OPA hostil a Ciudadanos

Enrique Barrera Beitia

La dirección nacional del PP lleva meses planeando como absorber a Ciudadanos, y consideraba que el momento más idóneo era tras las elecciones catalanas. Daban por supuesto que la formación dirigida por Inés Arrimadas obtendría un pésimo resultado, como así ha ocurrido, y aunque los resultados del PP también han sido muy malos, no hay razón para modificar los planes. Desde hace meses mantienen contacto con Albert Rivera para que éste maniobre contra Inés Arrimadas, y se consolide esta especie de OPA hostil, con la intención de presentarla ante la convención nacional que los populares celebrarán este próximo otoño.

Si mis cálculos no fallan, la suma de los votos obtenidos por el PP y Ciudadanos en las últimas elecciones, situarían al nuevo partido como el más votado en otras 20 provincias (Albacete, Almería, Asturias, Baleares, Burgos, Cáceres, Castellón, Ciudad Real, Girona, Huesca, La Rioja, León, Madrid, Málaga, Murcia, Pontevedra, Soria, Teruel, Toledo, Valencia, Valladolid, Zamora y Zaragoza), añadiendo 36 nuevos senadores en detrimento de los socialistas, y otros dos más a costa de Vox). Ahora, los de Pablo Casado sólo son los más votados en 9 circunscripciones electorales.

También sumarían 18 nuevos diputados en detrimento del PSOE (9), Vox (6), Unidas- Podemos (2) y la CUP (1), convirtiéndose en el grupo parlamentario más numeroso con 119 escaños. Sin embargo, contando con el apoyo de los diputados de Vox, sólo alcanzaría 165 votos afirmativos en la sesión de investidura, once menos de los necesarios para obtener la presidencia. Además, este cálculo es demasiado optimista o poco realista, porque no todos los votantes de Ciudadanos cambiarían su papeleta por la del PP; como es lógico, una parte se abstendría y otra parte votaría por los socialistas o por Vox.

Si llegado el caso, las encuestas dejasen entrever la posibilidad de una victoria electoral del PP, no sería de extrañar que la izquierda usara una contra-medida impensable en las actuales circunstancias: la retirada de candidaturas de Unidas-Podemos en aquellas provincias citadas en el anterior párrafo, donde los de Pablo Iglesias ni tienen representantes ni posibilidad de conseguirlos (Albacete, Almería, Burgos, Cáceres, Ciudad Real, Huesca, La Rioja, León, Soria, Teruel, Toledo, Valladolid y Zamora). En todas ellas Unidas-Podemos supera en votos a Ciudadanos, y aunque esta decisión sería muy polémica y una parte preferiría abstenerse antes que dar sus votos a los socialistas, de materializarse, anularía los efectos de la fusión en la derecha.

Hay un precedente en enero de 2000, cuando el PSOE (que presentaba como candidato a Joaquín Almunia) pidió a IU (cuyo candidato era Francisco Frutos) que se retirara en 14 provincias, y a cambio ofrecieron incluirles candidatos al Senado en 30 circunscripciones. No hubo acuerdo, pero si lo hubiera habido no habría servido de nada, porque hechos mis cálculos, los socialistas sólo hubieran ganado tres diputados más en Badajoz, A Coruña y Guipúzcoa (en este caso a costa de Amaiur).

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