El burgalés Fernando García Cadiñanos nuevo obispo de Mondoñedo-Ferrol. Primer mensaje a los diocesanos

La información facilitada este miércoles por Galicia Ártabra en la que se indicaba que probablemente el actual vicario de la diócesis de Burgos, Fernando García Cadiñanos, sería el nuevo obispo de Mondoñedo.Ferrol se ha conformado oficialmente a las doce de la mañana de este jueves a través de un comunicado de la Conferencia Episcopal, al que siguieron dos ruedas de prensa, una en Burgos en la que el obispo electo manifestó su alegría por este nombramiento a la vez que se despidió de los diocesanos burgaleses, la otra en el Seminario Santa Catalina, en Mondoñedo, en la que intervino el administrador diocesano, Antonio Valín, mostrando también la alegría de que la diócesis cuente con un nuevo Pastor a la vez que dio lectura al primer mensaje del obispo electo García Cadiñanos dirigido a la Diócesis de San Rosendo.

Su ordenación episcopal y la toma de posesión de la sede tendrá lugar el 4 de septiembre de 2021. El día 5 se trasladara a Ferrol en donde oficiará la Eucaristica en la Concatedral de San Julián.

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL

«El papa Francisco ha nombrado al sacerdote diocesano Fernando García Cadiñanos obispo de Mondoñedo-Ferrol. Femando García es, en la actualidad, vicario general de Burgos. El nombramiento se hace público hoy, jueves 1 de julio de 2021, a las 12.00 h. y así lo ha comunicado la Nunciatura Apostólica en España a la Conferencia Episcopal Española.

La diócesis de Mondoñedo-Ferrol estaba vacante por el traslado de Mons. Luis Ángel de las Heras Berzal a León, sede de la que tomó posesión el 19 de diciembre de 2020. Está al frente, como administrador diocesano, Antonio José Valín Valdés».

RUEDA DE PRENSA EN BURGOS

Pasadas las doce de la mañana se celebró en Burgos una rueda de prensa presidida por el arzobispo Mario Iceta que fue un encuentro de  Fernando García Cadiñanos no solo como los medios de comunicación sino también con sus  familiares, y representantes de distintas asociaciones e instituciones diocesanas.

El arzobispo  lo calificó como «un hombre de fe, un hombre de Dios, infatigable trabajador, siempre dispuesto, al lado de los pobres y que hará un trabajo excelente en la diócesis de Mondoñedo-Ferrol» deseándole que su corazón palpite en su nueva diócesis. Agradeció al Papa Francisco el nombramiento del nuevo obispo  e hizo una semblanza de su vida .

Mientras sonaban las campanas de la catedral burgalesa, al igual que las de Mondoñedo al conocerse el nombramiento del nuevo obispo, éste  pronunció unas palabras  diciendo que este miércoles fue para él «un domingo de ramos» al recibir tantas alabanzas, aclamaciones y vítores, pero sabe que también hay «Viernes santos»  aunque posteriormente se llega a la Pascua.

En varias ocasiones mostró su amor a los obres, su apoyo a ellos. Dijo que quería ser  «obispo y misionero», con una total entrega de servicio a los demás, que viene muy ilusionado a esta diócesis de san Rosendo. Defendió la doctrina social de la Iglesia «que debería ser más conocida» y que «la Iglesia de Mondoñedo-Ferrol estará abierta especialmente para los que poco cuentan».

Por último  manifestó que no conocía mucho a su nueva diócesis, que hace unos días se trasladó a Mondoñedo, donde oró ante la Virgen de los Remedios, su intención de aprender la lengua gallega y «pidiendo perdón a los que no haya podido  ayudar o servir como quisiera» 

PRIMER MENSAJE A LA DIÓCESIS DE MONDOÑEDO-FERROL

Fernando García Cadiñanos, Obispo electo de Mondoñedo-Ferrol, una vez conocido su nombramiento ha querido enviar un primer mensaje a los diocesanos de Mondoñedo-Ferrol.
«Benqueridos irmáns e amigos que peregrinades nesa xa benquerida Igrexa diocesana de Mondoñedo-Ferrol:

Desde que me comunicaron el deseo del papa Francisco de que sirviera, a través del ministerio de la unidad, en esa querida porción del Pueblo de Dios, mi corazón y mi pensamiento están ya muy cerca de vosotros. Quiero estar ya muy unido a todos y cada uno, sacerdotes, personas consagradas, vida contemplativa, seminaristas, laicos que participáis en la vida parroquial y diocesana, miembros de movimientos, cofradías y grupos apostólicos, voluntarios y agentes de Cáritas, misioneros, cristianos, hombres del mar y del mundo rural, ciudadanos que habitáis esas tierras periféricas y tan diversas que, en su magnífica belleza, indican la maravilla de la casa común que habitamos…

Un hermano, un padre y un amigo

Sentídme un hermano mayor que quiere participar de vuestros gozos y esperanzas, dolores y sufrimientos individuales y sociales. Considerádme un padre y amigo que quiere compartir con vosotros el gozo y la alegría de la fe, el entusiasmo de continuar el proyecto de Jesús, la ilusión de hacer realidad el Reino de Dios entre nosotros, especialmente entre los más pobres. Es mi deseo que todos, desde la pluralidad y la diversidad de carismas y de sensibilidades, nos sintamos convocados a participar y a vivir en esta nueva etapa evangelizadora a la que nos invita el papa Francisco.

Nuestra sociedad es compleja y muy diversa de la que conocimos. La postpandemia también nos llama a un cambio de mentalidad. La crisis no nos ha debido dejar iguales, sino que nos ha tenido que cambiar haciéndonos más sensibles unos de otros, descubriendo la urgencia del cuidado y de la fraternidad como formas especiales de vivir hoy el Evangelio. Vivimos momentos donde es preciso generar mucha esperanza e ilusión. Para ello contamos con la experiencia de la Pascua, la vida nueva que Jesús nos regala, genera y comparte a raudales.

Una Iglesia «pobre y para los pobres«

Los pobres, los atribulados, los enfermos, los que no tienen sentido de la vida, los solos, los ancianos… son los que percibirán, mejor que nadie, esta buena noticia que hoy queremos seguir compartiendo. Nuestra Iglesia ha de ser “hospital de campaña”, Iglesia “pobre y para los pobres”.

En esta llamada, una vez más siento en mí la fragilidad de la misión de servicio que se me encomienda. Como siempre, percibo que es el Señor el que me vuelve a pedir salir, cruzar a la otra orilla, dejar tantas cosas, vivir esta expropiación… Una vez más estoy convencido de que es Él el que me sostiene, el que me lleva de la mano, me ha guiado y sigue guiando mis pasos y mi historia hacia la plenitud de la alegría. Así lo percibo cuando echo la vista hacia atrás y descubro los caminos por los que me ha conducido y me ha acompañado: caminos y vericuetos nunca pensados, ni soñados, ni imaginados y, desde luego, nunca buscados.

Desde esta certeza, hoy me sigo sintiendo un niño pequeño, barro frágil en manos de alguien, el buen alfarero, que va haciendo y construyendo su obra, ahora en una nueva misión.

Vosotros sabéis bien que la Iglesia de Mondoñedo Ferrol es una comunidad de cristianos con una larga tradición y unas profundas raíces. Su voluntad de ser sembradores del Evangelio de Jesús la ha sabido alimentar en torno al obispo san Rosendo y a la devoción a la Virgen de los Remedios a cuya protección quiero ya acogerme y consagrar mi ministerio episcopal.

También el Camino de Santiago, tan vinculado con mi querida ciudad de Burgos, con todo lo que significa, nos configura en una espiritualidad de caminantes, peregrinos que acogen, desprendidos en clave de austeridad que comparten con otros el viaje de la vida…

Una comunidad en clave de conversión pastoral

Agradezco la tarea del administrador diocesano D. Antonio Valín y de Mons. Luis Ángel de las Heras, mi antecesor. Ellos son los primeros rostros cercanos de otros muchos que espero conocer y querer y que me han hablado de una comunidad que vive y está en clave de conversión pastoral. Desde la sinodalidad que ha de presidir toda nuestra Iglesia, me uno ya a todo este proyecto misionero sintiéndome discípulo y hermano de cada uno de vosotros.

La tarea del pastor es alentar, acompañar, conocer, cuidar, amar, discernir… a eso quiero dedicar ya todo mi ser y mi tiempo. Estoy seguro de que juntos, con la fuerza del Espíritu, podremos fortalecer nuestras comunidades, promover el encuentro con Jesús, cuidar la vida comunitaria, transmitir la fe a las nuevas generaciones, sentirnos misioneros y acompañantes de esta sociedad que tanto necesita de esperanza, ilusión y buenas noticias.

Mi saludo también a todos los que tenéis responsabilidad en la vida pública de esas tierras gallegas. Juntos estamos comprometidos en la construcción del bien común desde la diversidad de empeños. En la colaboración y mutuo respeto, tengo la certeza de que son los últimos los que consiguen mayor beneficio.

Para concluir un último deseo: no dejéis de rezar por mí. Sé que durante estos meses ya lo habéis estado haciendo en la petición de un pastor a imagen del Buen Pastor. Os pido que lo sigáis haciendo. Y ayudadme en esta tarea que estreno, desde la corrección fraterna, para que pueda ser un instrumento bueno en las manos de Dios.

Sentídeme xa como irmán e amigo. Unha aperta de irmán».

EL NUEVO OBISPO

Fernando García Cadiñanos nace en Burgos el 7 de mayo de 1968. Es el menor de una familia obrera y numerosa. Estudia EGB en el Colegio del Círculo Católico, de donde pasa al Seminario Menor para finalizar la enseñanza obligatoria y el bachillerato y después al Seminario Mayor, estudiando Teología en la Facultad de Teología del Norte de España en su sede de Burgos, donde obtiene el Bachiller en Teología y, posteriormente, la licenciatura en Teología Dogmática.

Es ordenado presbítero el 26 de junio de 1993 en la iglesia del Carmen de Burgos. En 1997 es enviado a Roma, donde obtiene la Licenciatura en Ciencias Sociales-Especialidad Doctrina y Ética sociales por la Universidad Gregoriana de Roma (año 2000).
Es profesor en la Facultad de Teología del Norte de España en su sede de Burgos donde imparte el curso de Teología Moral Social. Igualmente es el director del Aula de Doctrina Social de la Iglesia de dicha Facultad. Ha participado en numerosas conferencias, congresos y cursos de formación en torno a Cáritas, la Doctrina Social de la Iglesia, la caridad, en pensamiento del Papa Francisco… Ha publicado varios artículos sobre estos temas en diferentes diccionarios y revistas especializadas.

Su actividad pastoral comienza en la parroquia de Santa Catalina de Aranda de Duero, donde es vicario parroquial de 1993 a 1997. En esa misma época, compagina el cargo de delegado diocesano de Pastoral Obrera (1995-1997). Tras su paso por Roma (1997-2000), es nombrado párroco de Solarana y otras nueve parroquias, así como secretario del Departamento de Formación Sociopolítica, cargo que ostentará hasta el año 2010. Desde el año 2004 atiende, además, la parroquia de Villalmanzo, de la que es párroco hasta el año 2014. Desde el año 2005 a 2014 es arcipreste del Arlanza y en esta época es secretario del Consejo Presbiteral.

En 2014 es nombrado párroco de la parroquia de Ntra. Señora de las Nieves en la ciudad de Burgos (2014-2016). Un año después, recibe el nombramiento de delegado diocesano de Cáritas. Desde el año 2016 es también vicario general de la diócesis de Burgos y moderador de Curia.

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