¿Dónde están los jueces?

Antonio M. CarmonaAntonio Miguel Carmona-(director diario crítico)

Necesitamos un juez, o varios, me basta con uno, que actúe de oficio y dé el paso que haga que la corrupción y las sinecuras, donadas por constructoras y recibidas por dirigentes de la derecha española, se conviertan en imputaciones que limpien el sistema de pringue e indecencia.

La larga lista de nombres conservadores que recibieron beneficio, favor y momio, ofrece una oportunidad a la democracia española para regenerar, reconstruir y renovar un sistema que lleva la corrupción en el corazón mismo del principal partido que sustenta al gobierno.

Quien quiera ganar tiempo, hacer del silencio su aliado y de la mentira el disimulo, es un colaborador necesario de la corrupción, el envilecimiento y la depravación de la vida pública. Sea el presidente del Gobierno, el silencio de los jueces o la tibieza de algunos medios de comunicación.

No existe duda razonable contra los papeles que publica El País, en tanto en cuanto varios dirigentes del Partido Popular han reconocido los hechos y las cantidades que se presentan, día tras día, en su primera página.

En primer lugar, sean quienes sean estos dirigentes, diputados, ministro o presidente, deben irse a su casa. Las instituciones no resisten un día más a políticos manchados por la deshonra, la ignominia y la vergüenza.

¿Cómo puede seguir la ministra Ana Mato al frente de un departamento tras descubrirse en una nave industrial de Alcorcón la documentación que acredita que fue colmada de regalos por parte de una trama corrupta?

¿Quiénes se han creído algunos dirigentes de la derecha, patanes y catetos, para pensar que el olvido llevará al baúl de la desmemoria tanto descrédito? ¿Quiénes se han creído para, por interés de superviviente, poner en riesgo nuestra democracia?

Desamparados por el silencio conservador que, a pesar de su presunta culpabilidad sufren el chantaje de uno de los suyos, abandonados a su suerte, los ciudadanos no tienen a quién recurrir. Es tiempo, sin embargo, de una contundente e inmediata acción de la justicia, que ponga delante de las togas a esta larga lista de secuaces.

Como los intocables, necesitamos un poder judicial que reaccione, que deje de contemplar embebidos los manuales y tomen cartas en el asunto. Necesitamos a un juez, a un grupo de jueces, que dé un paso hacia delante en defensa de la Constitución, de la democracia y de la transparencia.

¿Cuál es la causa por la cual Luis Bárcenas no está aún en la cárcel?, ¿cuáles son los motivos por los que no se ha puesto a disposición judicial la contabilidad de una organización que necesita ser auditada de los pies a la cabeza?

Precisamente por el respeto a tantos militantes del Partido Popular, honrados y trabajadores, por respeto también a todos los ciudadanos, estos y aquellos no pueden esperar un minuto más a que un juez actúe de oficio y ponga contra las cuerdas a la peste.

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