Relato cronológico de la historia de Ferrol

Enrique Barrera Beitia

5 DE DICIEMBRE DE 1726 Y 21 DE DICIEMBRE DE 1733  

José Patiño y Rosales y a la derecha, Zenón de Somodevilla y Bengoechea, más conocido como el Marqués de la Ensenada.
José Patiño y Rosales y a la derecha, Zenón de Somodevilla y Bengoechea, más conocido como el Marqués de la Ensenada.

El 5 de diciembre de 1726, el ministro José Patiño y Rosales decidió asentar en A Graña la sede de la base naval destinada a controlar los intereses marítimos de España en el Atlántico Norte, amenazados por el creciente poderío naval británico. A partir de este momento y de manera escalonada, se irán dando los pasos que desembocarán en el nacimiento del actual Ferrol, para lo que será necesario incorporarlo a la Corona como villa de realengo (pertenecía a los Andrade) mediante una Real Cédula de 21 de diciembre de 1733.

9 DE ABRIL DE 1749 Y AÑO 1770

El 9 de abril de 1749, el rey Fernando VI decidió iniciar la construcción del actual astillero en Esteiro, atendiendo las indicaciones del ministro de Marina, el Marques de la Ensenada. Las obras concluyeron entre 1751 y 1756. Más tarde y por una Real Orden de Carlos III de 1761, se ordenó la construcción del barrio de la Magdalena. De esta manera nació una ciudad pensada y construida por y para el estado, una base naval con un ciudad y no una ciudad con una base naval.

En 1770 (ignoro la fecha exacta), Carlos III dio a Ferrol rango de plaza de armas (que no de ciudad), lo que implicaba construir un recinto amurallado jalonado por fortines, siguiendo el trazado que actualmente ocupan las avenidas de Vigo y del Rey. Como resultado de todo este proceso que demostraba el interés del Estado por Ferrol, la población pasó de 1.000 habitantes en 1752 a 20.000 en 1787.

25 Y 26 DE AGOSTO DE 1800 (BATALLA DE BRIÓN)

Tras desembarcar en la playa de Doniños, los británicos alcanzaron los altos de Brión y descendieron hacia el castillo de San Felipe, siendo rechazados y teniendo que reembarcar, pese a la escasa guarnición existente. Estos acontecimientos son conocidos como la Batalla de Brión y han dado lugar a la construcción de un relato novelesco en la memoria histórica ferrolana. Por los archivos de la Royal Navy sabemos que no se trató de una gran batalla, sino de un intento de golpe de mano ejecutado, eso sí, con numerosos medios. La acción entrañaba riesgos y se abortó por una rápida e improvisada reacción de las autoridades locales muy apoyadas por voluntarios civiles. Las bajas españolas ascendieron a 37 muertos y 102 heridos, incluyendo civiles. Por su parte, los británicos tuvieron 16 muertos y 68 heridos.

El dibujo de Miguel A. Fernández y Fernández representa el desembarco británico en la playa de Doniños. Como no podía ni debía ser de otra manera, la batalla de Brión ha terminado por convertirse en un evento festivo y gastronómico, celebrado en paz y armonía.
El dibujo de Miguel A. Fernández y Fernández representa el desembarco británico en la playa de Doniños. Como no podía ni debía ser de otra manera, la batalla de Brión ha terminado por convertirse en un evento festivo y gastronómico, celebrado en paz y armonía.

TRASLADO DE LA FLOTA A CÁDIZ EN 1813

No puedo afirmar que se trate exactamente de este año, pero en cualquier caso, tras la retirada de las tropas napoleónicas, Fernando VII tomó la decisión de trasladar todas las unidades navales a Cádiz. El resultado fue devastador y Ferrol quedó convertida en una ciudad fantasma, sin actividad militar ni industrial, descendiendo notablemente su población. Cuentan algunos cronistas que hasta alguna viuda de almirante tenía que pedir ayuda económica.

PLAN NAVAL DE 1850  Y 13 DE OCTUBRE DE 1858

El marqués de Molíns, reactivó la vida urbana ferrolana con su rearme naval.
El marqués de Molíns, reactivó la vida urbana ferrolana con su rearme naval.

Mariano Roca y Togores, marqués de Molíns, era ministro de Marina en 1850. Aprovechando una etapa de bonanza económica, impulsó un plan de rearme naval que reactivó los astilleros y permitió la recuperación económica de Ferrol, cuya población volvió a crecer recibiendo inmigrantes de otras zonas. El 13 de octubre de 1858, un Real Decreto concedió a Ferrol el título de ciudad. Para celebrarlo, recibió la primera visita real en su historia, la de Isabel II.

12 DE OCTUBRE DE 1872

Amadeo de Saboya había sido proclamado nuevo rey constitucional de España, cuando se produjo una insurrección de signo republicano que proclamó la República Federal, aprovechando la adhesión de unos 600 soldados. No hubo derramamiento de sangre, pero la acción no fue imitada y quedó aislada. Los propios republicanos españoles desautorizaron a sus correligionarios ferrolanos, de manera que a la semana escasa, las tropas enviadas por el gobierno central recuperaron el control de la ciudad y de la base naval.

Parte de los amotinados escaparon por mar y los capturados fueron sometidos a consejos de guerra, con cientos de insurrectos enviados a ultramar y varios condenados a muerte que fueron finalmente indultados. Cuando en febrero de 1873 se proclamó la Primera República, muchos regresaron, entre ellos Francisco Suárez García, que desempeñará un importante papel político y cultural en los años siguientes, siendo autor de la novela «Grandal» .

A estas alturas de nuestra historia local, creo que no es aventurado afirmar, que al ser Ferrol una ciudad tan estatalista en su origen y tan dependiente de las decisiones gubernamentales para su supervivencia, su grado de politización es mucho mayor que el de ciudades de origen y estructura tradicional.

LA CONSTRUCTORA NAVAL (7 DE ENERO DE 1908)

La construcción naval estaba obsoleta y amenazada de cierre, por lo que el 7 de enero de 1908 el Estado cedió la gestión del astillero de Ferrol a una empresa privada, la Sociedad Española de Construcción Naval, popularmente conocida como La Constructora. Con el asesoramiento técnico británico, se incorporaron nuevas tecnologías que mejoraron la calidad de sus buques. Si entre 1880 y 1909 se botaron 31.000 toneladas de desplazamiento, entre 1910 y 1937 se superaron las 146.000. Esto permitió que la ciudad continuara creciendo, ya que en 1909 trabajaban 2.300 personas y en 1930 casi 3.400.

MUERTE DEL CONDESTABLE DIONISIO MOURIÑO (20 DE JULIO DE 1936)

Este episodio puntual pudo tener cierta repercusión en el desenlace de la Guerra Civil. El 20 de julio, militares fieles a la República se enfrentaban a los militares golpistas en el interior del Arsenal de Ferrol. Estos últimos controlaban la puerta del Dique, un lugar clave, porque si los militares leales se hacían con su control, hubieran roto su aislamiento, entregado armas a los simpatizantes republicanos y hubieran podido manipular las compuertas para que el crucero Cervera saliera a la Dársena. Los militares rebeldes del cuartel de Dolores, difícilmente hubieran evitado su rendición ante la amenaza del bombardeo y con la Base Naval de Ferrol en manos de la República, es indudable que los recursos de los golpistas se reducirían de tal manera que hubiera condicionado el inicio de la guerra.

El asalto a la puerta del Dique liderado por Dionisio Mouriño, resultó bastante rocambolesco e incluye una escena final con el capitán de corbeta Guillermo Díaz del Río digna de una película del Far West, que termina con la muerte del primero y la desmoralización de los republicanos.

EXPLOSIÓN DEL POLVORÍN DE CARANZA (22 DE JUNIO DE 1943)

En la Segunda Guerra Mundial, la ría de Ferrol era un apostadero camuflado al servicio de los submarinos alemanes, aunque algunos investigadores no lo consideran especialmente relevante. En cualquier caso, esta actividad no había pasado desapercibida para los ingleses, que recabaron datos a través de la red de espionaje organizada por el leonés Lorenzo San Miguel Martínez. El sabotaje fue ejecutado por la guerrilla antifranquista a través de José Luis Díaz Rodriguez, de 23 años y natural de Sarria. No hubo muertos pero si una enorme conmoción en la ciudad y casi todos los cristales quedaron destrozadas por la onda expansiva.

10 DE MARZO DE 1972

Esta fotografía pasa por ser el único documento gráfico de los sucesos del 10 de marzo, pero es probable que sea de otra fecha cercana.
Esta fotografía pasa por ser el único documento gráfico de los sucesos del 10 de marzo, pero es probable que sea de otra fecha cercana.

Este aciago día, la Policía Armada (actual Policía Nacional) disparó sobre una manifestación de trabajadores matando a dos de ellos e hiriendo a muchos más. Estos trágicos acontecimientos pusieron al descubierto una intensa oposición al franquismo en la propia ciudad natal del dictador, lo que impactó mucho en la opinión pública europea. Además, la clase obrera ferrolana quedó confirmada como una de las más combativas y sensibilizadas por la restauración de las Libertades.

 

Lea también

Sabores ártabros-«Maneras de vivir»

José Perales Garat El 1 de julio de 1880 Jacobo de Mac Mahón y de …