La pandemia y las mentiras

Juan Cardona– (juan@juancardona.es)
el maremágnum de cifras sobre los efectos que causa la covid-19 que los medios de comunicación hacen público todos los días siembran la desinformación entre españoles; parece que solamente persiguen el llamar la atención con noticias sensacionalistas para inclinar la opinión pública según la línea editorial del medio.

¿Por qué se hace hincapié, de manera machacona de los infectados o muertos en Estados Unidos sin dar como referencia los habitantes del país o cuantas pruebas se han realizado? ¿Por qué Madrid encabeza todas las cifras peores y se omite que tiene una población seis veces superior a la provincia de La Coruña o más de veinte veces la de la Comunidad de La Rioja?

Salvo muy raras excepciones los presentadores y locutores relatan una cascada de cifras a modo de «carrusel deportivo» mezclando datos, porcentajes y comparando gráficos haciendo ver que son conmensurables, y que ciertamente no representan la evolución real de la pandemia. Juegan con el número de infectados sin decir claramente cuál es la población sobre la que han realizado los test. No cabe duda, verdad de Perogrullo, que cuantas más pruebas se realicen mayor será el número de infectados. ¿Cómo se puede comparar los infectados de hoy, con miles de test realizados, con los de los meses de marzo y abril en donde se escatimaban los PCRs?

El número total de enfermos, si se miden de manera y forma acumulativa siempre será mayor el de hoy que el de ayer, la curva siempre será ascendente y lo único que nos
puede dar una información clara será estudiar la pendiente de la curva que se va formando con los datos. La utilización profusa de la expresión «crece exponencialmente» no siempre se ajusta a la realidad; ya que si bien la cantidad de crecimiento puede ser significativa puede no ser exponencial al no aumentar cada vez más rápidamente.

Los datos que anuncian como si fuese una competición de quien consigue mayores cifras, viene viciada de origen y hacen que los gráficos, día a día, no sean representativos: En España cada autonomía cuenta como le viene en gana y posteriormente el falaz y farsante Simón ofrece la que mejor le convenga «publicitar» en ese momento.

Si trasladamos las comparaciones con otros países el «trilerismo» se multiplica. En nuestro caso hay autonomías que retrasan los datos, después los dan acumulados, o cada cierto número de días, juegan con las fechas de diagnóstico y cuando se comunican, los fines de semana no actualizan los datos, etc., etc.: Conclusión un Caos.

Sabemos que sin información no hay opinión; y sin una opinión médica fundada la curación no existe. Si el número de infectados siempre es proporcional a los controles o test que se realicen, y no sabemos cuántos se han hecho ¿Qué datos debemos de
seguir para hacernos una idea de la profundidad, alcance y evolución de la pandemia?

A mi modesto entender, caso de no disponer de una fiable cifra de «Incidencia Acumulada» de infectados, los más significativos y mostrados en un simple diagrama de barras son: el número de ingresados en los hospitales día a día, los nuevos ingresos en las UCIs, y por último los fallecidos; con el inconveniente de que el número de estos últimos enmascara la realidad y aparta en esa cifra los fallecidos sin test y no incluye a los miles de fallecidos de la residencias de mayores, se llega a decir que se computan los infectados y fallecidos siguiendo las instrucciones de la OMS, cuando la propia organización publicó a principios de mes de junio un documento recordatorio en el cual pone manifiesto que: en la contabilidad de fallecidos «hay que reconocer a los
muertos por esta causa tanto si han dado positivo en una prueba de laboratorio
como los sospechosos»: una vez más el grupo de expertos falsarios y enredadores cuentan exclusivamente los fallecidos con test positivo, dejando a decenas de muertos en el anonimato, tanto a los residentes en residencias de mayores como a los que fallecieron en sus casas. Ni se molestan en leer la información que facilita el Instituto de Salud Carlos III, organismo que conoce bien Simón por haber trabajado en él y en donde lo hace ahora su esposa.

¿Qué buscan los medios de comunicación con esta política? ¿Solamente una mayor audiencia? ¿Jugar a la política con minúscula? ¿Estómagos agradecidos?, u ¿Otro fin, que necesite «mover las calles» antes del golpe definitivo al sistema? Parece que al gobierno le da lo mismo tres que trescientos siempre y cuando tenga la culpa otro «ppartido».

En una estructura jerárquica parece fácil mandar; pero es mucho más difícil hacerse obedecer. Hay que recordarle a la camarilla de expertos chanchulleros y al mendaz
presidente Sánchez que: orden y contraorden es igual a desorden; ¿Es un error?, ¿O bien, esta política de vaivén, es la perseguida como objetivo para recompensar con ella a sus socios «ungidores» …?

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2 comentarios

  1. Benito lavandería Alvariño

    De acuerdo, sigo con agrado tus ajustados artículos
    Un abrazo

  2. Cardona,acertado como siempre,expresa nuestro común pensamiento.
    Enhorabuena!!