Hambre, estraperlo y negocios turbios en Ferrol

enrique barreraEnrique Barrera Beitia.

Los años cuarenta fueron muy duros para los españoles. Se pasó algo más que hambre y se desarrolló un mercado negro conocido como estraperlo. Muchas anécdotas han quedado atrapadas en la memoria popular, algunas de difícil comprobación. Aquí, resumiré algunos episodios documentados por informes de los servicios de inteligencia de la Zona Marítima del Cantábrico.

Corrupción en los astilleros

Existen muchos ejemplos documentados de corrupción, y sus redactores se quejan de que no sea posible tomar medidas contra los responsables, por ser «personas protegidas». En el verano de 1943 ardió el almacén de electricidad de la Sociedad Constructora Naval (SCN), posteriormente denominada Bazán. Aunque oficialmente se dijo que fue un accidente fortuito, no hay duda de que se incendió voluntariamente para ocultar los robos de material. Faltaban muchas bobinas de Cable Reimer, forrado con varias capas de hierro para proporcionar electricidad. Su peso y tamaño hacía necesario usar camiones para sacarlas del almacén. Cada año se hacía inventario de existencias y esta vez era imposible camuflar tantas pérdidas.

Los materiales previstos para remodelar el crucero Galicia (antes Libertad) desaparecieron de Bazán. A la derecha, el minador Neptuno, dedicado a una actividad tan ajena a la militar como la reventa de aceite de oliva.
Los materiales previstos para remodelar el crucero Galicia (antes Libertad) desaparecieron de Bazán. A la derecha, el minador Neptuno, dedicado a una actividad tan ajena a la militar como la reventa de aceite de oliva.

Una chapa muy cara de 200 metros de longitud por 5 de altura de aleación de cromo y níquel destinada al crucero Galicia, desapareció de la noche a la mañana. En 1951 el destructor Císcar no pudo zarpar porque sencillamente, le habían robado las férulas del condensador, localizadas un mes más tarde en la ferretería de Antonio Patiño Regueira, en Monforte. En otra ocasión, desaparecieron 512 tubos de condensadores. La investigación del SIN (Servicio de Información Naval) descubrió un vale firmado por el comandante general del arsenal militar a favor de un conocido ferrolano para retirar esa mercancía, y en ese momento se terminó la investigación.

De la Sociedad Constructora Naval (Bazán) salió irregularmente mucho material y maquinaria para la vecina factoría de Astano, dándose la circunstancia de que José María González Llanos era al mismo tiempo director de ambos astilleros, circunstancia curiosa que apenas ha llamado la atención en Ferrol y sobre la que nadie tiene nada que decir. También era relativamente frecuente que desaparecieran piezas que los obreros habían dejado preparadas el día anterior.

Contrabando en los buques de la Marina y hambre en los cuarteles.

En 1946, los buques Neptuno y Vulcano compraron aceite de oliva en Andalucía a precios que oscilaban entre 7 y 15 pesetas el litro, y revendieron cuatro toneladas a restaurantes y ultramarinos de Marín y Pontevedra, entre 70 y 90 pesetas. Después zarparon a Bilbao, donde repitieron la operación.

En 1948, Juan Romero Manso redactó un informe sobre la alimentación en los cuarteles ferrolanos. Los soldados que se negaban a comer el rancho podían ser acusados de sedición, con posibilidad de pena de muerte
En 1948, Juan Romero Manso redactó un informe sobre la alimentación en los cuarteles ferrolanos. Los soldados que se negaban a comer el rancho podían ser acusados de sedición, con posibilidad de pena de muerte

El hambre afectaba incluso a los cuarteles, aunque a veces el problema era la calidad de los suministros. El que llegó a ser almirante de Ferrol en 1972 Juan Romero Manso, investigó las causas por las que la tropa se negaba a comer determinados menús. Su informe entregado el 10-XI-1948 daba la razón a los soldados y les eximía del delito de sedición:

«Las cantidades de arroz, garbanzos y lentejas entregadas por la Factoría de Subsistencias son claramente insuficientes, y sin posibilidad de adquirir más en el mercado libre. (…) Los hidratos de carbono son aportados por las patatas en cantidad insuficiente y por las habichuelas, que se suministran en cantidad suficiente pero de pésima calidad y la cocción de las mismas las hace incomibles. Entre la cena servida a las 6 de la tarde y la comida servida a las 12 del día siguiente, la tropa no tiene otra comida, ya que no se puede denominar como tal a lo que les dan para desayunar (…) Es imprescindible darles un bocadillo».

Contrabando de tabaco

En la sociedad de los años cuarenta, estaba mal visto que los hombres no fumasen ni bebiesen. El tabaco estaba racionado y era la base de un lucrativo contrabando entre bandas ferrolanas (a la derecha, cartilla de racionamiento de tabaco).
En la sociedad de los años cuarenta, estaba mal visto que los hombres no fumasen ni bebiesen. El tabaco estaba racionado y era la base de un lucrativo contrabando entre bandas ferrolanas (a la derecha, cartilla de racionamiento de tabaco).

En la sociedad de los años cuarenta, estaba mal visto que los hombres no fumasen ni bebiesen. El tabaco estaba racionado y era la base de un lucrativo contrabando entre bandas ferrolanas (a la derecha, cartilla de racionamiento de tabaco).
El contrabando de tabaco era muy importante y provocaba roces entre bandas rivales. En Bazán se alijaba tabaco que se sacaba de noche. Allí ocurrió el siguiente incidente. Dos bomberos falanguistas, B.M. y J. C., entraron en una dependencia y se hicieron con un cargamento de tabaco, pero fueron detenidos. En el interrogatorio, declararon que este tabaco pertenecía a una red de contrabandistas de la que formaban parte el subjefe de bomberos J. L., el encargado de oficinas M. F., el oficinista A. R. y el jefe de los guardas jurados. También dijeron que querían entregar el tabaco a las autoridades como prueba de contrabando, pero no se les creyó y terminaron acusados. Lo que nadie explicó era qué hacía ese tabaco en dependencias del astillero. El SIN da a entender en su informe, que en Ferrol había una red de contrabando de tabaco ligada a la Falange y otra ligada a mandos de Bazán.

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2 comentarios

  1. No entiendo como los descendientes de Don José María González-Llanos no lo llevan directamente a los Tribunales por calumniador¿Dicen de Vd.que es historiador? Lo que es no tiene nombre ,un absoluto fraude,es bien verdad que los grandes mentirosos terminan por creer sus propios embustes.

    • Enrique Barrera Beitia

      Estimado Sr;

      en mi artículo cito al señor José María González Llanos como una persona que compaginaba la presidencia de dos astilleros pertenecientes a grupos empresariales distintos: uno público y otro privado, lo que a mi juicio se trata de una circunstancia cuanto menos sorprendente. Es como si alguien fuera a la vez presidente de Telefónica y de Vodafone, empresas pertenecientes al mismo sector pero competidoras entre sí.

      En relación a los casos de corrupción y robo de materiales de la Constructora Naval y de la Armada, están todos perfectamente documentados en diferentes informes depositados en los archivos de la Zona Marítima del Cantábrico, y que evidentemente consulté hace años. Le puedo asegurar que figuran personas conocidas con sus nombres y apellidos. En este artículo señalo la existencia de diversas tramas y redes que usaban las instalaciones fabriles de la ría para sus negocios, concretamente de Falange Española-JONS, de las FF.AA y de cuadros intermedios de la factoría.

      ¿Quiere esto decir que José María González Llanos era la cabeza de una de estas tramas dedicadas al robo de materiales o al contrabando? No hago tal afirmación en mi artículo, aunque es evidente que del contexto del mismo se desprende que siendo presidente de la Sociedad Constructora Naval de Ferrol, debería haber sido más eficaz en evitar que en sus instalaciones se desarrollaran estas prácticas, por lo demás ampliamente extendidas en la España de los años cuarenta.

      Atentamente: Enrique Barrera Beitia