Si eliges a Cristo, no puedes recurrir a un mago

José Carlos Enríquez Díaz

Millones de personas diariamente revisan su horóscopo para averiguar su futuro.

La astrología tiene su origen en la antigua Babilonia, en efecto, la obra de Namar Beli, escrita por el Rey Sargón, 3.000 años antes de Cristo, y que está incluida en los libros cuneiformes del Rey Asurbanipal, contenía observaciones astrológicas, además de varias predicciones y reglas para la interpretación de los sueños. Los babilonios fueron los primeros que observaron los cielos y reaccionaron ante los portentos que creían ver.

En 1522, uno de los más célebres astrólogos de la historia, Gerlamo Cardano, fue requerido para hacer el horóscopo del Rey Eduardo VI de Inglaterra, que tenía entonces quince años y estaba gravemente enfermo. El mago declaró que los astros auguraban al joven monarca una feliz y larga vida; la única sombra en el futuro: a partir de los cincuenta y tres años y diecisiete días, sufriría diversas enfermedades ¡Eduardo VI Moriría nueve meses después!, en junio de 1553.

A pesar de los errores de predicción tan lamentables, a pesar de las refutaciones aportadas desde hace siglos por los magos, la astrología y las practicas ocultas, no solo se contentan con sobrevivir, también prosperan. Pero todos sabemos que estos impostores además de conocer el porvenir, lo que mejor conocen son las diversas técnicas para apropiarse del dinero de los demás. ¡Es un empleo muy rentable!

El Papa Francisco recordó que la fe cristiana es incompatible con la práctica de la magia y otras prácticas idolátricas.

Así lo afirmó en su catequesis durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro del Vaticano este miércoles 4 de diciembre.

En el Libro de los Hechos de los Apóstoles, San Lucas “subraya la incompatibilidad de la fe en Cristo y la magia. Si eliges a Cristo no puedes recurrir a un mago: la fe implica un abandono confiado en las manos de un Dios confiable que se da a conocer no por medio de las prácticas ocultas, sino por medio de la revelación y del amor gratuito”.

Además, el Papa advirtió que la práctica de la magia no es algo que pertenezca únicamente a épocas antiguas, y aseguró que sigue ocurriendo en las sociedades cristianas de hoy. “Yo os pregunto: ¿cuántos de ustedes van a que les hagan el tarot? ¿Cuántos de ustedes van a que el adivino les lea la mano o las cartas?”.

También hoy en las grandes ciudades cristianas practicantes hacen estas cosas. Ante la pregunta de que, ¿cómo es que si tú crees en Jesucristo vas al mago, al adivino y a toda esa gente?, responden: “Yo creo en Jesucristo, pero por si acaso voy donde ellos”. Por favor: ¡La magia no es cristiana! Esas cosas que se hacen para adivinar el futuro o tantas cosas, o cambiar situaciones de la vida, no son cristianas. La gracia de Cristo te lo da todo: reza y confía en el Señor”. La gracia de Cristo te lo da todo: reza y confía en el Señor”, dijo el papa Francisco.

El Catecismo de la Iglesia Católica señala que “todas las formas de adivinación deben rechazarse”. Pues bien, entre las variadas formas de adivinación, el Catecismo cita las siguientes: “el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone “desvelan” el porvenir (cf Dt 18, 10; Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a “mediums”.

El Catecismo continua explicando que todas estas acciones “encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos”. Además, estas prácticas “están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios” (n. 2116).
Querer saber el futuro es querer ser iguales a Dios, pretensión tan soberbia como absurda. Debemos confiar a la Providencia divina nuestra vida, confiar en Dios como Padre que es.

Para tu porvenir, vuélvete hacia Dios. Él es amor, es digno de tu confianza. No toques las fuerzas satánicas. Y si deseas conocer tu porvenir eterno y terrestre, ¡lee la Biblia!

Dios promete la vida eterna a todos los que creen en su Hijo. Está en la Biblia, Juan 3:16, «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna«.

El futuro está más allá de nuestra comprensión. Está en la Biblia, 1 Corintios 2:9, «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman».

Quienes miran a Dios, tienen un guía que nunca falla, Jesús prometió a los que le siguen que “...cuando venga el Espíritu (el Espíritu Santo) de verdad, él os guiará a toda verdad…” (Juan 16:13). El autor del libro de los Salmos dijo: “Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás” (Salmos 31:3). Para tomar una decisión, el cristiano verdadero no se fundamenta en averiguar si los planetas o las estrellas están o no en una posición favorable, ni cree en que la fecha y el día de su nacimiento determina su carácter; él confía en un Dios grande y misericordioso  que está siempre de su parte, se basa en hechos concretos y objetivos, pues sabe que Dios le ha dado inteligencia y capacidad para afrontar las situaciones de la vida diaria. “Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconocerlo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6).

 

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