Gran homenaje en Pontedeume a Adolfo Rey-Seijo en el aniversario de su fallecimiento

Un año ya de la rutilante despedida al General Médico Adolfo Rey Seijo en la iglesia de Santiago de Pontedeume -tan grande como una catedral escribía Ramiro Fonte – y cuyas dimensiones no fueron suficientes para lo que sería uno de los actos mas multitudinarios de la última década en la villa y uno de los más emotivos que se recuerdan. La Salve Marinera que se interpretó entonces fue todo un himno colectivo de todos aquellos que por tantos motivos sentían la ausencia del gran hombre.

Con motivo del primer aniversario de su fallecimiento, el Concello de Pontedeume, al que se sumó el Colegio de Médicos de la provincia de A Coruña y otras entidades, quiso rendirle un homenaje y convocó a personas no sólo muy cualificadas, sino también muy cercanas al finado para que desde la tribuna ofrecieran unas palabras sobre lo que significó para Pontedeume tener un vecino de tanta categoría humana y profesional.

Tanto público acudió al Homenaje a Rey- Seijo en su primer aniversario, que no sólo llenaba la sala del Convento de San Agustín -actual Casa de la Cultura de Pontedeume- sino que tuvieron que habilitar los descansillos y parte de las escaleras para albergar a aquellos que querían estar presentes y presentar sus respetos a la familia.

Distintas comparecencias muy completas

Tras la apertura por Bernardo Fernández Piñeiro, que manifestó su orgullo como alcalde y como vecino por la generosidad y vocación de servicio de Rey, abrió el acto Javier Martínez Pérez-Mendaña, eumés, ilustre doctor, académico numerario de la Real Academia de Medicina de Galicia y coetáneo de Rey-Seijo.

Su disertación, estructurada en siete períodos la tituló “El perfil humano y social del Doctor Rey Seijo“. Martínez Pérez Mendaña, se centró en la intrahistoria y repasó la semblanza personal del fallecido, arrancando para ello desde sus orígenes en el Pontedeume de la posguerra -donde analizó su ambiente familiar – y valoró todos los espacios vitales que le hicieron ser la persona que llegó a ser, instituciones, familia, Medicina y Defensa. Ilustró su disertación con imágenes que contribuyeron sin duda a poner en situación a un auditorio volcado como pocas veces se ve en un acto de estas características.

Entre los aspectos que valoró estuvo su condición humana “en la que primó siempre el principio de beneficencia, de hacer el bien, a sus pacientes y a todas las personas que se lo pedían. Supo ponerse en la piel de sus enfermos, ponerse en su lugar”. Parafraseó al Almirante SandeEumés de nación, humor y carácter, de serlo hizo bandera por donde pasó” y a María Fidalgo Casares : “Un gran hombre poliédrico e inolvidable. Generoso y entregado a los demás, aunque algo adusto en sus maneras, hombre de pragmatismo científico, pero de honda cultura humanística, hombre de mar, tierra y aire, vehemente, pero tolerante, amante del orden pero de talante liberal. Profundamente eumés y gallego y todo un caballero español”

Martínez Pérez Mendaña cerró su homenaje considerando que “Rey-Seijo podría decir, sin faltar a la verdad, las palabras de Neruda -Confieso que he vivido-” .

Continuó Eduardo Vázquez Vidal, maestro y primo del finado, con muchas experiencias compartidas que quiso abordar “Adolfo Rey y su poesía“, una parcela poco conocida para muchos. En su memoria -era un gran amante de la Literatura- no dudó en recitar varios poemas cuyos textos exhibían concomitancias personales y vivenciales con Rey-Seijo.

Tomó la palabra el almirante José Ángel Sande Cortizo, eumés e íntimo de Rey-Seijo con un discurso titulado” De Puentedeume a la Armada, el Ejército del Aire y… Pontedeume” . Sande tiene una personalidad muy especial en sus intervenciones públicas, tanto, que su brillantez a veces convierte en secundario lo que cuenta. Sin embargo, estuvo muy sobrio y contenido para dar a Rey Seijo todo el protagonismo. Ponderó en su carácter la humildad y la cercanía e hizo viajar al público desde los océanos del Elcano, al “El Peñote”, travesías que según Rey-Seijo “relajaban el espíritu y alimentaban el intelecto”. Abordó parte de su rico anecdotario como médico, pero también sus logros como científico- que le harían merecedor de la Gran Cruz del Mérito Naval por su importante labor en favor de la Sanidad Militar- Entre sus intervenciones al respecto, destacó el tema de la aeroevacuación y el Centro Operativo Aéreo Sanitario, del que sería gran artífice e impulsor .

José Carro Otero, presidente de la Real Academia de Medicina de Galicia, cerró las intervenciones y trató sobre ” Aportaciones del doctor Rey Seijo a las actividades de la Real Academia de Medicina de Galicia“ disertando brillantemente sobre la gran actividad de en la Academia y la vinculación de la Facultad de Medicina con la Escuela Naval militar. Comentó la creación de la única plaza de Medicina militar a instancias de Rey Seijo, y su gran disponibilidad y entusiasmo que le hizo asistir a 378 sesiones académicas y una intensa participación en coloquios, ponencias y congresos. De su talento natural como científico, valoró su ojo clínico para el diagnóstico y su arrojo en las operaciones en el Elcano, antes de la telemedicina.

Al final del acto se le entregó a su esposa una placa que Carmen Alcalá recogió junto a sus hijos Maca, Adolfo, José, Ignacio, Elena y Yago.

Rey Seijo, gran médico, gran militar, gran humanista, y una gran persona.

Rey –Seijo, General del Cuerpo Militar de Sanidad Militar, afincado desde su retiro en Pontedeume, fue un gran médico, un gran militar y un gran humanista. Un hombre que dejó una profunda huella en todos los que le conocieron en los diferentes ámbitos de su vida.

Nació en Pontedeume en 1942. Hijo de Adolfo Rey Martínez, empresario, y de Viruca Seijo Loureiro, maestra nacional, desempeñó diversos cargos como médico de la Armada, entre ellos el de director del Hospital Naval. Posteriormente ocupó el puesto de jefe de la Dirección de Sanidad del Ejército del Aire. Miembro de la Sociedad Gallega de Patología Digestiva y de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia, también estuvo al frente de la cátedra «Jorge Juan» y a su labor médica, incluso cuando pasó a la reserva, le unía a una intensa labor cultural.

Hijo Predilecto de la Villa

Este Homenaje del Concello de la villa, plenamente merecido, es el primer eslabón para la petición de que se le conceda la distinción de Hijo Predilecto de la villa.

Un acto científico, militar y sentimental donde el numeroso público pudo viajar desde la Finca del Escurial, a camillas de aerotransporte medicalizadas, desde el Inverno de Celso Emilio Ferreiro, a Barnard y Severo Ochoa. Vimos a un médico que se la jugaba por sus soldados, que iba a cientos de sesiones académicas, y con miles de Km en experiencias de navegación transoceánica y en el Gran Golfo Artabro.

Tres Grandes Cruces a sus espaldas: San Hermenegildo, Mérito Aeronáutico y Mérito Naval. Una vida plena y además, un gran hombre, como hay pocos . Dios le Guarde.

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Un comentario

  1. Completa crónica de un acto sobre un hombre que rebosaba humanidad. Gracias Galicia Artabra por la reseña que casi nos ha hecho estar allí.