«El peregrino» y la Filharmonía

Julia Mª Dopico Vale

Mucha historia y muchas historias han llegado hasta nosotros desde la primera proyección cinematográfica el 28 de diciembre de 1895 en el Salón Indio del Gran Café del Boulevard parisino, cuando el invento de los hermanos Lumière, el cinematógrafo, asomaba marcando la aparición muda del séptimo arte. Luego siguieron las primeras funciones en las que el problema del sonido se resolvía con la presencia in situ de un relator y casi siempre un pianista que acompañaba la catártica escena con música generalmente improvisada, en la que las persecuciones se hacían más trepidantes a ritmos de veloces semicorcheas, el misterio más enigmático sonando los registros más graves del teclado y el amor más sentimental con románticas melodías que se retomaban también de los grandes autores clásicos rescatados para cada ocasión según el criterio o gusto del creativo intérprete. Así hasta que en 1908 aparece la primera banda sonora original con música creada especialmente para cine, un verdadero hallazgo del que surgirán páginas de gloriosas e inolvidables composiciones para un género todavía emergente.

Ahora, cuando se celebra la XXXV edición del Festival Cineuropa en Compostela y recuperando la esencia de estas iniciales fórmulas músico-cinematográficas, la Real Filharmonía de Galicia, nuestra orquesta más universal, acaba de presentar en
concierto la banda sonora de El Peregrino ( 1923), una película protagonizada por el icono del humorismo, el célebre Charlot, autor aquí además de la propia música del filme que pudimos escuchar restaurada por el director y compositor Timothy Brock, una autoridad en la música cinematográfica de época y especialmente en la música de Chaplin, del que recupera míticos títulos como Tiempos Modernos, Luces de la ciudad, La quimera del oro o El Circo, transcribiendo además 13 horas de composiciones inéditas del actor que darán lugar a la nueva música del drama Una mujer en París.

Un concierto diferente, especial, en la línea de la genuina esencia entre lo auditivo y lo visual, ampliado a través de las grandes dimensiones que proporciona la orquesta y en el que Sir Charles Spencer “Charlie” Chaplin gracias a la magia de la gran pantalla, peregrina a Compostela para regalarnos una vez más, nuevas sonrisas.

 

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