Yolanda Díaz se aparta de la sucesión en Podemos para evitar que le salpiquen acusaciones de corrupción

(ECD-J.A.F. ) Yolanda Díaz se ha desmarcado de la próxima Asamblea Ciudadana de Podemos donde, previsiblemente, la sucesora de Pablo Iglesias, Ione Belarra, se hará con el control del partido. El ambiente se va caldeando conforme se acerca el congreso del 13 de junio y la vicepresidenta tercera del Gobierno trata de huir de las acusaciones de corrupción.

Desde el bando crítico, el eterno rival de Iglesias, Fernando Barredo, se vuelve a presentar y ha denunciado  posibles “trampas”, acusando de “amaño” el congreso del partido. 

La candidatura de Barredo y varios sectores críticos de la formación denuncian estos días “una violación de las reglas del juego de la lista de Belarra”. “Como esto no sale en la prensa”, aseguran, se dedican a airear posibles incumplimientos de la candidatura ‘oficialista’ para hacerse con el control del partido a través de las redes sociales. 

Desde este sector denuncian que se está “incumpliendo” la Ley orgánica de Partidos Políticos y ya advierten que “esto deja la vía judicial abierta, como ya hicimos con Vistalegre III”. 

Desde la candidatura de Barredo y buena parte del bando crítico con el sector ‘oficialista’ cercano a Iglesias acusan a la ministra de Derechos Sociales de “esconder el censo”, “retorcer el reglamento” y “vulnerar el calendario con actos fuera de campaña”. 

Huir de las acusaciones de corrupción
Así las cosas, según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes internas de Podemos, la vicepresidenta tercera del Gobierno, Yolanda Díaz, ha decidido desmarcado por completo de la organización del congreso de Podemos para evitar que le salpiquen acusaciones de corrupción.

Díaz no es miembro de Podemos, ni siquiera de Izquierda Unida, y solo mantiene su militancia en el PCE, pero ha logrado una muy buena imagen pública con su gestión en Trabajo y los pactos que ha alcanzado en estos meses con la patronal y los sindicatos.

Proteger la candidatura a las generales

Tras su decisión de abandonar el Gobierno de coalición para disputar a Isabel Díaz Ayuso la presidencia de la Comunidad de Madrid, Pablo Iglesias decidió que la ministra de Trabajo ocupase su puesto en la vicepresidencia del Ejecutivo. Además, la nombró candidata de la formación morada a las elecciones generales.

Ese ascenso de Yolanda Díaz suponía un cambio de rumbo en la renovación natural del partido morado. Hasta entonces, todo apuntaba a que la actual titular de Igualdad, Irene Montero, sería la elegida para dar el relevo al secretario general.

Pero la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, se ha convertido en la principal aspirante a liderar Podemos tras la salida de Iglesias. Una candidatura auspiciada en la sombra por la propia Irene Montero, en contra de la decisión anunciada por Pablo Iglesias de entregar el control del partido a la vicepresidenta tercera del Gobierno.

Posibilidad de que se invalide el congreso

Con los ánimos caldeados, las fuentes consultadas por ECD explican que Yolanda Díaz se ha propuesto proteger su candidatura a la Presidencia del Gobierno porque asume que existe la posibilidad de que otra Asamblea Ciudadana, como ya ocurrió con la anterior, llegue a los tribunales y que, finalmente, se invalide el congreso y los resultados.

 “Yolanda puede ser una muy buena candidata a las elecciones, pero no le interesa mucho la vida interna de partido”, aseguran en el entorno de la ministra de Trabajo.

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