Emotiva despedida al Suboficial Mayor de la FUPRO, Manuel Martínez de Dios, por su pase a la reserva

El pasado viernes, día 29 de abril,, día 23, se celebró en la plaza de Armas del Cuartel de Dolores, base del Tercio del Norte de Infantería de Marina, el acto de lectura de Leyes Penales y de despedida al Suboficial Mayor Manuel Martínez de Dios, después de 42 intachables años de servicio a España en la Infantería de Marina, y que estuvo presidido por el General Comandante de la Fuerza de Protección de la Armada, Carlos Pérez-Urruti Pérez.

En la explanada se encontraba la Fuerza al mando del capitán Luís Yunta. A la llegada del general Pérez-Urruti fue recibido por el comandante-jefe del Tercio del Norte coronel José María Sanz Alisedo y tras rendirle los honores de ordenanza pasó revista a la Fuerza. Previamente se había incorporado a la Fuerza la Bandera Nacional.

 

Momentos después comenzó el acto con la lectura de las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas, en las que se recogen las Leyes Penales Tras la lectura de varios artículos el general dio la voz de ¡Viva España! que fue respondida por los asistentes.

A continuación comenzó el acto de la despedida. Tomó la palabra, muy emocionado el Suboficial Mayor, Manuel Martínez de Dios quien entre otras cosas dijo “Llegado este momento en que se agolpan en mi mente miles de vivencias sentimientos y recuerdos, solo encuentro dos palabras que pueda deciros, y os aseguro que brotan de lo más profundo de mi corazón, a vosotros y a todos aquellos con los que coincidí durante todos mis años de servicio: gracias y perdón.

«Como más importante para mí es pediros, pedirles, perdón»

«Perdón por las veces que no haya podido o logrado estar a la altura de las expectativas depositadas en mí. Perdón por todos los errores que haya podido cometer en las decisiones tomadas, pero que os aseguro que siempre fueron con el convencimiento de ser las adecuadas. Y perdón también si en algún momento con alguna de mis palabras, gestos o hechos hayan podido molestar o herir.

Y gracias, gracias a todos mis superiores que a lo largo de los años depositaron en mí su confianza y delegaron o me asignaron responsabilidades, gracias a mis compañeros de escala que en todo momento me mostraron todo el sentido de la palabra “Compañerismo”, gracias a todos los componentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, a los de los demás ejércitos que aun vistiendo distinto uniforme nos une un mismo espíritu y servicio y a los de otras entidades y organismos, municipales, autonómicos y Estatales, con los que he tenido la fortuna de trabajar, que no solo me aceptaron como interlocutor válido en sus colaboraciones, siempre en favor de la Armada, sino que me acogieron como uno más de ellos, con una lealtad mucho más allá de la cortesía debida al trabajo, convirtiéndose en el tiempo en lo que ya hoy es una duradera amistad. Y sobre todo gracias al personal de tropa, Cabos 1, cabos y soldados, de los que a lo largo de todos mis años de servicio, he recibido siempre su lealtad, su voluntariedad a los cometidos propuestos, su paso adelante aun en detrimento de su tiempo libre, sus ánimos, su confianza, su apoyo y que lograron que juntos alcanzásemos cualquiera de los objetivos encomendados por el Mando. Ellos fueron, vosotros sois, los verdaderos artífices de lo que yo haya podido lograr profesionalmente”.

Abnegación, entrega, sacrificio, disponibilidad y renuncia

“He tenido el honor de servir durante gran parte de mi vida militar en Unidades, que aunque con distintos nombres según el momento, hoy son las que conforman la Fuerza de Protección de la Armada. Desde mi pleno convencimiento he de deciros que si no las mejores, son de las mejores Unidades que ayer y hoy, compusieron o componen las Fuerzas Armadas.

No lo dudéis, no son cumplidos de quien se va, mirad, mirad la bandera que forma en este patio o cualquiera otra de las que ondean y custodian en nuestras Unidades de la FUPRO, mirad las corbatas que cuelgan de ellas, todas fueron ganadas por actuaciones destacadas o heroicas del personal, que como vosotros, servían en estas Unidades, personal que con la entrega incluso de su propia vida, escribieron las páginas más gloriosas de la historia del Cuerpo.

Nuestro Uniforme, con el azul de la Armada, se adorna con múltiples distinciones ganadas por quienes nos precedieron. La franja roja partida, las sardinetas, ser el primero en llegar y el último en retirarse y tantas otras, nos confiere a los Infantes de Marina, no solo el honor, sino la responsabilidad y exigencia de ofrecer lo mejor de nosotros mismos, para lograr ser sus dignos sucesores. Y vosotros lo sois, no lo dudéis, lo habéis demostrado. Para ello no hay que remontarse a la historia o años lejanos. Hoy banderas de las Unidades de la FUPRO lucen una nueva corbata, la de la operación Balmis y sobre todo se han ganado el reconocimiento de la sociedad a la que servimos. Esta operación, en la que gran parte de los aquí presentes habéis participado, ha vuelto a demostrar que la abnegación, entrega, sacrificio, disponibilidad y renuncia, siguen totalmente vivos e inherentes al uniforme que vestimos”.

Tras referirse a las distintas secciones de la Infantería de Marina, a su labor y a su buen hacer señaló “ ¿Cuántas Unidades de las Fuerzas Armadas pueden ofrecer esa polivalencia, esa posibilidad de integración inmediata, esa suma de capacidades diferentes y a la vez complementarias?

Esto es el orgullo de pertenecer a la FUPRO, esto es lo que nos caracteriza, esto es lo que nos hace esenciales, tanto para la Infantería de Marina, la Armada y sobre todo para la sociedad”.

Gracias a la familia

“Permitidme por ser mi última ocasión en activo, el dirigirme a mi familia aquí presente y decirles públicamente lo que seguramente en muy pocas ocasiones les he dicho en privado.

Gracias, Gracias a ti Adela por haberme permitido dedicarme por completo a mi vocación, por haber ejercido las funciones de madre y padre, supliéndome en mis obligaciones familiares y además con mayor acierto que el que yo mismo hubiera tenido, por haber sido pilar y nexo de unión de nuestra familia, perdonando mis errores y ausencias y renunciando en gran parte a tu desarrollo personal.

Gracias a mis hijas Silvia y Sandra, mis mayores orgullos y logros, por vuestra comprensión, por el ejemplo de responsabilidad, madurez y cariño que desde muy niñas ya me habéis demostrado y que a pesar de no dedicaros todo el tiempo que necesitabais y merecíais jamás hubo por vuestra parte una queja o reproche, sino más bien la comprensión, besos y abrazos que todo padre anhela.

A mi nieto Adrián, a día de hoy la ilusión y futuro de la familia y que hasta ahora, entre trabajo, pandemia y distancia, no pude ofrecerle ese “mal criar” inherente al abuelo y del que sin embargo recibo un cariño incondicional.

Esta que es mi familia, las familias de todos los aquí presentes, y todas aquellas otras que sirven o se cobijan bajo nuestra Bandera, justifican sobradamente por sí mismas, nuestra labor, sacrificio y entrega como militares”.

“Mi general”

Hoy hace ya seis años que accedí al empleo de Suboficial Mayor, un reto que asumí honrado pero he de reconocer que cargado de dudas e inquietud por cómo podría llevarlo a cabo y sobre todo por la responsabilidad de desarrollarlo en el que considero “mi cuartel”.

A ese comienzo se sumó y se mantuvo durante casi la totalidad de mis seis años en el empleo, el estar subordinado, primero como Coronel y luego como General, al Jefe más exigente que nunca había tenido a lo largo de todos mis años de profesión. Exigencia sí, pero que no nacía de órdenes habladas o escritas, exigencia que emanaba únicamente de su ejemplo diario y que nos contagió a cada uno de los que estábamos directamente a sus órdenes. Seis años que os puedo asegurar han sido intensos, ilusionantes e inolvidables.

El/su objetivo principal, el personal. Conocer individualmente al soldado, su situación personal y laboral, sus familias, sus cometidos diarios, el buscar soluciones para disminuir el esfuerzo de guardias, el poner a la persona por encima de cualquier otra consideración”.

“Leal al juramento que empeñé hace 42 años”

Resultaría pretencioso por mi parte el decir que me voy con la plena satisfacción del deber cumplido, pues estoy seguro que en algún momento habría podido hacer algo más. Lo que sí puedo aseguraros que siempre he sido leal al juramento que hace 42 años empeñé.

Pediros por último que levantéis la cabeza, que estéis orgullosos de pertenecer a la FUPRO, que no sois solo una parte de Infantería de Marina, sois los mejores Infantes de Marina, porque no necesitáis de una operación o despliegue para demostrarlo sino que lo hacéis cada día. Vuestro trabajo y responsabilidad es cotidiano y real.

Está ahora en estudio un nuevo concepto de seguridad en la Armada que a corto y medio plazo espero que motive cambios de calado en la realización o ejecución de los cometidos a realizar por vosotros.

Estoy convencido que la Fuerza de Protección de la Armada esta en las mejores manos y con los mejores componentes para hacer frente a este reto. Sé que con vosotros nuestros 485 años de historia serán solo el prólogo del libro que aun queda por escribir.

Gracias compañeros por el honor que me habéis otorgado de servir a la Infantería de Marina y a España a vuestro lado”.

Seguidamente, el general Pérez-Urruti se dirigió a Manuel Martínez, al Suboficial Mayor y al amigo.

“Has cumplido de manera ejemplar”

Manuel acabas de despedirte con un beso de la bandera de España, de la bandera del Tercio del Norte en la que tantos años has servido. Hace 42 años con otro beso a la bandera adquiriste tu condición de militar y te comprometiste a cumplir fielmente tus obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución, obedecer y respetar al Rey y a tus jefes, no abandonarlos nunca y entregar tu vida en defensa de España si preciso fuera,

Hoy con este beso estás dando la orden cumplida de ese juramento. Orden cumplida de forma ejemplar, en estos años lo has dado siempre todo y sin pedir ni esperar nunca nada a cambio. Solo puedo hacerme una idea aproximada de los sentimientos que han pasado por tu cabeza mientras agarrabas el paño de la bandera”.

Satisfacción por el deber cumplido

“Uno de esos sentimientos tiene que ser el de satisfacción. Satisfacción por el deber cumplido, por el deber cumplido mucho más allá de lo que para todos nosotros sería lo razonable. Esto ha sido posible por tus muchas cualidades personales y profesionales. Sería largo enumerar todas las cualidades que te adornan, hay dos destacan de forma excepcional que constituyen tu principal seña de identidad y son tu lealtad y tu humildad.

Han pasado 42 años entre estos dos besos y el tiempo no perdona, las condiciones físicas ya no son las mismas, pero mantienes ese brillo en la mirada, esa ilusión, esa vitalidad y ese amor al servicio de cuando eras un joven soldado de infantería de marina.

Un amor al servicio solo comparable por el amor que sientes hacia tu familia, a Adela, Silvia y Sandra, de la que has recibido apoyo y comprensión en las muchas ocasiones que has antepuesto las necesidades del servicio a las necesidades de la familia. Y lo han hecho de forma generosa y con una única exigencia, que el esfuerzo valiera la pena, y que llegaras hasta dónde has llegado, a ocupar el puesto de Suboficial Mayor de la Fuerza de Protección, para sentirse orgullosas de ti”.

Destinos ligados

“En estos últimos seis años de tu carrera como Suboficial Mayor nuestros destinos han estado ligados, hemos compartido mucho, muchas experiencias, muchos momentos buenos y otros no tan buenos, son estos los que crean los lazos más fuertes.

Has sido un magnífico Suboficial Mayor. La persona en la que más me he apoyado y a la que más veces he pedido consejo, no solo eso, has sido la persona con la que he podido compartir confidencias, eso ha sido así por la plena confianza que tengo depositada en ti.

Como consecuencia de esta relación que hemos mantenido, además de ser un buen subordinado, un magnífico subordinado, y un buen compañero, junto con Adela habéis sido unos magníficos amigos. Adela te lo devolvemos, a regañadientes, ya no tendrás que compartirlo con la Infantería de Marina, sigue queriéndolo y cuidándolo como has hecho hasta ahora.

Manuel ya solo me queda agradecerte en nombre de la Infantería de Marina los servicios prestados, y darte la enhorabuena por la carrera militar tan completa y tan satisfactoria que has querido y has podido ejercer. Te deseo todo lo mejor en esta nueva etapa que vas a comenzar”.

Finalizadas estas palabras todos los asistentes cantaron el Himno de la Infantería de Marina con la música de la Unidad al mando del capitán Luis García Cortizas. Se retiro la Bandera, a la que se le rindieron los honores de ordenanza y se dio por terminado el acto con el desfile de la Fuerza.

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Un comentario

  1. Jose L Torres

    Enhorabuena Manuel, cierras con la misma brillantez con la que siempre has servido, y dejas el listón muy alto para los que han de seguir tu ejemplo. Un fuerte abrazo.