Reflexiones sobre nuestro naval

jesus varelaJesús Varela

EL FLOTEL

Siempre, ya desde el primer momento, mantuve cierto escepticismo en cuanto a la posible construcción de alguno de ellos en nuestra Ría. No me creía que en las gradas de Navantia – en las condiciones actuales – se pudiese construir, no ya uno de ellos, sino ningún buque mercante. Mis dudas, expresadas con cierta reiteración, la última vez todavía muy recientemente, el pasado 28 de Septiembre, fueron siempre fundamentadas en base a los compromisos adquiridos por España ante la U.E, por medio de los famosos acuerdos del 2004. Esa fue siempre mi guía y la razón que me llevó a mostrar mi incredulidad en el asunto dados los términos en los que está redactado el artículo nº 7.

En este asunto nunca pude creer del todo al presidente Feijoo. Sin embargo ahora y después de conocer la lista de los finalistas del concurso, tengo que decir que mis dudas ya no son tan sólidas. Ya no estoy tan enrocado en la misma idea. Confieso que ahora empiezo a pensar en la posibilidad de que el presidente no mintiese cada vez que le preguntaban si los flóteles se harían en Galicia. Si, ya sé que esta nueva opinión puede resultar paradójica, sobre todo, después de las últimas declaraciones desde fuentes oficiales de la petrolera, en las que dicen que los flóteles se harán en Galicia “si PMI Norteamérica gana el concurso”. Es decir, después de unas declaraciones oficiales que lo que hacen es fortalecer y dar más crédito a mi postura de siempre. Pero claro, ¿Cómo podrían decir otra cosa desde estamentos oficiales?

Lo que a mi me hace pensar y abrir la puerta a la posibilidad de que el presidente Feijoo no nos estuviese mintiendo, es la composición de la lista final de la licitación. Ahí es donde creo yo que se encuentra el quid de la confidencialidad de la que siempre hablaron desde la Xunta. Y visto lo visto, ahora nada me extrañaría que Pemex Exploración y Producción tuviese adjudicada la construcción a PMI y sus aliados Barreras y Navantia incluso antes de convocar el concurso. Y es que resulta extraordinariamente llamativo que en la lista final de candidatos no se encuentre NINGÚN ASTILLERO ASIÁTICO. Los astilleros más competitivos del mundo y a la vez, los más rentables para cualquier naviera o armador.

A mi personalmente esto no me huele nada bien. Estaré encantado, como no, de ver de nuevo un buque en las gradas de Navantia, pero tengo mis recelos en cuanto a que esto no esté “amañado“ y claro, si así fuese y conocidas ya las pocas habilidades que tenemos para ser capaces de engañar a Bruselas, (eso ya está más que demostrado) mi temor es que pasado algún tiempo, se conozcan los entresijos del contrato y de la construcción, y nos vengan luego con otro recadito por posibles irregularidades cometidas.

Sabemos como son y proceden los políticos. A ellos solo les preocupa el hoy y el ahora, y les preocupa solo el hoy, porque si algo tienen claro es el que dentro de cuatro años puede que no estén en donde están, sin pararse a pensar claro está, en que quienes si estarán siempre ahí son los ciudadanos. Esos, los que pagan siempre las consecuencias de sus errores, vanidades y egoísmos.

LA ANTIGUA ASTANO

Mi segunda reflexión está dirigida al astillero de Perlío. Los acuerdos tienen vigencia hasta el 31 de Diciembre del 2014. Es decir, estamos – teóricamente – ante el umbral de una nueva etapa para los astilleros de Fene. Pero claro, si eso es así y efectivamente quedan tan solo catorce meses para el levantamiento del veto ¿Cómo es que todavía no se mueve nada en la fábrica? Poner al astillero en condiciones de competir en el mercado no es una cuestión inmediata, es labor de cierto tiempo. Ahora por no tener no tiene ni profesionales que puedan afrontar los retos que se dan en el mercado civil, ¿Cómo es entonces que nadie mueva un dedo en ese sentido? Y claro, ante tanta pasividad uno se pregunta ¿De verdad se va a levantar el veto en el 2015? ¿Quién lo puede asegurar? ¿Extrañaría una nueva prorroga?

¿Y por qué digo esto? Pues sencillamente porque España todavía mantiene un problema muy gordo con el Tax Lease. Un problema del que, por estar sin solucionar, todavía se desconocen sus verdaderas consecuencias. Conocemos los efectos que tuvo de forma inmediata, la falta de contratos, y eso, a pesar de contar con un nuevo Tax Lease aprobado por Bruselas desde Noviembre del 2012, pero desconocemos totalmente el alcance que tendrá la resolución final del expediente.

Al principio, todas las voces que se pronunciaron en Galicia y en España fueron en la dirección de que no se habían cometido irregularidades de ningún tipo, sin embargo, cuando España prepara su defensa asume que tiene que devolver 126 millones de €, es decir, está reconociendo de hecho que Bruselas tenía razón. España lo que no aceptó fue el nivel de culpabilidad que nos fijó el Colegio de Comisarios, (no el Sr. Almunia) pero en cambio, si asumió haber aplicado una incorrecta utilización de las normas establecidas y de ahí, esa disposición para devolver esos 126 millones.

Ahora hay que esperar a que Bruselas se pronuncie. Pero ¿Y si la cantidad que dice Bruselas que hay que devolver es considerablemente mayor y España no puede devolverla? ¿Habrá una nueva ampliación negociada del veto y por eso nadie mueve un dedo a tan solo catorce meses de la fecha de su finalización?.

EL FUTURO

El futuro del naval en nuestra Ría pasa ineludiblemente por la explotación de la antigua Astano como empresa privada dentro del mercado civil y por la independencia de Navantia Ferrol del resto del grupo. La propuesta del BNG realizada en la Plaza de Armas esta misma semana, no es nada nuevo. Eso ya lo planteamos desde Rumbo 21 en un documento público que presentamos el pasado mes de Abril en el Ateneo Ferrolano, y en él, ya reivindicábamos la separación de Ferrol del resto del grupo sin que dejase de ser empresa pública. Esa es una necesidad que cada vez se hace más acuciante. La Ría de Ferrol no debe, no puede, padecer por más tiempo las rémoras que suponen tanto Madrid como la Bahía de Cádiz. Hoy por hoy y desde hace ya años, los auténticos cánceres de la compañía.

 

 

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