La Conferencia de Potsdam

enrique barreraEnrique Barrera Beitia

Hace 70 años terminó la Segunda Guerra Mundial con la derrota de la Alemania Nazi y entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945, los líderes aliados (el soviético Stalin, el británico Churchill y el estadounidense Truman) celebraron en la localidad de Potsdam, una conferencia para decidir el reparto de Alemania y de las respectivas áreas de influencia del planeta. Puede que los lectores de Galicia Ártabra Digital no lo sepan, pero en esta conferencia también hablaron de España y en este artículo, por la importancia histórica que tiene, transcribiré las actas que recogen las discusiones  sobre qué hacer con el dictador Francisco Franco. Lo hago con alguna licencia que estimo necesaria para sintetizarlas, pero garantizo que no alteran el fondo del debate. En cualquier caso están colgadas en internet.

Stalin. «Hay que examinar la cuestión de España. Nosotros creemos que el actual régimen fue impuesto por Alemania e Italia (…). Opinamos que sería bueno crear las condiciones para que los españoles puedan establecer libremente el régimen que desean. (…)»

Churchill. «El gobierno británico siente odio contra Franco y su gobierno (…) pero veo alguna dificultad en la ruptura de toda relación con el gobierno de Franco. Creo que siendo los españoles muy orgullosos, esta medida les uniría en torno a Franco en lugar de apartarlo de él. (…) No podemos permitir que en los estados liberados se instale un régimen fascista o tipo Franco, pero aquí tenemos a un país que no ha participado en la guerra (…)»

Truman. «No tengo ninguna simpatía por el régimen de Franco, pero no deseo tomar parte en una guerra española. Ya estoy harto de tanta guerra en Europa. Sólo deseo que el pueblo español sepa que tenemos una actitud negativa respecto al régimen de Franco, porque si no lo hacemos, pensarán que no estamos en contra de él (…)»

Stalin. «(…) Cometeríamos una grave falta si ignorásemos esta cuestión y no dijéramos nada sobre ella».

Churchill. «(…) Nosotros tenemos antiguas relaciones comerciales  con España, que nos proporciona vino, naranjas y otros productos (…) a cambio de nuestros propios productos. No querría que este comercio padeciera daño, pero al propio tiempo comprendo la actitud adoptada por el Generalísimo Stalin. Franco envió su División Azul a Rusia, pero a nosotros no nos ha hecho nada, ni siquiera cuando podía hacerlo en la bahía de Algeciras (…) Sólo deseo subrayar que nosotros no hemos sido perjudicados».

Stalin. «(…) Creo que Inglaterra también ha sido perjudicada por el régimen de Franco. Durante mucho tiempo, puso sus costas a disposición de los submarinos de Hitler (…) Lo que importa no es la División Azul, sino que el régimen de Franco es una amenaza grave para Europa. (…) Si no es adecuada la ruptura de relaciones diplomáticas, no insistiré en ella. Pueden encontrarse otros medios (…) Propongo que los ministros de Asuntos Exteriores discutan sobre esto».

Truman. «Me parece bien. Convengo en pasar este asunto a los ministros de asuntos exteriores».

Creo que de estas actas, se puede sacar la conclusión de que tanto Reino Unido como Estados Unidos, permitieron que España continuara siendo una dictadura. Sabemos que el ejército español no estaba en condiciones de ofrecer resistencia por el estado lamentable en que se encontraba su arsenal, falto de reparaciones y repuestos, con una sociedad civil sometida a enormes penalidades y con una notable desmoralización de su aparato político. La embajada británica sabía que había generales monárquicos dispuestos a provocar un golpe de estado, previo pacto con las potencias aliadas.

Sin duda, la desconfianza hacia Stalin y el creciente poderío militar y político soviético preocupaba tanto, que sólo un año más tarde, ya se podía hablar con propiedad de guerra fría y enfrentamiento entre los dos grandes bloques: el capitalista y el comunista. En este contexto, Reino Unido y Estados Unidos preferían una dictadura anticomunista en España que les cediese territorio y bases, antes que una Democracia que pudiera desembocar, a través de elecciones libres, en gobiernos que adoptasen una postura neutral entre ambos bloques.

 

 

 

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