Mi recuerdo al gran Coppini y las aportaciones de Ferrol a la movida

maria-fidalgo-aMaría Fidalgo Casares-Doctora en Historia.

Estos días los ochenteros seguimos conmocionados por la muerte de Germán Coppini, sobre todo porque está indefectiblemente unido a las dos canciones más emblemáticas y más emocionales de la movida. “No mires a los ojos de la gente” y “Malos tiempos para la Lírica”. Golpes Bajos, banda viguesa culta y de culto, surgió como consecuencia de la unión mágica y única del talento como multiinstrumentista de Teo Cardalda y la enigmática voz y poesía de Germán Coppini.

En pocas décadas como en los 80 ha habido un compromiso emocional tan intenso entre la música y la juventud y las canciones de la época han traspasado lo meramente sentimental o testimonial para convertirse en resortes de la consciencia de haber vivido un tiempo único.

maria-coppiniLa “movida”, nombre exitoso inventado por el ferrolano gurú de la movida y de la música pop española Jesús Ordovás, y término con el que muchos de los que lo vivimos jamás nos sentimos reconocidos, ha pasado de considerase un movimiento juvenil sin pretensiones a valorarse como el fenómeno cultural más significativo del último tercio del siglo XX Fue el primer resultado artístico de la transición y el revulsivo de una sociedad recién salida del franquismo,“Por fin sopraban aires novos tras aquela «longa noite de pedra» que foi a ditadura franquista” y que fue reflejo del cambio y de la liberalización cultural e ideológica a la que se abriría la gran mayoría de la sociedad española, pero sobre todo eso fue fundamentalmente un movimiento estético rupturista y un movimiento musical que supuso una reacción a las convenciones de la época. Quizás por primera y última vez en la historia de la música española, hubo una identificación total de los jóvenes a los que iba destinada esa música con la música en sí. Si los jóvenes de los 70 tuvieron como leif motiv la transición y las libertades políticas, la única bandera que enarbolamos los jóvenes de los 80 fue la de la música

Más de treinta años después, más que de movida habría que hablar de todo un fenómeno generacional y urbano que en cada parte de España se expresó con unas características propias. En las movidas de Vigo y Santiago se perciben claras diferencias con el resto de las ciudades, lo que permite concebirlas como una realidad cultural diferenciada y singular. El caso de Vigo está muy claro como epicentro junto con Madrid de este movimiento, pero la movida en Santiago, apenas estudiada, presenta una realidad sociológica absolutamente distinta a ninguna ciudad del momento, por el porcentaje desmesurado de estudiantes de toda Galicia en el volumen de la ciudad en una época en que la Universidad estaba centralizada, eran aún testimoniales los grupos sociales de políticos, funcionarios y periodistas y no había llegado el maná del Xacobeo. Y sin negar la “autoría intelectual y artística” de la ciudad viguesa, será desde Santiago desde la que este fenómeno vivencial y musical se exportará a todos los rincones de Galicia, transformando sin vuelta atrás de la vida y la noche de todos los jóvenes gallegos, entre ellos los ferrolanos.

Ferrol hará importantes aportaciones a la movida gallega. También a la movida madrileña… y no sólo por la definitoria definición de la movida y el omnímodo poder mediático de Jesús Ordovás, (Ferrol 1947), máximo teórico e impulsor de este movimiento, sino porque el ferrolano Anís Núñez de Pazos fue uno de los responsables de producción de los programas míticos “La Edad de Oro” de Paloma Chamorro” y “La Bola de Cristal” por los que pasaron todos los variopintos personajes imprescindibles del momento.

maria -numero kEl Número K, uno de los locales más rupturistas de la movida en España desde el punto de vista, estético, hostelero y musical fue diseñado por el arquitecto ferrolano Alfredo Alcalá y fundado por el eumés Miguel López Lamas, de la saga de impresores López Torre e hijo de una Lamas de Amboage, de las ferrolanas más guapas de su generación, que el poeta Ramiro Fonte comparaba en su maravillosa trilogía Vidas de Infancia con unha loura de Hitchcock. El local poseía una originalísima disposición en altura, de nada más y nada menos que 6 niveles articulados en una estudiada estructura de andamiaje sobre el que se disponían las distintas barras y zonas de paso . Por primera vez en un local al uso los andamios, hasta la fecha, elementos meramente estructurales, se convertían en protagonistas absolutos de la decoración y además, la compartimentación del espacio en andamios, superficies planas y escaleras, originaba un sofisticado juego de volúmenes y valoración de los huecos que desencadenaba a su vez un juego de luces y sombras de gran efectismo.

El Número K junto a la Sala Clangor, se convertirán en referentes imprescindibles de este cambio generacional de los 80. Incluso el logotipo del Numero K, uno de los iconos de la época, tiene relación con Ferrol, ya que la modelo elegida, Sandra Bande, una espectacular morena inolvidable de rizos arrebatadores y gafas rockeras, es madre de ferrolanos y actual esposa del también ferrolano Antonio Blanco Núñez.

Muchos jóvenes de nuestra ciudad se involucraron intensamente en la movida compostelana, desde el punto de vista empresarial, como empleados en locales como “ ponecopas” o “pincha discos” (los términos camareros o djs no se utilizaban) o siendo consumidores fervientes de las noches interminables de la ciudad del apóstol. Nombres como Pepo Piñeiro, David Lamas, Jorge Peñamaría, Tito Vázquez Espinosa, Juan Chedas, Carlos Arias, Chisco Hernández, los hermanos Ramón, Nano y Alberto Paz Niebla -hijos del pintor Adriano Paz-, Lulo Casal, Fernando Lizuaín, Pablo Mtez Bello “Pablo Ojos”, Alberto Vila, Gonzalo Durán… aparecen ligados a locales como los propios K y Clangor, La Bolera, Press, ZZ, Tobogán, La Facultad, Zum, La ofisina… También hay que citar a los ferrolanos que estudiaban en Coruña y terminaban sus noches en Clangor o incluso como Juan Alvariño, por quien yo bebía los vientos, que se desplazaban directamente desde Ferrol. Junto a muchos otros que me dejo en el tintero, estaba la que suscribe estas líneas, cautivada hasta el paroxismo por una década en la que me sentí protagonista de una etapa singular, una diosa más de ese maravilloso Olimpo que me marcó para siempre. El tiempo me ha compensado convirtiéndome en una de sus cronistas más apasionadas, y al fin y al cabo, el recordar algo tan intensamente es una forma de volver a vivirlo.

maria-españa 86Ferrol, a mediados de la década vivió un verano glorioso de movida, el verano de Fai un Sol de Carallo, única canción con éxito en gallego desde las del ferrolano Andrés do Barro y que resplandeció al calor del inolvidable Mundo Basket 86. Destacaba el pub Micro que acogió a todos los jugadores internacionales en su pista de baile y en la que me reencontré una noche gloriosa con Tatchenko a quien había conocido meses antes en el K y que me recibió con las profundas palabras “you are little, but very well”.

También ya avanzada la década, Ferrol tuvo la suerte de que aterrizara en La Graña parte de la espectacular carpa que el Número K había instalado previamente en Miño, una gran carpa de circo con unos sofisticados sistemas de sujección, con capacidad para albergar más de un millar de personas. El diseñador de la carpa fue el hermano de Miguel, el arquitecto Tomás Lopez Lamas. El leif motiv era idéntico: espacio, luz, gente y música. Fue la primera carpa de Galicia y de España de semejantes características dedicada a bar de copas. Puede decirse que era un espacio grandioso, con 15 m de altura, una base de 400 m y una superficie de 1200 m en total. Extendida en la llanura su juego de tirantes sujeccionales sobre la base de cemento y los focos de luz sobre la arena de la playa le hacían semejar una nave extraterrestre emergiendo del agua.

(Carpa en Miño)
(Carpa en Miño)

Al igual que el num. K también en su interior poseía distintos niveles y un andamiaje de gran relevancia. La carpa de La Graña sería uno de los lugares nocturnos de copas más hermosos de toda Galicia, junto al palafítico establecimiento hostelero de la desaparecida Playa de Copacabana. Los reflejos de luces sobre la ría le conferían un carácter mágico. Ambos lugares los frecuenté con gran asiduidad acompañada siempre de mi guardia pretoriana, mis mejores amigos, los inolvidables Carlocho Cánovas y Lauro Castro ferrolanos a carta cabal con quienes me unirán para la eternidad lazos infinitos de afecto y gratitud.

No puedo dejar de citar uno de los grupos gallegos aunque muy tardíos más importantes de los 80, Los Limones, a los que acompañé desde sus primeros conciertos y llegué hasta hacer de corista improvisada en alguno de ellos. Fueron producidos en su primer Maxi Single Sun por el propio Número K y de los pocos que siguen en activo y que pasarán a la posteridad como autores del himno no oficial de nuestra ciudad.

Y volviendo al gran Coppini y lo que corrobora el papel incuestionable de Santiago en la movida es precisamente que estos dos locales antes citados, el número K y Clangor son los que patrocinan en Octubre del 83 la primera actuación pública y presentación del grupo Golpes Bajos, el grupo por excelencia de la movida.

Será en Clangor donde Fernando Pereira, hijo del pintor vanguardista coruñés Tomás Pereira, con apenas 22 años, hace posible que se oigan por primera vez esos acordes que definirán las canciones que se quedarán en muchos de nosotros para no irse jamás. Aseguro que los que estuvimos allí tenemos la certeza de que no teníamos nada que envidiar a los jóvenes de Liverpool cuando oían a los Beatles en The Cavern.

La movida de los 80, aunque desapareció para nunca más volver y permanece dormida en el imaginario de la memoria de todos los que la vivieron, despierta brillantemente con la misma nitidez que cuando se vivió cuando suena cualquiera de las canciones que la vieron existir. Estos días una mayoría silenciosa que una vez creímos ser capitanes de 15 años como decía Coppini sentimos más que nunca todo lo que el poeta y artista Germán Coppini aportó a nuestras vidas y sentimos una gratitud infinita.

Se nos fue Enrique, luego Antonio, y ahora Germán… ya no queda ninguno de aquellos que nos tocaban el corazón. Ahora sí, esta vez sí que han llegado los anunciados “Malos tiempos para la lírica”.

 

 

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