Letizia en A Coruña con un extraño modelo picassiano

maria-fidalgo-031214María Fidalgo Casares-Doctora en Historia.
La Reina de España sigue desconcertando… Ya no es que siga sin acertar con ciertos looks, que a veces parezca no ser consciente de su edad, que siga sin enterarse de que ahora su tarea “estética” debiera ser adquirir el empaque de reina que corresponde a su condición, que debe olvidar esos toques de vedette, o que incluso su desenfrenada carrera de retoques estéticos parezca no tener fin -de hecho este mes se hicieron eco diferentes medios de sus nuevos repasitos y una nueva intervención ( frontoplastia)-… ahora ha incluído un nuevo ítem en esta retahila: el desatino estacional.

Y es que, al margen de modas y tendencias, hay una norma de sentido común en la que cada estación lleva aparejada las prendas correspondientes a las condiciones metereológicas. De no ser así, se cae en el ridículo más estrepitoso… De nuevo los estilistas y expertos en protocolo vuelven a preguntarse qué es lo que hacen los asesores de esta royal y cómo es posible que nadie de su entorno tenga la mano suficiente para hacerle ver estas cosas, ya no de gusto, sino del más puro sentido común… Y si es que ella no atiende o no se pliega a consejos de personas más formadas que ella en estas lides, pues que los cesen porque, visto lo visto, son perfectamente prescindibles.

Hace apenas unos días, en la recepción de los Premios Nacionales de Cultura, en uno de los inviernos madrileños más gélidos de las últimas décadas, se le ocurrió presentarse en el patio de El Pardo ¡con los brazos desnudos desde el hombro!. Era chocante su imagen en la foto de grupo, todos los comparecientes ataviados con ropas adecuadas a la estación y ella, en el centro, con un blanquinegro vestido de Carolina Herrera propio de una recepción veraniega. La única explicación es su afán extremo en la exhibición de su anatomía, porque no es que caiga en errores tan burdos de los que alerta cualquier revistilla juvenil -“para que estés favorecida potencia tus virtudes y suaviza tus defectos”-, ella al exhibir sus brazos esqueléticos a toda costa, aún fuera de lógica, tiempo, estación y ocasión… demuestra que para ella sus brazos son hermosísimos y los luce para que todo el mundo contemple su maravillosa figura y vean lo delgada que está -por si no lo sabíamos-.

Es una distorsión porque, evidentemente, si han hecho correr ríos de tinta en la prensa europea relacionándolos con un desorden anoréxico, no es por su hermosura precisamente. Una delgadez que no corresponde a su constitución natural, como se empeñan en hacernos ver, sino una búsqueda que ha sido una constante en su vida, desde que era estudiante y sorprendía con fiambreras con insípida lechuga, frente a los crujientes bocadillos de pan con embutido de sus compañeros.

UNA CIUDAD TOMADA POR LA POLICÍA

A Coruña se levantó tomada por la policía, ya que también estaría presente el presidente portugués Cavaco Silva y había cierto revuelo por una manifestación relacionada con la ley zapateril de recuperación de la Memoria Histórica, que según Ramón Tamames es ilegal porque vulnera la ley de Amnistía y que para muchos no ha hecho sino avivar rencores y odios ya superados.

La Reina Letizia, a primera hora de la tarde, que amenazaba lluvia, paseó por las calles herculinas con un abrigo de Varela de color blanco y muy ceñido a la cintura. La prenda, o bien estaba muy mal cortada, o es que a ella le faltaba percha para llevarla, porque ataviada con él parecía recién salida de la ducha como si fuera un albornoz aterciopelado o una bata de desayuno… Además por alguna extraña razón parecía que no llevaba nada debajo, lo que acentuaba la sensación de prenda interior…

El aspecto de Letizia no era muy favorecedor porque para las empedradas calles de A Coruña eligió unos divinos pero excesivamente altos tacones burdeos de aguja que le hacían mirar al suelo y bambolearse con los adoquines… Además su talante, en este paseo “del batín”… no fue el que debería, se le veía muy seria, con ciertos “morritos enfurruñados”, gestos incómodos y como algunas veces, incurrió en errores y titubeos de protocolo a la hora de colocarse o posar.

Pero el modelo interior ya fue como dicen los gallegos en esa contundente expresión ‘a repanocha’… No solo nos obsequió con este “desatino estacional” , ya que tanto al acto de las Medallas de Oro do Eixo Atlántico como a la exposición de Picasso acudió a cuerpo gentil pese a las bajas temperaturas, contrastando con los lógicos trajes de lana y abrigo del resto de la comitiva y los espectadores ataviados de anoraks y bufandas, sino que eligió un modelo difícilmente calificable que ahora comentaremos.. Hizo la entrada triunfal en ambos eventos saludando cual actriz en festival…

Letizia brazos atrás para marcar su anatomía…
Letizia brazos atrás para marcar su anatomía…

¿HOMENAJE AL CARÁCTER MARINERO DE A CORUÑA?

Como pieza estrella del atuendo destacaba una falda de vuelo de ajustadísima cintura alta y con cancán. Esta falda hubiera estado bien con una camisa de seda o similar, pero Letizia ideó una combinación imposible: una camisetilla de cuello barco de rayas. Alguien, por intentar justificar lo injustificable, quiso ver un homenaje al carácter marinero de la ciudad o incluso al propio Picasso.

Lo peor de la camisetilla no era la camiseta en sí, que con otro look podía resultar francamente estilosa, sino la combinación resultante, y además tan “arremetía” para ceñirse que hasta le tiraba de las sisas cuando levantaba el brazo y sobre todo, el sujetador que llevaba debajo, cual pinup de los 50 o cruzado mágico de Playtex de los 70, marcando su pecho en dos protuberancias descompensadas para su frágil figura, y completamente impropio para una reina.

Iba tiesa como una vara para marcar más todavía. Porque de nuevo con esa pulsión biológica del “marcaje” que la domina tenía que compensar… ya que iba tan sueltita de abajo tenía que ceñirse arriba como una vedette, otra de las constantes que debería corregir como reina que es. Un bolso granate con grumos extraños y muy poco adhoc completaban la composición. La joyas, lo más logrado, eran discretas y muy bien elegidas.

MAQUILLAJE EXCESIVO…

Con respecto a su rostro, el maquillaje era excesivo, los labios tan rojos le endurecían las facciones. Todos sus recientes retoques estéticos, a la vista eran muy poco perceptibles, o al menos poco eficaces ya que no se la veía más hermosa. Sin embargo han debido aumentar su autoestima porque despejó su cara y no optó por esa melenita que le hace parecer tener “cuatro pelos” y que últimamente se pone hasta en actos en los que está claramente desaconsejada por el protocolo, sino por un elegante recogido.

Lamentablemente no acertó, aunque el peinado era muy elaborado, tal vez por las mechas entremezcladas de diferentes colores, algunos con textura de canas, la hacían aparecer despeinada (así calificada en un medio cortesano) y transmutaron su rostro en un personaje mas propio de la Casa de Bernarda Alba o de madre de las niñas de la Isla Mínima.

Eso sí, lo del cuerpo gentil debe ser adrenalina para su body ya que en cuanto dejó el abrigo abandonó la actitud seria y todo fueron sonrisas y saludos a los que acudieron a verlos, por cierto que no eran muchos comparados con las multitudes que atraían los reyes anteriores, a la Infanta Elena o Doña Sofía en solitario, pero sí bastantes más que aquellos convocados por la Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica de A Coruña que intentaron con poco éxito boicotear el acto, reclamando a los monarcas que condenaran el fascismo del franquismo (ilusamente ya que fue el régimen que los llevó al trono ) y contradictoriamente ya que algunos portaban emblemas de regímenes políticos cuya dureza superaba con creces al del ferrolano… Consignas no demasiado elaboradas como «Máis lacóns e menos Borbóns», «Queremos un pisiño como o de Felipiño»... aderezaron sus reivindicaciones.

Cousas veredes, que dicen en Galicia… ya creíamos que habíamos visto todo. Pues no,… ahora la Reina también tiene “desatino estacional.” A ver con que vuelve a sorprendernos. Estaré atenta no lo duden…

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2 comentarios

  1. Es vergonzoso hasta el extremo de rayar en el odio que tiene ud. hacia la primera dama del país, señora o señorita, no se lo que es pero tampoco me importa, solo leer el artículo ya dice a las claras quien es usted, !!UNA FANÁTICA DE LA EXTREMA DERECHA¡¡ en otro artículo atacaba también a la reina con aquello de que si era o no la reina roja, y a lo que se ve le producen sarpullidos que sea según Ud. de izquierdas….¿¿y si en vez de ser ella la reina lo fuese usted cual seria la opinión de los lectores??y que conste que no soy ni pro ni anti-monárquico.

  2. Pues señor Tinsares.. si fuera así , tendríía que aguantarme con lo que se dijera de mi… Es consustancial a un cargo de representación pagado por todos los españoles..