Nosos intérpretes

Javier Franco y Juán Durán
Javier Franco y Juán Durán

«…la canción que canta en el fondo oscuro del mar, la caracola».

Julia Mª Dopico Vale.

julia dopico dovale-13-12Amigos de la ópera, entidad presidida por Dña. Natalia Lamas y bajo la dirección de César Wonemburger, continúa, contra viento y marea, con su programación lírica de temporada tras la representación de la ópera de Rossini El barbero de Sevilla con el barítono ortegano Borja Quiza como intrépido y audaz Fígaro y notable presencia de gallegos en el plantel: Helena Abad, Coro Gaos…Sigue la temporada, decía, esta vez con el concierto dentro del ciclo «Nosos Intérpretes», protagonizado por dos figuras de excepción: el barítono coruñés Javier Franco y el compositor Juan Durán, que hizo las veces de intérprete pianístico presentando en la primera parte del concierto algunas de las magníficas canciones con su inconfundible sello, canciones que nos revelan la honda sensibilidad de un creador conocedor del oficio y la técnica- que domina, sin duda- y poseedor de una particular sensibilidad musical y poética. Decía Monteverdi: «que la palabra sea el alma de la música», algo puesto de manifiesto de la mejor manera que para muchos, en este complicado S.XXI, sigue siendo: a través del antiguo «melos» traducido en la obra de Durán en un lenguaje actual y personal, lo que convierte a cada una de estas canciones en verdaderas obras de arte. Miguel Hernández- Menos tu vientre-,Antonio Machado- Canción de Guiomar-, Vicente Alexandre-Tu nombre-, junto a Cesar Pavese y poetas «más nuestros» como Marica Campo- Baixei ao teu amor- o el reconocidísimo Miguel Anxo Fernán Bello- O límite increado do mundo, de la Cantiga Finisterrae para múltiples voces de luz- «contra as sombras pasadas, contra as fendas oscuras, a alta luz construida sobre as terras amadas, a alta luz incesante sobre as patrias futuras»- fueron la cristalina fuente literaria en la que bebió el compositor para hacer una maravillosa música que, como decía Goethe «empieza en donde acaba la palabra». Ya en la segunda parte, nos situamos en el mundo de los consagrados «clásicos”, con afamadas arias de Mozart y Verdi, sin poder faltar la presencia zarzuelística que vino esta vez de mano de Sorozábal y Torroba. Un programa más que exigente, que requería mucho de la voz, la de Javier Franco, que demostró estar en un gran momento… ¿El qué le llevará a la Scala? Seguro que sí y de la forma en que hay que hacerlo.

Un lujo poder escuchar al compositor con sus propias manos sobre el teclado la interpretación de sus piezas para piano solo: El Valle de la inquietud, y…El Viento pronunció tu nombre. Un placer para la mente y para los sentidos.

Franco y Durán conquistaron a un público exigente y entendido, regalando dos «bises” fuera de programa: El inolvidable tango un día popularizado por Gardel, El Día que me quieras y la hermosísima canción Alfonsina y el Mar: «…Una voz antigua, de viento y de sal, te requiebra el alma y la está llevando…». Ellos nos llevaron con su música al vientre vivo y profundo del mar: Fuerte como la ola, suave como la espuma.

 

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