«Mozartiana»

Julia Mª Dopico Vale

Llega de nuevo la música con la Real Filharmonía de Galicia en concierto al compostelano Auditorio de Galicia y también al de Ferrol, fruto del convenio que mantiene con la Sociedad Filarmónica Ferrolana. “Mozartiana”, en homenaje al genial compositor sobre el que un día Schubert en su diario se pronunciaba: “cuántas sugerencias de una vida mejor y más bella has dejado en nuestras almas!”, como también Mozartiana la Suite Orquestal Nº 4 de Chaikovski ( 1.840-1.893) en la que retoma piezas cortas de su admirado antecesor que por incomprensibles razones resultaban poco conocidas, no sólo por el público sino también por los músicos, ofreciendo así el romántico Piotr Ilich la interpretación más frecuente de estas perlas del arte musical, llenas de inigualable belleza. “Lo antiguo dado con tratamiento contemporáneo”, escribía Chaikovski a su editor Jurgenson desde un balneario del Cáucaso cuando trabajaba sobre la música de “su dios” y que quedará inmortalmente traducida en la Suite a través de la Gigue, Menuet, Preghiera- tomada del motete Ave verum corpus-y el Thème et variaciones, sobre las variaciones mozartianas Unser dummer Pöbel meint. Una música que se estrenó en Moscú en el segundo concierto sinfónico de la Sociedad Musical Rusa y que escuchamos ciento treinta y cuatro años después con nuestra orquesta gallega, la Real Filharmonía, en Ferrol y en Compostela.

Junto a ella otras creaciones de “El divino”, el clásico universal que impregna todos los tiempos como la Obertura de Las Bodas de Fígaro, una de las óperas más gloriosas de la historia musical.

En singular combinación música del Maestro Astor Piazzola, que cumpliría este pasado 11 de marzo cien años desde su nacimiento en el Mar del Plata; el bandoneonista y compositor argentino más destacado del S.XX, alumno de   Ginastera que supo elevar culturalmente el género del tango de origen marginal -como el jazz o el flamenco- sin transgredir su esencia de sensualidad, dramatismo, amargura y esperanza, creando bellísimas obras que él mismo definía como la “música contemporánea de Buenos Aires”, frente a otros, los “tangueros de la vieja guardia” que lo consideraban un “asesino del tango”.

La mufa y Oblivión, pieza descriptiva que nos ofrece “la imagen musical del olvido” fueron las elegidas del maestro que dejó más de 600 obras compuestas, desde suites a conciertos para bandoneón. Un programa para brillar y una orquesta para entusiasmar, conducida por la principal directora invitada, la lisboeta Juana Carneiro que demostró una vez más cómo llevar la batuta con sensibilidad, precisión y maestría.

 

 

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