País” de Iñigo Errejón tendría 9. Por lo cual, la actual tendencia a fortalecer el bipartidismo y ganar en estabilidad, la fuerza de Errejón complica el panorama político general, ya que, a pesar de su presencia, no serán fáciles los pactos de investidura. Pero, si nos situamos en la perspectiva particular del PSOE, la aparición de Más País  simplifica el panorama del partido socialista reforzándolo con el anunciado apoyo de Más País al PSOE y debilitando la fuerza de Podemos que ha dificultado la investidura.

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