El Parque Municipal en busca de identidad

burgoaJuan J. Burgoa-TIRANDO A DAR

El Parque Municipal, hoy llamado Reina Sofía, se inauguró el año 1943, perteneciendo sus 17.000 metros cuadrados a la antigua finca llamada Huerto de los Frailes situada en la parte alta del Campo de San Roque. Al principio tuvo diversos usos militares, iniciándose el año 1791 la construcción de la Academia de Guardiamarinas, obra de Francisco Sabatini, suspendida pronto por razones económicas. El siglo XX los terrenos pasaron a usufructo del Ejército de Tierra, siendo sede del Parque de Ingenieros hasta su cesión al municipio el año 1941.

Además de añejos castaños y eucaliptos, se plantaron magnolios, tilos, secuoyas, setos de boj, arces, cipreses y kentias. En los años cincuenta se instaló la artística fuente Wallace procedente de la Praza Vella, donde se había colocado después de comprada en la Exposición Universal de París. Alrededor de la fuente se colocó una serie alternada de bustos de mármol y cemento de reyes de España y personajes de Ferrol. El año 1954 se erigió un monolito de granito en honor del aviador ferrolano Iglesias Brage.

Mientras se ponía en marcha un aula de Ecología Urbana y el parque Acquaciencia, ambos de escasa concurrencia, los patitos del estanque se fueron muriendo de pena, desterrados en el parque vigués de la Madroa. Por mala conservación, los últimos años se perdieron más de cien árboles, entre ellos los llamativos eucaliptos. El monolito de Iglesias Brage desapareció sin dejar rastro. Mientras aumentaba la despoblación del Parque Municipal, últimamente apenas algún despistado pavo real se paseaba por los aledaños del mismo.

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Finalizó un proyecto que trata de convertir el Parque Municipal en lo que siempre debió de ser: lugar de encuentro y vínculo de unión entre tres barrios históricos: Magdalena, Ferrol Vello y Canido. Como detalles positivos hay que destacar el cierre permeable que sustituye la horrible muralla anterior de la calle Imeldo Corral y la actuación inteligente sobre el acceso desde la calle Breogán (antes Juan Balás), integrándolo dentro del murallón actual, dejando como estaban la propia calle y su acera.

Como puntos negativos deben citarse: una entrada principal de diseño poco estético; un absurdo e inexplicable mirador de cristal a la calle Espartero que solo permite vislumbrar un estrecho y antiestético callejón sin nombre; el tradicional descuido de la fuente Wallace, incluidas las cariátides; el mal estado de siempre de los bustos, entre los que aparece Álvarez de Sotomayor descabezado; la existencia de una serie de construcciones adjetivas que tendrían que suprimirse.

Queda mucho que hacer para mejorar el Parque Municipal de Ferrol.

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