Música que transforma

Julia Mª Dopico Vale

Continúa la celebración de la VII Edición del Festival de Música Bal y Gay en la Mariña Lucense con magníficos conciertos como el de la Real Filharmonía de Galicia, el del Quinteto de viento Arcos Iris, el del Cuarteto Quiroga o el del pianista Juan Pérez Floristán y otras interesantes aportaciones como la conferencia pronunciada el viernes por la actual coordinadora de la “Asociación Española de Orquestas” ( AEOS), Nathaly Ossa Alzate, que bajo el sugerente título Música que transforma” ofreció una fundamentada visión sobre la capacidad de transformación social a través de la música en diferentes países con ejemplos en los que la creación de orquestas ha tomado un papel decisivo generando evidencias de excelencia musical que resuenan en el mundo entero.

La transformación social a través de la música no es una entelequia, no es una utopía. Es la realidad de “El Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela” (Fundación Musical Simón Bolívar), fundada en 1975 por el Maestro José Antonio Abreu, que siguiendo el lema de “tocar y luchar” se ha convertido en un
modelo pedagógico, artístico y social que ha alcanzado gran relevancia demostrando que “la música más selecta puede ser accesible para todos” y que aporta importantes figuras como el caso del consumado director de las más prestigiosas formaciones, Gustavo Dudamel .

La realidad de la “Dreams Orquestra”– la “Orquesta Sueños”-, creada en Gotemburgo por el director y docente Ron Davis Álvarez con jóvenes refugiados provenientes de Siria, Afganistán, Albania, Rumania y Somalia, que llegan a Suecia solos, a veces caminando y encuentran aquí un lugar de rescate social, musical y pedagógico. Otro referente es la “Zohra Orquestra”, la primera orquesta sinfónica formada exclusivamente por mujeres en Afganistán, creada por Ahmad Naser Sarmast, exiliado tras la prohibición por parte de los fundamentalistas talibanes de hacer música o escucharla en el país y que regresa para luchar contra la opresión fundando el “Instituto Nacional de Música de Afganistán”, instruyendo a los niños que trabajan en las calles de Kabul y de manera especial a las mujeres, absolutamente marginadas en esta sociedad. Mujeres que se convierten así en auténticas luchadoras y representantes de una verdadera revolución, demostrando que pueden seguir adelante por sí mismas.

El ejemplo de la “Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile” ( FOJI), creada en 2001 tras el anterior intento del Maestro Jorge Peña, el músico que inspirándose en los proyectos de educación pública de EEUU funda la “Orquesta Infantil de la Serena”– germen del proyecto venezolano-, una formación que desaparece cuando el propio Peña es acusado de introducir armamento en los estuches de los instrumentos para los niños y fusilado en 1973 en la “caravana de la muerte” y finalmente el ejemplo de donde parte la conferenciante y su propia
experiencia vital ( la historia de su vida), la “Escuela de Música de Medellín”, en Colombia, creada en 1996 a propuesta de Juan Guillermo Ocampo en el momento más difícil de la ciudad y capaz de cambiarla radicalmente.

Una clarificadora exposición que muestra realidades paralelas sobre la gran música en el momento actual. Música que va más allá de lo que pasa en el escenario; música salvadora de vidas y destinos, “capaz de llegar a rincones del alma, sembrando semillas de bien, bondad y belleza”.

 

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