A toda máquina

Julia Mª Dopico Vale

La Real Filharmonía de Galicia despidió las jornadas navideñas con el tradicional Concierto de Reyes de lema “Tren, barco, avión y otros medios de locomoción” en clara alusión a la música de compositores que encontraron su inspiración en todos los inventos que desde el ferrocarril sirvieron para transportar a viajeros, en los sonidos emitidos por éstos y también en el espíritu y vivencias que acompañan a los que emprenden la marcha.

El concierto empezó con ¡Bahn Frei! – ¡Abran paso! -, una polka vibrante del compositor austríaco Eduard Strauss (1835-1916) que configura junto a sus hermanos Johann (II) y Josef el “corazón de la dinastía musical Strauss” dominando el panorama de la música vienesa durante décadas. Continuó el interludio orquestal conocido como El vuelo del moscardón, de la ópera El cuento del zar Saltán, del prolífico compositor ruso Rimski-Kórsakov (1844-1908), compases de frenético ritmo y cromáticas semicorcheas, ejemplo de cautivador y emocionante virtuosismo. Del francés Jacques Ibert (1890-1962), la Suite Sinfónica París, con sorprendentes imágenes musicales inspiradas en el jazz y el blues, de lenguaje fresco y precioso melodismo. La Música para charlar, del mexicano Silvestre Revueltas (1899-1940), uno de los compositores más originales del S. XX interpretado frecuentemente en Latinoamérica, que se pronunciaba irónicamente sobre esta pieza incidental: “Es música para charlar, para dormir, para tomar el té…, ¡música
para no pensar!” (y para interpretar en las salas de concierto). El Maestro del Mar del Plata, Astor Piazzolla (1921-1992) estuvo presente con su concierto para bandoneón y orquesta Aconcagua en sus tres movimientos, el Allegro Marcato, rítmico y enérgico al principio, libre y melódico después; el Moderato, de delicada melodía y el Presto, de ritmos sincopados; el bandeonista y también pianista y compositor Claudio Constantini, que combina su sólida formación clásica con la pasión por los géneros populares, interpretó esta música definida por su propio creador en su día como “la música contemporánea de Buenos Aires”. Nuevamente “Edi” Strauss con otra polka, ¡Mit Dampf! – ¡Con vapor! -; después Take the A Train de Billy Strayhorn (1915-1967) y Chattanooga Choo Choo de Harry Warren (1893-1981), de compases
descriptivos sobre un viaje en ferrocarril desde Nueva York hasta Chattanooga, en Tennessee, grabados en su día por la Big Band de Glenn Miller para la película Sun Valley Serenade, obteniendo el primer disco de oro del mundo.

Sonidos ingeniosos, sorprendentes los de The sailor´s hornpipe: A Shipshape Shindig- La gaita del marinero: Una fiesta en el barco-, variación sobre una melodía errante conocida en todas las ciudades marineras del mundo durante los siglos XVIII y XIX del británico Iain Farrington ( 1977) y para terminar George Gershwin (1898- 1937), el compositor que consigue en su obra la amalgama perfecta entre la música clásica y el jazz, con Promenade Walking the Dog y Wing it, variaciones sobre I got Rhythm – Tengo el ritmo-, como también pletórica de ritmo se mostró la Real Filharmonía, “ a toda máquina” bajo la dirección de Paul Daniel. La orquesta seguirá con su temporada de excepción, Viaxes, albergando nuevas y maravillosas sorpresas.

 

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