Estamos llegando a situaciones inadmisibles

José Manuel Otero Lastres

Cuenta el ABC que Lucía, una niña de notables y sobresalientes, sacó el pasado trimestre un 7,5 en Ciencias Sociales pero la suspendieron por responder las preguntas en castellano. La niña cometió los gravísimos errores de responder “termómetro” -en castellano- y no “termómetre -en valenciano-cuando le preguntaron qué instrumento medía la temperatura en el aire; y que el instrumento que mide la lluvia es un “pluviómetro” en vez de “pluviómetre”.

Estamos llegando a situaciones inadmisibles. Y yo en defensa de mi libertad ya no me puedo callar. Consentir estos actos es admitir que se vulnere la Constitución, en cuyo artículo 3 se dice que el castellano es la lengua española oficial del Estado y se añade que todos los españoles tienen el derecho a usarla. No desconozco que en España hay espacios geográficos en los que se hablan dos lenguas. En esos lugares, hay ciudadanos que se expresan preferentemente en una sola de ellas, su lengua materna, aunque conocen la otra. Y los hay otros que son totalmente bilingües, y manejan ambas con total fluidez. De esas dos lenguas, una es propia y específica de ese espacio geográfico, en el sentido de que solamente se habla en él; y la otra es la que coincide con la común que usan la generalidad de los ciudadanos que conforman el ámbito geográfico más amplio en el que está integrado aquél.

En el caso de Valencia, conviven el valenciano y el castellano, siendo aquél el específico y éste el común de España. Calificar un examen de una materia que no era el “valenciano” con una nota más baja de lo que merecía Lucía porque se expresó en la lengua común de España en lugar de la específica de la Comunidad Valenciana es un error doloso del profesor que merece la correspondiente sanción.

Ya está bien de consentir a los fanáticos exclusivistas que infrinjan la norma de la Constitución sobre la lengua. Qué usen el valenciano cómo y cuándo quieran y puedan, pero que no nos obliguen a los demás a dejar de usar el castellano cuando queramos. La diferencia entre mi postura y la suya es clara: la mía es legal y supone un respeto escrupuloso de la libertad y la de ellos es ilegal y restringe nuestra libertad idiomática. Espero que se respete mi libertad de salir en defensa de la libertad, ya está bien de permanecer callado.

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Un comentario

  1. Enhorabuena por su artículo. Me parece muy valiente, y creo que tiene razón.

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