Redimensionar Ferrol

Enrique Barrera Beitia

Seguro que muchos lectores no compartirán la idea que defiendo en este artículo, que no es otra que aceptar que Ferrol debe reducir su tamaño para garantizar su sostenibilidad. No es un artículo derrotista, sino una reflexión sobre la conveniencia de reconocer que cuando se embiste contra el muro, el muro gana siempre.

Todas las ciudades desarrollan de manera desigual las diferentes funciones urbanas, y las que no consiguen combinarlas en las proporciones adecuadas, resultan más vulnerables. Si tuviéramos que hacer una aproximación a las fortalezas y debilidades de los siete grandes concellos gallegos, nos encontraríamos más o menos, con este escenario:

Funciones urbanas Coruña Vigo Santiago Ourense Lugo Pontevedra Ferrol


Por lo tanto, en Ferrol la construcción naval con viabilidad en España es muy precisa; buques de alto valor añadido tecnológico (militares, dragas, LNGs, Supply-vessels, ferrys, pesqueros complejos, off-shore, eólica, etc.) en los que las decisiones de ingeniería son complejas y concurrentes con la fábrica hasta la entrega de la nave. concello con el ADN urbano más vulnerable. Fijémonos que nuestras funciones más desarrolladas se relacionan con la Defensa y la industria militar, actividades que cada vez tendrán menos peso en las sociedades europeas. La nueva revolución industrial permitirá construir barcos mayores, más rápidos y eficientes, en los astilleros que incorporen las nuevas tecnologías (robots, impresoras 3D, etc), pero cada vez con menos plantilla. La reducción afectará especialmente a los trabajadores de cuello azul, y los astilleros que no se adapten, sencillamente desaparecerán.

La ubicación ferrolana, tan valiosa en el siglo XVIII para vigilar a la marina británica, no tiene hoy valor en un contexto donde afortunadamente no hay riesgos de guerra. El ejército surgido del franquismo estaba incapacitado para desplegarse y cumplir con sus obligaciones, pese (o tal vez debido) a su exceso de personal. En Ferrol vivían casi 8.000 profesionales entre oficiales y suboficiales, que no volverán, como tampoco volverá el servicio militar obligatorio abolido en 2001, que con 3.000 reemplazos aportaba prosperidad al comercio.

Pero es más fácil buscar un chivo expiatorio, y muchos ferrolanos no se resisten a la tentación de culpar de nuestras desdichas a la primera reconversión naval, que fue nada más y nada menos que hace 33 años. Más olvidadas tenemos la impulsada por el PP en 1994 y que en 1980 la ciudad ya tenía 9.000 parados con 90.000 habitantes (ahora tenemos 70.000 habitantes, con unos 6.500 parados y unas 21.500 personas trabajando).

La única construcción naval viable para Navantia es la de buques muy tecnológicos y de alto valor añadido (militares, gaseros, ferrys, factorías pesqueras, eólica-off-shore, plataformas de suministro, etc).Este nuevo modelo necesita un cambio de mentalidad, que a su vez requiere un cambio generacional.

En realidad, el problema no fueron las generosas jubilaciones anticipadas que redujeron una plantilla a todas luces sobre-dimensionada, sino la incapacidad para atraer nuevas inversiones que diversificasen nuestra base industrial. Otras ciudades sí lo hicieron, porque las reducciones de plantilla afectaron a todas las empresas del INI. En 1994 se cerraron los altos hornos de Sagunto que daban empleo a miles de personas, pero se generaron puestos de trabajo alternativo. Sería sano asumir que alguna culpa tendremos los ferrolanos de nuestras desgracias.

En 1981, Ferrol y Narón tenían respectivamente 92.000 y 30.000 habitantes, y ahora tenemos 70.000 y 40.000. Yo firmaría para que dentro de diez años, Ferrol se estabilizase en 65.000 personas y Narón en las 40.000 que ahora tiene. La decadencia demográfica es inevitable cuando cada año mueren 900 ferrolanos y sólo nacen 450, de manera que nuestra meta no puede ser otra que consolidar un mínimo poblacional con la mejor calidad de vida posible.

Ferrol es una ciudad pequeña, razonablemente equipada, manejable, barata, donde se vive bien si se tiene un empleo o una pensión digna. Seamos constructivos y dejemos de mirarnos el ombligo. La Universidad de A Coruña y Navantia crearon un equipo de trabajo para crear el Astillero 4.0, plenamente competitivo. Defendamos un dique seco para los megabuques, aprovechemos el capital humano de nuestro campus universitario y ubiquemos aquí las industrias auxiliares y las relacionadas con la eólica marina. Saquemos todo el partido posible a nuestro puerto exterior, usemos nuestro entorno para potenciar el turismo, regeneremos los bancos marisqueros…, en definitiva, actuemos siguiendo una hoja de ruta y no nos quedemos parados escuchando el eco de nuestros recuerdos.

 

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2 comentarios

  1. Barrera ya era usted político del PSOE en la época de la reconversión de González y en la del inmovilismo de ZP.
    El PSOE no tiene solución alguna para el naval y si la tiene, no la quiero aplicar cuando gobierna.
    Las funciones urbanas y sus puntuaciones son sesgadas y arbitrarias, sin justificar porque esas y no otras funciones.
    Un consejo deje la política y de dar lecciones. Hable de la historia y no sólo de la memoria histórica.

  2. Cabecera judicial y administrativa de la tercera área de población de Galicia: Un punto.
    Segundo puerto en tráficos alternando su posición con Coruña: Un punto.
    Coruña sede del mando logístico del ejército: Cero puntos.
    Pontevedra sede de la BRILAT: Cero puntos.
    Un CAMPUS más grande que el de Pontevedra en una ciudad más pequeña, menos puntuación.

    No parece que haya seguido un criterio especialmente científico en la elaboración de su puntuación, pero aprecio su apreciación, aunque en la misma falta seriedad en cuanto a la necesidad de la defensa nacional (un poco iluso por su parte en un mundo en el que se está matando la mitad) y nula mención a las necesidades de infraestructuras viarias que vertebren la comarca con el resto de Galicia y de España.

    Pero de verdad que valoro positivamente su llamada de atención: sobra pesimismo y afán de mamandurria y falta creérnoslo un poco más.