Vicente Araguas presentó, en Madrid, el último poemario de Manuel Vilanova

El profesor, escritor, crítico y traductor Vicente Araguas presentó en la Delegación de la Xunta en Madrid/Casa de Galicia el libro “74 saudades para ascender aos ceos”/“74 saudades para ascender a los cielos”, el último poemario de Manuel Vilanova, recientemente fallecido. El poemario, traducido por Araguas al castellano, prologado por Manuel Forcadela y editado en la colección de poesía de Pigmalión, es considerado el “testamento poético” del autor, al que se rindió homenaje póstumo con la publicación y presentación de la obra.

MARCÓ UN CAMBIO DE RUMBO EN LA POESÍA GALLEGA

Intervinieron en la presentación Vicente Araguas, el presidente del Grupo Editorial Sial-Pigmalión, Basilio Rodríguez Cañada, y el coordinador de Actividades de la Casa de Galicia, Ramón Jiménez, quien lo hizo en representación del delegado de la Xunta y director de la Casa, José Ramón Ónega.

Jiménez explicó que cuando la obra “estaba a punto de enviarse a imprenta se produjo el fallecimiento de su autor, en marzo de este año”. “Impresiona el hecho de que escribiera estos 74 poemas a sus 74 años, como si adivinara su destino de broche final, de recapitulación existencial a su brillante obra, considerada como renovadora de la lírica gallega contemporánea. De entre sus poemarios, debe indicarse que el titulado ´E direivos eu do mister das cobras´, de 1980, suele citarse como el más innovador del género en Galicia”, expuso. Añadió que Vilanova fue elogiado por Álvaro Cunqueiro, por Varela Jácome y por Fernández del Riego, escribió su obra en español y en gallego y “marcó un cambio de rumbo fundamental en la poesía gallega”.

UNO DE LOS GRANDES POETAS GALLEGOS DE TODOS LOS TIEMPOS

Rodríguez Cañada recordó que este es el último libro escrito por el poeta Manuel Vilanova y afirmó que se ha convertido en su testamento poético. “No hay que preocuparse por la muerte / ya que no es más que un sueño / y acabar muriendo es un oficio…”, recitó algunos de sus versos. El editor afirmó que Vilanova, “nacido en Barbantes, Ourense en 1944 y fallecido en marzo de este año, es uno de los grandes poetas gallegos de todos los tiempos”. “Consciente de que su estado de salud no iba a darle mucho más tiempo, Manuel Vilanova se despide en esta obra de todo lo que ama. Lo hace echando la vista atrás sin dolor ni amargura. Vuelve a ser el niño que tenía la vieja ciudad de Orense como campo de juegos y que contemplaba el mundo por primera vez”, explicó. 74 poemas, 74 saudades (“Siento nostalgia de las voces de mis amigos de pantalón corto…”), son, dijo, “evocaciones de lo que no ha de volver, de aquello que convirtió al niño en hombre y al hombre en poeta”.

UN LIBRO DOLOROSO Y DOLORIDO

Araguas también abundó en la idea de que este libro, “desgraciadamente póstumo, es el testamento poético de Manuel Vilanova, uno de los poetas más grandes de Galicia en los últimos cuarenta años. Autor de una obra “de culto” (los tiempos ligeros no pueden digerir tanta belleza, conceptual y formal, en todo su volumen), Vilanova alcanza altura rayanas en lo místico. Este último libro es un canto emocionado a Ourense capital. También a Barbantes, cuna y camposanto de Manuel. “Un libro doloroso y dolorido, que vuelve a la niñez para retratarnos al adulto reflexivo y enamorado. Un libro inmenso”, mantuvo.

UN AJUSTE DE CUENTAS CON LO VIVIDO

En el Prólogo del libro, Forcadela expone que “a sus setenta y cuatro años”, Manuel Vilanova “escribe un libro de setenta y cuatro poemas. Un libro que es una recapitulación existencial y, por tanto, un ajuste de cuentas con lo vivido. Se trata de dar un vistazo al relato del camino, generalmente llamado autobiografía. Pero no olvidemos que estamos ante uno de los más grandes poetas que haya dado nuestro país en su milenio, ya sobrado, de existencia y que, por lo tanto, esta codificación del mundo, representado y percibido por los sentidos del autor no se producirá de manera común. Más bien, modificado por la originalidad de su peculiar voz”. Precisa además que es la serie de poemas “breves” más extensa del poeta, que “rara vez ultrapasan la página y que son fruto de la contención, del comedimiento”, y que en ellos la voz de Vilanova “se sitúa en un tiempo, la infancia, y en un lugar, Ourense, para revelarnos el mundo como un cosmos, como la organización perfecta de la felicidad”.

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