Vamos a ser racistas

enrique barreraEnrique Barrera Beitia

Cuando la Humanidad comprobó horrorizada el resultado de los campos de exterminio de la Alemania Nazi, consecuencia de la exaltación irracional del darwinismo social y de las políticas de eugenesia activa, pareció conveniente «congelar» cualquier debate científico que intentara medir las diferencias raciales. Sesenta años después, algunos científicos empiezan a rebelarse contra esta censura científica y exigen no ser calificados como nazis o racistas por el simple hecho de defender que hay razas y entre ellas hay diferencias intelectuales. La sociedad acepta que se explique por qué los blancos nadan mejor que los negros o por qué estos juegan mejor al baloncesto, pero se pone muy nerviosa cuando se asocia la inteligencia o las habilidades sociales con el color de la piel.

La Universidad escocesa de Edimburgo ha estudiado el impacto de los genes y del medio-ambiente en el coeficiente intelectual (CI) de los seres humanos. La conclusión es que entre el 50% y 60% de nuestra capacidad intelectual procede de la herencia genética, es decir, de nuestro ADN. Por capacidad intelectual se entiende la síntesis de conocimientos y de habilidades para resolver problemas. El periódico The Guardian, que da la noticia, añade que los científicos no encontraron «genes específicos de la inteligencia» y naturalmente es un estudio, que podría ser rebatido por otro o bien ser cuestionado por la metodología empleada.

Leyendo este artículo, he aprendido la diferencia entre Inteligencia Fluida e Inteligencia Cristalizada. La primera sería la capacidad para improvisar estrategias de adaptación y disminuye con la edad al depender de la cantidad y calidad de las neuronas, mientras que la segunda es la capacidad de almacenar estrategias de adaptación previamente aprendidas, que dependen del aprendizaje y de la experiencia, aumentando con el paso de los años.

Otro estudio, esta vez de la universidad inglesa de Bristol, parece haber demostrado que una dieta alta en grasa y azúcar durante los primeros tres años de vida, perjudica el desarrollo de la inteligencia. Estos científicos han hecho un seguimiento a 14.000 niños que nacieron en 1991 y 1992 y este trabajo, parece tener más solidez metodológica que el anterior.

Así que simplificando, la inteligencia fluida dependería de la dieta alimenticia y la inteligencia cristalizada de como encaja el talento natural del individuo en el sistema educativo, complementado con las condiciones medioambientales (sistema político, no discriminación de género, etc).

Estos dos estudios no han levantado polémica, a diferencia de otros basados en los resultados de test de inteligencia, que arrojan resultados por nacionalidades y grupos étnicos. La mayor parte de la comunidad científica los rechaza dudando de la validez de los test, pero si somos sinceros, reconoceremos que hay además una importante presión institucional para no entrar en un terreno políticamente molesto, ya que un ranking que relacione el Coeficiente de Inteligencia con las poblaciones nacionales o las diferentes etnias, puede desencadenar un airado debate, como pudo comprobar en 2009 la Fundación Heritage en un trabajo dirigido por Jason Richwine, que aseguraba que los hispanos y negros tenían un Coeficiente Intelectual (CI) más bajo que los blancos y los asiáticos.

No ayudó a la credibilidad del estudio, que esta fundación sea un laboratorio de ideas (thint tank) muy conservador, de manera que muchos comentaristas políticos han calificado directamente a Jasón Richwine de racista y de estar cercano a la eugenesia, pero a mí me parece que hay bastante histeria en todo esto, porque a fin de cuentas, tener un alto coeficiente intelectual no garantiza que no seas un desastre familiar y una ruina social, mientras que personas menos dotadas intelectualmente ayudan en gran medida al bienestar comunitario. Lo realmente grave y antidemocrático sería sacar como conclusión de estas investigaciones, que tiene que haber segregación racial y diferentes derechos y deberes en función de la pertenencia a una etnia concreta. Si se instalara esta idea en la opinión pública, sería fácil eliminar los programas de discriminación positiva y las ayudas sociales, con el pretexto de que fomentan la vagancia. La larga sombra del Holocausto sigue siendo la principal barrera contra esta estrategia.

Finalmente…, es verdad. El titular era provocativo y buscaba simplemente llamar la atención.

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Un comentario

  1. Recurrir a un titular para llamar la atención.