Narón-Fallece el sacerdote José Couce en un accidente en el interior del monasterio de O Couto

En la tarde de este jueves se registró un accidente en el interior de la iglesia del monasterio de San Martiño de O Couto, en Narón, cuando uno de los sacerdotes, José Couce Rey, de 87 años de edad, que participaba en un acto litúrgico en honor a la imagen de la Inmaculada de Éfeso que acababa de llegar procedente de A Capela tropezó al subir al altar y se golpeó con la cabeza en uno de los peldaños de la escalera. Trasladado al «Marcide» falleció en la madrugada de este viernes a pesar de los esfuerzos por salvarle la vida.

Todo sucedió sobre las tres y media de la tarde La imagen de la Virgen de Éfeso había llegado al monasterio procedente de la iglesia de Santa Rita de Xubia. Se celebraba un acto eucarístico antes de emprender camino hacia la iglesia castrense de San Francisco, en Ferrol.

Y en ese acto el sacerdote José Couce Rey (Vilarrube-Valdoviño-1934) adscrito a la Unidad Parroquial de San Martiño, en Narón, y consiliario del movimiento diocesano de «Vida Ascendente» tropezó cuando junto a otros sacerdotes subía al altar y recibió un fuerte golpe craneal.

Fue atendido por algunos de los asistentes y a las cuatro menos cuarto hizo acto de presencia un equipo de Urxencias Sanitarias de Galicia-061 con una ambulancia de soporte vital avanzado (medicalizada) en la que trasladaron al accidentado a los servicios de urgencias del hospital «Arquitecto Marcide» del Complejo Hospitalario Universitario-CHUF en Ferrol.

Quedó ingresado y fue atendido de una posible fractura craneal, pero a pesar de los esfuerzos de los médicos por salvarle la vida falleció de madrugada.

La capilla ardiente se encuentra instalada en el Tanatorio San Loenzo. El funeral, se celebrará este sábado, a las 11.30 horas en la iglesia de Santa Icia de Trasancos, a la que el sacerdote estaba muy unido. Y su cuerpo será velado, en el templo, una hora antes.

José Couce era una persona entrañable, muy hablador, que en Ferrol y la comarca se había ganado muchos amigos. Era un hombre bondadoso, cordial y sencillo, solidario, compasivo y honrado, era un buen hombre, un hombre bueno, un «bo e xeneroso«.

Desde Galicia Ártabra enviamos nuestro más sentido pésame a sus familiares, amigos y a la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol.

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