28 de junio: Día del Orgullo

Javier Pereira Beceiro (*)

Hoy se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Orgullo LGTB+ con multitud de actos, actividades culturales y manifestaciones que llenan de alegría y color multitud de calles y plazas de todo el mundo.

Todos los seres humanos somos iguales y diferentes. Somos iguales en dignidad y respeto, en derechos y deberes, y en igualdad de oportunidades. Y somos diferentes en nuestra manera de pensar, de sentir, de amar, o de soñar. Y eso hace al ser humano una especie maravillosa.
Pensar que somos diferentes por el color de nuestra piel, por la raza, por nuestro género, o por nuestras inclinaciones sexuales no es más que sinónimo de pobreza mental y de racismo arcaico, impropio de culturas y civilizaciones avanzadas.

La festividad que se celebra hoy surgió hace 53 años en un barrio de New York, en Greenwich Village, en medio de palos y piedras, de grandes disturbios, por una parte de la sociedad que se hartó de que se la considerase enferma, o que pudiese ir a la cárcel por mantener relaciones sexuales con otro adulto del mismo sexo. Esto es muy importante recordarlo, puesto que si no sabemos de dónde venimos no podemos saber hacia dónde vamos. El tiempo, la educación y la lucha por la igualdad de derechos han puesto a cada uno en su sitio, y aunque todavía hay muchos racistas retrógrados, incluso en el gobierno de algunos países, la lucha por la igualdad de derechos es imparable.

En estos días veremos muchos ayuntamientos y otros edificios públicos engalanados con la bandera arcoíris, muchos actos y actividades culturales que nos alegrarán en esta época de crisis postpandémica, con la invasión de Ucrania, la crisis energética y la inflación y los precios disparados. Veremos por la televisión millones de personas en todo el mundo entre música y algarabía celebrando la igualdad de derechos. A quién no llegue a fin de mes con la subida de
precios no va a alegrarle mucho el día. Pero quién piense que este tipo de actos y celebraciones son innecesarios, debiéramos recordarle que, a día de hoy, hay millones de personas en el mundo que no lo pueden celebrar, que sufren, que se tienen que esconder, porque todavía hay países en donde se les persigue e incluso hasta se les ejecuta, algunos no muy lejos del nuestro, y que por eso hay que predicar con el ejemplo y seguir demostrando al mundo que todos los seres humanos somos iguales pero también diferentes, y que eso es maravilloso.

El Día del Orgullo es de todos aquellos que pensamos así, en Libertad y con la Democracia por bandera, luchemos contra el racismo cultural que nos quiere privar de libertad de derechos, o que nos cree inferiores por ser de otro género o por nuestra forma de amar.

(*)Javier Pereira Beceiro
Alguien que sólo pretende poner su granito de arena para cambiar este mundo

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