Sabores ártabros-«Maneras de vivir»

José Perales Garat

El 1 de julio de 1880 Jacobo de Mac Mahón y de Santiago fue nombrado Capitán General del Departamento de Ferrol, donde falleció el 22 de febrero de 1887. Durante su mandato se instaló la primera fábrica de máquinas de vapor, se construyó el dique de la Campana y comenzó la construcción de buques de casco de hierro, convirtiendo el Arsenal de Ferrol en el más importante de la Armada. En su honor, se bautizó con su apellido al primer buque de la Armada construido con casco de acero galvanizado en un astillero del estado. La manera de vivir de este gaditano fue tan sumamente innovadora y abierta que su entierro en el cementerio de Canido fue todo un acontecimiento social en la ciudad.

Cien años después, Teddy Bautista produjo el lanzamiento del sencillo de Leño “Maneras de vivir”, considerado uno de los himnos del rock nacional y que todavía hoy emociona cuando empieza con ese «no pienses que estoy muy triste, si no me ves sonreir» que nos hace movernos a muchos que peinamos canas o
no peinamos ya nada. En esos años el Bar El Dique Dos era el comienzo de una ruta de bares en Esteiro que marcó la manera de vivir de los últimos babyboomers.

Ya entrado este milenio en el que ese viejo y decadente Esteiro espera su turno en los afectos de las administraciones, dos hechos sin apenas relación me hacen pensar en lo que fuimos y lo que somos, y en la manera de vivir que tuvimos y tenemos. ¿Recordáis la factoría de PYSBE en Ferrol? Pues resulta que en nuestro puerto se descargaban hasta 9.000 kilos de bacalao al año hasta que en 1974 dejamos de cortarlo, para nuestra desgracia y la de los guipuzcoanos propietarios de las Pescaderías y Secaderos de Bacalao de España. En ese momento era imposible que imaginásemos que, desde ese mismo sitio, miles de peregrinos emprenderían un Camino Inglés que va batiendo récords constantemente en cuanto al número de caminantes que lo comienzan, seguramente ajenos a que al poco de empezar a caminar, dicen que exactamente a una milla, y mientras los primeros albores del alba desvelan las grúas de los astilleros y la imponente mole de piedra del Quartel de Dolores, se van a encontrar con un local que lleva el nombre de ese fantástico tema de Rosendo Mercado y en el que, entre otras muchas cosas, se corta el bacalao como en poco sitios. Y se fríe. Y está en la Avenida de Mac Mahón.

A mí me gustan los sitios que me gustan, y éste me gusta mucho: sus originales pizzas ferro-napolitanas me devuelven un poco a seres queridos que se fueron, sus recetas tradicionales con tintes de más allá de los mares refuerzan ese carácter cosmopolita del ferrolano que tantas veces nos ha empujado a marchar, y sus petiscos de bacalao con chutney de mango y confitura de pimientos me retrotraen directamente al Ferrol que ya no es y que muchos queremos que vuelva a ser, con el acero en las gradas y los diques llenos de barcos, recordando esa manera de vivir que cantaba Rosendo, que parece escrita especialmente para nosotros y que tan bien pega en el primer barrio obrero de la ciudad, mientras te tomas una cerveza contemplando el paso de los peregrinos frente a Batallones y vas meditando acerca de lo que puede ser el pollo tikanasala o de dónde han sacado el raxo al chile dulce y llegas a la conclusión de que el cachopo de cerdo relleno de lacón, grelos y queso del Eume, la pizza de chipirones o los langostinos thay no son sino las diferentes caras de esas maneras de vivir que no nos caracterizan en absoluto salvo en que son todas distintas.

                                         Voy aprendiendo el oficio
                                         olvidando el porvenir
                                         me quejo sólo de vicio
                                         maneras de vivir.

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