Toneladas de confeti

Federico QuevedoFederico Quevedo-(el confidencial)

Hace más o menos una semana, en plena tormenta desatada por la publicación en el diario El País de los supuestos papeles secretos de Bárcenas, nos sorprendíamos con otra noticia de indudable alcance y trascendencia: un nuevo informe de la UDEF -Unidad de Delitos Económicos y Financieros de la Policía Nacional-, que ampliaba otro anterior sobre los supuestos regalos de la trama Gürtel a la familia Sepúlveda-Mato que, sin duda alguna, cuestionaban la labor de la ministra de Sanidad y su continuidad en el Ejecutivo. Lo cierto, sin embargo, es que el informe ampliatorio de la UDEF aportaba poca cosa más a lo ya conocido y archivado por la Justicia, es decir, unos supuestos bolsos que nunca llegaron a manos de Mato, algún viaje más y, sobre todo, unas facturas referentes a fiestas de cumpleaños pagadas por la empresa de Correa que, en uno de los casos, incluían el gasto de casi 7.000 euros en toneladas de confeti, globos aerostáticos y no se cuantas pijadas más.

Durante los días siguientes la ministra de Sanidad ha sido sometida a una cacería sin tregua por parte de algunos medios de comunicación, las redes sociales y políticos de la oposición, con un especial empeño en la burla a cuenta de las toneladas de confeti gastadas en el cumpleaños de la hija del matrimonio Sepúlveda-Mato. Pues bien, unos días después nos hemos enterado de que el gasto de esa fiesta que todo el mundo ha dado por hecho que se celebró en la vivienda familiar de Ana Mato, sin pararse a pensar en la imposibilidad de que eso fuera así, realmente correspondía a los festejos de celebración del ascenso a primera del Getafe Futbol Club. ¿Alguien ha salido a pedir disculpas? No, por supuesto, eso no se estila en este país. Lejos de eso el acoso a la ministra de Sanidad, a la que la izquierda le tiene unas especiales ganas por ser la titular de un departamento en el que se han efectuado ajustes de gasto importantes sin que la calidad del servicio se haya visto comprometida, ha ido in crescendo hasta el extremo de que el viernes por la tarde el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tuvo que salir a respaldar a su ministra que cuenta, además, con el apoyo de la inmensa mayoría del partido.

No de todo, es cierto. La primera que se ha mostrado muy dura exigiendo su dimisión ha sido la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, pero eso tiene una razón de ser: Ana Mato figuraba como la candidata principal de Génova 13 para sucederla al frente del PP de Madrid en un más que probable Congreso extraordinario regional que se celebrará antes de las elecciones autonómicas. Vamos, que Aguirre quiere quitársela de en medio y con este asunto del informe de la UDEF le ha venido dios a ver y ha aprovechado para matar dos pájaros de un solo tiro: Mato y Cospedal, sobre la que también ha descargado críticas muy duras que le han costado a la propia Aguirre reproches en el PP nacional e, incluso, en el PP regional -el primero que empieza a marcar distancias es Ignacio González, su sucesor-.

Pero volvamos a Mato. ¿Debe dimitir? Yo desconozco lo que pasa por su mente, ni se si al final, fruto de la presión social y mediática, acabara cediendo, pero en mi opinión se trataría de una dimisión injustificada e injusta. Nadie puede hacer responsable a Ana Mato de los errores o los presuntos delitos que haya cometido su marido. Nadie. Ni nadie debería poner en cuestión la honorabilidad de la ministra con unas acusaciones que se han mostrado no del todo ciertas y que, además, en el modo en el que han sido realizadas y filtradas tienen mucho de intencionalidad moralmente inaceptable. El juez Ruz exigió al Director de la Policía, Ignacio Cosidó, que el informe ampliatorio de la UDEF se realizara en cinco días, ni más ni menos. Un tiempo que se antoja escaso para algo de tanta gravedad y de consecuencias personales tan evidentes.

Pero es que, además, el informe esta firmado por el comisario Manuel Morocho, el mismo que realizó el primer informe, íntimo amigo de Baltasar Garzón que, curiosamente, el viernes aparecía en escena en la Cadena SER para arremeter contra Rajoy, Mato, Cospedal y defender a su amigo Trías. ¡Hombre! Esto empieza a parecer el guión de una novela por entregas y siempre aparece el hombre del pelo blanco en el centro de la polémica. En el PP sospechan que la filtración del informa pudo salir del Juzgado para presionar al Gobierno por sus medidas en el terreno judicial -tasazo, recortes de sueldos, etc.- o, bien, del propio Garzón, y no será por lo mucho que le gustan las cacerías… O sí.

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