Resoluciones de año nuevo para la UE

Aroa Fandiño
El año 2019 se presenta trepidante para la Unión. Se decidirán muchos asuntos en estos meses: Brexit o no y unas Elecciones Europeas que se presentan determinantes (como no podría ser de otra manera) para la identidad de la Unión.
Reflexionando sobre todo esto, me planteaba a finales del pasado diciembre estos siete deseos para el año que comienza:

1. Mantener la PAZ (no darla por supuesta)
“La Unión tiene como finalidad promover la paz, sus valores y el bienestar de sus pueblos” nos dice el art. 3 del Tratado de la UE. Por ello, mantener la paz sigue siendo un objetivo que no podemos dar por sentado. Tampoco, la democracia o el respeto al Estado de Derecho. Estamos siendo testigos en diferentes países de la UE del resurgimiento de ideas, posiciones y acciones que van en contra de este deseo de convivencia pacífica entre la ciudadanía europea.
Debemos preservar este valor como absoluto y primordial y prevenir el futuro de repetir un pasado que nos ha dejado muchas vidas en el camino (un pasado dos veces repetido). Nuestros antepasados aprendieron, por fin, la lección. A esta generación le toca mantenerla aprendida y repetir la paz (y no el conflicto).

2. Que la SOLIDARIDAD marque las decisiones de la ciudadanía europea y de las personas que están en puestos de responsabilidad
Es imprescindible que la toma de decisiones de las personas que ejercen el liderazgo en los diferentes roles, Consejo Europeo (Jefes de Estado y de Gobierno), Parlamento Europeo y Comisión Europea, actúen conforme a la solidaridad. ¿Por qué? Porque, si no lo hacen no representarán los valores ya asumidos que conforman la identidad de la ciudadanía europea.

3. CORAJE para afrontar el reto de construir una estructura institucional que permita a Europa estar más unida para consolidar la Europa federal
Les deseo para este año de Elecciones Europeas mucho CORAJE a la ciudadanía europea (que decide con su voto) y a las personas que serán elegidas representantes de las anteriores para tomar las decisiones que nos lleven sin más dilación hacia la unión política que significará la creación de la Europa federal.

4.AMBICIÓN con determinación para construir la Europa SOCIAL
La Unión Europea no es la “Europa de los mercaderes”. Es un proyecto político supranacional que tiene una vertiente económica pero que también debe desarrollar al máximo su área social denominada Pilar Social. La Unión, a través de sus Instituciones, ha declarado su voluntad de implementar las medidas que este pilar contempla, pero son los Estados miembros los que siguen manteniendo la competencia para legislar sobre los diferentes temas. Por tanto, o ceden esa capacidad legislativa a la UE o legislan todos al unísono en sus diferentes estados. Lo más lógico sería lo primero, pero para ello también es necesario un cambio en los tratados europeos. Si queremos una Europa democrática y próspera, lo social debe ser una prioridad.

5. VOLUNTAD POLÍTICA en los/as líderes nacionales para “dejar de salir en la foto” para que la foto solo sea europea
Hay fotografías que son europeas pero en las que sólo aparecen como protagonistas las/os Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembro de la UE. Deben dejar de aparecer en ellas para no confundir más a la ciudadanía europea. Es necesario dejar atrás el ego político en pro del relato plenamente europeo.

6. Interés de la ciudadanía europea para exigir un DISCURSO + ACCIÓN EUROPEÍSTA a las personas que ostentan el liderazgo en los diferentes niveles.
No valen las medias tintas, la Unión se merece que no sólo se lean palabras bonitas de “más Europa”, sino que la acción política sea consecuente con ellas

7. Construir un gran PUEBLO EUROPEO: una comunidad política que sea quién de afrontar los retos del futuro respetando las diferencias internas.
Una Unión “unida en la diversidad”. Una muy buena manera (imprescindible, añadiría) de demostrar que somos un pueblo unido es participando en la mencionadas Elecciones Europeas.
Todo ello, para que las personas que vivimos dentro de esta comunidad podamos desarrollar la vida que queramos en base a los valores en los que creemos, los valores europeos. Nos los recuerda el artículo 2 del Tratado de la UE: “la Unión se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia,  igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres”.

¿Deseos ambiciosos? Sí, claro. Europa los merece.

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