14-N

Miguel Alonso

O próximo mércores 14 hai folga xeral. É unha xornada distinta xa que, ademais dos traballadores españois tamén están chamados a secundala os traballadores de outros países europeos. O noso veciño Portugal tamén fai folga xeral e se unen ás mobilizacións países como Italia ou Francia.

Hai motivos para facer unha folga xeral? Non creo que nunca houberan tantos. As políticas de recortes están levando ao país ao seu peor momento en toda a crise (que llo digan aos 6 millóns de parados), con grandes sectores da sociedade pasando verdadeira necesidade (moitos véndose na rúa sen casa). A austeridade proposta polo goberno non está a mellorar a situación dos cidadáns deste país, que están vendo como a súa capacidade económica vai minguando cada vez máis.

Serve de algo facer unha folga xeral agora? Anda a xente a compartir polas redes sociais unha frase atribuída ao ferrolán Pablo Iglesias (ignoro se realmente é del) que di: “as folgas, ás veces, hai que facelas por dignidade”. Subscríboo ao cen por cen, sexa do fundador do PSOE ou de quen sexa. Pero é que, ademais, a mobilización si serve. Só fai falta botar un ollo a como está actuando o goberno a marchas forzadas para que os bancos non desafiúcen á xente das súas casas nestes momentos. Tiveron que pasar miles e miles de casos e varios mortos para que moverán ficha. Por que o fixeron agora? Quizais é porque son moi bos. Eu penso, porén, que a mobilización social algo tivo que ver.

Logo está a desafección de moita xente cara os sindicatos convocantes, claro. Estou de acordo en que os líderes sindicais deste país teñen pouca credibilidade: deberían levar moitísimo máis tempo dándolle guerra ao goberno. Porén, toda esa xente que os critica, debería en todo caso dirixir o seu malestar cara esas cúpulas sindicais, non cara os sindicatos en si. Deberían recordar que se neste país hai unha xornada laboral de oito horas é grazas aos sindicatos. Que se neste país non hai traballo infantil é grazas ás mobilizacións dos sindicalistas de principios deste século. Que loitaron (e moitos perderon a vida) contra a ditadura sanguinaria de Franco. Cando lembren iso xa poderemos falar de como melloralos.

En resumo, eu vou secundar a folga xeral do próximo mércores. Porque non quero ver a ninguén da miña familia na rúa. Porque se rescatan os bancos pero non as persoas. Porque non quero ser unha vítima do IV Reich. Vémonos nas manifestacións convocadas para esixir un cambio de política nun goberno que actúa como marioneta da Merkel e da UE e ao que non lle importa ver sufrir ao seu

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8 comentarios

  1. No me sorprende en absoluto la defensa que este joven e inexperto cantaautor hace de la huelga del próximo día 14 de noviembre.
    Ya esta una acostumbrada a la demagógica dialéctica que el joven emplea en sus argumentos, pero como,siempre digo lo respeto pero no lo comparto.
    La anunciada huelga nada tiene que ver con la situación en que en estos momentos està situada España como consecuencia de los siete años de gobierno socialista. Por supuesto que Roma no se hizo en un día y que sólo la sangre el sudor y las lágrimas son los acompañantes necesarios para ir paliando poco a poco està ruina heredada.
    Los sindicatos y sus liberados muy probablemente mañana se esforzaran en conseguir el éxito de la huelga» por dignidad» , claro que como el pueblo , que es bastante màs sabio que nuestro «cantaautor», no es nada partidario de esta huelga, sólo actuando como lo hacían «los camisas pardas «de Hitler conseguirán que esta pueda ser un éxito, lo que nos situarà en una situación mucho màs sanguinaria que en la hoy vituperada dictadura que este joven cantaautor ni siquiera conoció.

    • y xk hacemos la huelga mañana¿?
      y xk q le llamas demagogo¿?
      que t pasa cn miguel¿?
      quieres una cancion¿?

  2. Eduardo José Farré Vidal

    A mí tampoco me sorprende la defensa de este joven cantautor. No me parece inexperto porque entiendo que la edad no necesariamente conlleva experiencia; y llevar cincuenta, sesenta, setenta años encerrado dentro de una habitación vacía, ya sea un espacio físico o los propios corsés mentales que limiten la perspectiva de uno, puede implicar que alguien de veintitantos disponga de ideas o una visión tan brillantes como las de un octogenario.

    Efectivamente, yo respeto la opinión del autor del artículo, y comparto ciertos puntos, si bien, como él ya sabe, no comparto otros. Dentro de los que sí comparto, y que tienen bastante que ver con este tema, es que la huelga sirve para dar reflejo, para dejar constancia de una situación de descontento social. Habrá quien efectivamente no abra su negocio por miedo a posibles represalias, pero pretender englobar a todos los establecimientos en ese grupo es torticero y tan demagógico como decir que todos los participantes lo hacen de corazón. Lo que es un hecho es que existe un grupo grande, suficientemente grande, de gente que está descontenta con la situación actual y que la huelga, como forma de protesta, es una buena forma de expresar ese sentimiento. Es reseñable que además este acto se está planteando desde una perspectiva internacional, rasgo que da a entender que el problema que nos toca va más allá de la supina incompetencia de nuestro sistema bipartidista, con la complicidad de los nacionalismos. No deja de ser espeluznante que la única diferencia con el bipartidismo de Cánovas y Sagasta consista en que actualmente, a diferencia de por entonces, no sea preciso acudir al sistema del pucherazo. Nosotros solos, como borregos, vamos al matadero creyendo castigar a unos o premiar a otros con nuestro voto.

    Insisto en creer en la utilidad de la huelga, creo que nuestra casta política, acostumbrada a legislar en caliente, toma en consideración estas protestas, puesto que no en vano trata de hacerlas ver como algo menor. ¿Qué sentido tendrían entonces esos ejercicios de manipulación a la hora de medir la participación si no sirviesen para nada? Pero sobre todo, creo que es preciso salir a la calle y protestar para no perder los derechos y garantías por los que nuestros antecesores hubieron de luchar. Se lo debemos a ellos y nos lo debemos a nosotros.

  3. No estoy nada de acuerdo con LUISA, es cierto que gente como Miguel o yo podemos no haber vivido una dictadura, sin embargo, lo que ahora existe en España, a mi parecer, no se puede llamar Democracia ya que parece que el pueblo no tenemos derecho a NADA, solamente elegimos a nuestro «Dictador» cada cuatro años y en ese tiempo ¿deberiamos callarnos y aguantar hasta que se acaben?
    En el momento en el que el pueblo es el que sufre un golpe tras otro, y mientras, se protegen a los bancos, grandes empresas y los politicos se salvan el culo pues se deberán hacer huelgas y lo que haga falta.

  4. Cuando por falta de conocimientos se desconoce lo que es la DEMOCRACIA , las opiniones del pueblo pueden ser muy variadas, pero sin duda pocas serán las que concuerden con la esencia de la verdadera democracia. Cuando un pueblo y sus habitantes han votado en plena libertad y sin imposición alguna , hace menos de un año , la opción que le ha parecido màs idonea nadie està facultado para tachar de » dictador» al vencedor.
    Desde la màs conocida antigüedad , el consejo de ancianos , siempre ha tenido preponderancia sobre las audaces ideas juveniles, y aquí no se trata de despreciar a la juventud por sus ideas màs o menos » revolucionarias», se trata de discrepar libremente de lo que alguien opina sobre todo cuando a juicio de mi ancianidad, la fácil demagogia està presente en todas sus exposiciones.
    Otros podrán pensar lo contrario y yo los respeto pero no lo comparto como asi lo he manifestado, por suerte en este espacio no se censura a nadie, y así como se defiende el derecho a la huelga yo defiendo el derecho al trabajo condenando a los piquetes que sean violentos , pues ambos derechos están o deberían estar a la misma altura. El descontento de los ciudadanos es bien patente, a nadie le agradan los recortes, ni el paro ni los impuestos , pero no entender la razón y la causa para sufrirlos solo indica a mi juicio la ignorancia del mínimo conocimiento de economía, si entran cinco € es imposibles gastar 6 € ,por eso hay y seguirà habiendo » recortes» en nuestra vida, aquí nada es gratis y todo se paga, como pagaremos està cacareada huelga.

  5. Visitar hoy fecebook y encontrarse con opiniones como las de este ciudadano produce una placentera felicidad al compartir la totalidad de sus opiniones.
    A nadie, salvo a un bolchevique o un nazi , le puede agradar la defensa de una huelga por medios violentos y cohercitivos , y así es como los sindicatos han planificado su incierto éxito.
    Jesús Salamanca Alonso en su face declara que «no irà a la huelga porque este tipo de sindicatos nos cuestan un ojo de la cara. No sirven para nada, viven como ricos y llevan años aburguesados, partiendo el mismo piñón que las clases pudientes; ahí tienen el caso de Fernández Toxo. La sustitución y el mantenimiento de liberados sindicales tiene un coste que sobrepasa los 23,6 millones €/año y pretenden perpetuar su derecho de ‘pernada’ sindical en los ‘burdeles’ que llaman Patrimonio sindical; otra patraña más, que pagamos todos y el Gobierno consiente.

    No iré a la huelga porque llega tarde. Muy tarde. Debió convocarse al final de la legislatura anterior, cuando Zapatero se empeñaba en negar la crisis, mentir a los españoles y ‘encamarse’ con la culebra etarra. Todo ello, y mucho más, hizo que el Gobierno de Rodríguez Zapatero fuera un auténtico desgobierno, así como el hazmerreír de los demás países de la UE y el entretenimiento gótico del entorno.

    No iré a la huelga porque creo en las posibilidades de España y en su locomotora de generar empleo, siempre que se reconviertan los sindicatos obreros y se modernicen. La LOGSE hizo tanto daño que aún quedan adocenados individuos que votan a este tipo de organizaciones con olor a naftalina. Nunca entenderán que su desidia y daño social frenan el futuro y cercenan las perspectivas de la ciudadanía en edad de trabajar. Jamás unos sindicatos habían podrido tanto unas estructuras que han acabado por enriquecerlos.»

    Visitar su face book es un virtual paseo por la realidad española, lejos de la manipulación y la mentira que los sindicatos promueven. Tristeza se siente cuando en lugar de defender el derecho al trabajo, unos liberados sindicales, matones de oficio , atacan con violencia a quien libremente opta por trabajar, con el mismo derecho que quienes optan por seguir la huelga.

  6. Luisa Smith ha publicado una foto en el Muro de Jose Manuel Rey.
    Los borregos ferrolanos manipulados por sus pastores.
    Me gusta · · 1 · Hace 4 horas ·

    Luisa Smith ha compartido la foto de Cataluña es España.
    Eso es lo que me han parecido los manifestantes de Ferrol, tanta gente protestando y manipulada por los sindicatos, y Ferrol cerrado a cal y canto, asoballado por el terror a los piquetes, violentos y encapuchados como el que destrozó Blabla.
    Me gusta · · 21 · Hace 4 horas ·
    Se ha compartido 1 vez

    El Pórtico de Astano ovejas son los que se quedan en casa mientras hay miles de desahucios y millones de personas sin prestación
    Hace 41 minutos · Me gusta

    Luisa Smith No se quien està bajo el Pórtico de Astano, pero sólo quiero recordarle que con Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno se realizaron 350,000 desahucios y 3,300, 000 parados màs y no se protestaba, amén de 40,000 millones de déficit no declarado .
    Hace 20 minutos ·

  7. No es aceptable pensar que vivimos en Jauja o en el maravilloso país de Alicia. Cristina Losada , como yo y otros muchos españoles piensa otra cosa.

    14-N 2012-11-14LD
    El ‘pensamiento Alicia’ de la huelga general
    Cristina Losada

    Mientras exista la coacción, no habrá huelga. Será otra cosa: la suma de unos huelguistas voluntarios y del poder de intimidación. Como no es posible discernir cuántos la hacen por convicción y cuántos por temor, no hay huelga de la que merezca hablarse. Por otro lado, todos sabemos que sin coacción no habría huelga general digna de salir en las portadas. Porque lo saben, los grupos de presión que las convocan envían a sus huestes persuasoras. Mensajeros como los que acabo de toparme mientras compraba en una tienda. «Tenéis que cerrar», dice uno. «Por las buenas, que detrás viene un piquete», apostilla otro. Igual es una nueva clase de piquete: el de por las buenas, que avisa de que viene el de por las malas. Y no es farol. Los malos pueden regresar para añadir nuevos rastros de vandalismo a los que ya dejaron como notas de advertencia. Compréndase: de tener los convocantes afiliados, y un poco de urbanidad, no recurrirían a coacciones.

    Descontadas pérdidas, costes, molestias y enfrentamientos, a mí me parece más inquietante la huida de la realidad que subyace a estas convocatorias y comparten tantos ciudadanos, participen o no en ellas. Es el pensamiento Alicia aplicado a la economía. En el País de las Maravillas no hay que hacer recortes ni bajar sueldos ni congelar pensiones ni subir impuestos ni quitar subvenciones para bregar con una crisis, larga y compleja, que nos ha hecho más pobres. En ese reino de la fantasía, el Estado puede endeudarse hasta el infinito si le da la gana, y no hay problema en pagar intereses más altos. ¡La prima de riesgo no existe! Como tampoco existen Bruselas, Berlín y Frankfurt. En ese mundo de ensoñación, si los políticos quisieran, el dinero volvería a fluir como antaño, porque crece en los árboles o está en los arcones de los ricos, y basta quitárselo.

    En el idílico universo también hay sitio para los malvados. Son los que han provocado la crisis con el pérfido propósito de liquidar el Estado del Bienestar y explotarnos más a gusto. Eso dicen Toxo y Méndez. No dicen cómo, con menos ingresos, se puede mantener tal cual el edificio. Ni reconocen que sólo reformándolo puede conservarse. Claman contra la austeridad y contra Merkel, pero sospecho que sus huelgas no van a convencer a la opinión pública alemana –y otras– de que hay que darnos mucho dinero a cambio de nada. Al contrario. Pensarán que no queremos hacer ninguno de los ajustes y sacrificios que ellos realizaron durante sus propias crisis. Y no bajo la batuta de algún peligroso neoliberal, sino de los socialdemócratas.