Luces rojas para Galicia

Enrique Barrera Beitia

Hace semanas publiqué un artículo titulado ¿Catástrofe demográfica en Ferrol?, que algunos consideraron alarmista. En realidad, la situación no es mucho mejor en nuestra comunidad, porque una población reducida y envejecida ralentizará la economía y dependeremos de la buena voluntad del estado central.

El recientemente aprobado Plan de Dinamización Demográfica, que incluye medidas de desgravación fiscal de 1.200 euros por nacimiento del segundo hijo, de 2.400 por el tercero y más plazas públicas en guarderías y escuelas infantiles, sencillamente, llega tarde. Como nada se ha hecho en los últimos 35 años, ya no hay más solución que hacer de Galicia un lugar atractivo en términos laborales, para que quieran venir inmigrantes de otros países.

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Si el déficit demográfico en las edades jóvenes es preocupante en España (pirámide superior, color verde), en Galicia (pirámide inferior) es todavía mayor.

 

Pero además de menguar y envejecer, nuestra población está muy desigualmente repartida. La gran mayoría se concentra en torno a la Autopista AP-9 que une Ferrol con Vigo, con unos ramales hacia las penínsulas de Barbanza y el Morrazo. Las provincias de Lugo y Orense, sólo cuentan con media docena de núcleos medianamente autosuficientes, incluyendo a sus capitales, mientras que 1.261 aldeas ya han sido abandonadas.

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En este mapa de Galicia, se aprecia la concentración de la población alrededor de la autopista AP-9, que une de norte a sur Ferrol con Vigo. Los colores azulados indican las mayores densidades de población. La gran mayoría de los concellos gallegos apenas tienen vecinos y además cuentan con unas edades tan altas, que están condenados a convertirse en pueblos fantasmas. Lugo y Ourense llevan con quince años de retraso, la misma trayectoria que Huesca, Teruel o Soria.

 

En Galicia ya no hay agricultura. Si viajamos al interior, atravesaremos campos baldíos o simples prados que sostienen una ganadería que no tiene garantizada su supervivencia con los actuales precios lácteos. Además, no hay relevo generacional. De las 100.000 explotaciones ganaderas existentes en el año 2000 se ha pasado a 75.000 en 2015, perdiendo casi 100.000 cabezas bovinas. Escribo de memoria, pero seguro que si no son estas las cifras exactas, andan cerca.

Es cierto que el despoblamiento afecta a buena parte del territorio peninsular y esto puede permitirnos hacer frente común con otras comunidades afectadas y forzar que el Gobierno Central elabore una estrategia para repoblar y colonizar 100.000 kilómetros cuadrados peninsulares.

Es el caso de la antigua Celtiberia, que bajo la denominación de Serranía Celtibérica ha pedido un tratamiento específico y diferencial para Burgos, Cuenca, Guadalajara, La Rioja, Soria, Segovia, Teruel, Zaragoza, Castellón y Valencia. Algo menos de la mitad del territorio de estas diez provincias, 63.098 kilómetros cuadrados, tiene censada una población de 503.556 habitantes que viven en 1.263 pueblos, dando una densidad demográfica de sólo 8 habitantes por km2 (la media en España es de 93).

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Ya se han presentado ante las instituciones, solicitudes para articular políticas sostenibles de repoblación, como es el caso de la Serranía Celtibérica.

 

El proyecto fue presentado en el Senado en la anterior legislatura, pero no ha terminado de arrancar. La idea era apelar al artículo 174 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea para obtener la declaración de Inversión Territorial Integrada y recibir fondos comunitarios, argumentando la existencia de una «Laponia española», lo que no está tan lejos de la realidad, porque en ese territorio boreal de 200.000 kms2 repartidos entre Finlandia y Suecia, la densidad demográfica por km2 es de 4 habitantes por km2 y la UE cifra el umbral de 7-12.5 para entrar en el programa.

Buena parte de Galicia está a punto de caer por debajo de los 10 habitantes por km2. ¿Qué impide articular un frente estatal en el que se integre Galicia, para lograr una estrategia de reconstrucción espacial?, ¿Es racional que en un estado de 500.000 kilómetros cuadrados, haya 100.000 que apenas sostengan a 1.000.000 habitantes?. ¿No es un despilfarro que un 20% de nuestro territorio nacional, que cuenta con un clima habitable, infraestructuras de comunicaciones, viviendas, agua potable, alcantarillado y suministro eléctrico, sea condenado a la despoblación?

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En el mapa de la izquierda vemos en rojo las densidades más elevadas y en blanco las bajas. En el mapa de la derecha, el color naranja señala las zonas con menos de 10 habitantes por kilómetro cuadrado.

 

Puede que las condiciones de vida sean demasiado duras para provocar un éxodo invertido de la ciudad al campo, pero es probable que convenza a inmigrantes extranjeros, que además deseen dar a sus hijos una oportunidad de ascenso social. Ustedes ya se habrán dado cuenta de que me refiero a un inmigrante con cualificación media-baja, pero que es el único que aceptaría este reto y podría recuperar nuestra industria agro-alimentaria.

Nadie ignora que desde 2010, han emigrado al extranjero 100.000 jóvenes gallegos muy cualificados (informáticos, artistas, médicos, ingenieros, etc), en los que las familias y el sistema público de enseñanza han hecho una elevada inversión. Será una tragedia si no regresan, pero si lo hacen, estarán más formados y su emigración habrá sido positiva. En ese supuesto, se instalarán casi todos a ese eje norte-sur atravesado por la A-9. Tendremos entonces dos Galicias funcionando a velocidades desiguales, pero funcionando ambas. A más no podemos aspirar.

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4 comentarios

  1. Luis María Taboada

    Algo que ayudó a este abandono del campo en Ferrolterra, fue la concentración parcelaria. Aún sin resolver, 30 años después de iniciarse. Hemos perdido una generación de labradores. Va a ser ahora muy difícil de recuperarla. Solo nos queda lo que dice Enrique, que vengan inmigrantes.

  2. Lo primero felicitarle por su interesantísimo artículo, al que quisiera agregar una opinión: Galicia tiene un problema de vertebración por la carencia de vías de comunicación; es cierto que la población se asienta en el entorno de la AP-9, pero no lo es menos que durante todo el boom inmobiliario y económico era la única que existía. Estoy totalmente seguro de que el AVE revertirá este proceso y fijará población entre Orense, Vigo, Pontevedra, Santiago y La Coruña. Veo que la zona más problemática es la zona Norte, especialmente lo que queda fuera de la A-6, la Transcantábrica o la AG-64. este problema se ve agravado porque las comunicaciones por vía estrecha no suplen a las de ancho ibérico, por lo que el nuevo polo industrial de As Somozas- Puentes no será capaz de atraer grandes inversiones. Sin duda una manera de paliar este efecto es mejorando las redes ferroviarias entre estas zonas, ya que no existe un tren digno de llamarse así al N del FC Ferrol-Betanzos-Lugo.

    • enrique barrera beitia

      A la atención de Pepe. Efectivamente, todos estamos de acuerdo en que las comunicaciones ferroviarias al norte de Betanzos son indignas.

      • Sé que todos estamos de acuerdo, pero no veo que ningún partido quiera impulsar una demanda seria para que se mejoren las comunicaciones ferroviarias en el ámbito autonómico, con la excepción del BNG en su momento, que si dio la batalla cuando tuvo representación en Madrid. Lo que me pregunto es de qué nos sirvió tener representantes ferrolanos en todas las administraciones los últimos años (me refiero a los últimos años del PP con diputados, senadores, directores generales, consejeros, alcaldes, diputaciones… y poco o nada que decir sobre el tema).